Policiales

Empezaron a juzgar a cuatro policías por la brutal golpiza a un hombre

Eran agentes del Comando Radioeléctrico de Casilda cuando "levantaron" a un hombre con antecedentes, le dieron una feroz paliza y lo dejaron en un campo.

Jueves 04 de Octubre de 2018

Cuatro policías que se desempeñaban en el Comando Radioeléctrico de Casilda y que fueron denunciados por un hombre tras sufrir una brutal golpiza después de ser detenido sin motivos aparentes, en junio de 2016, empezaron a ser juzgados ayer en los Tribunales de la capital del departamento Caseros.

La fiscal de la Unidad de Violencia Institucional, Karina Bartocci, les atribuyó a los policías Leonardo Javier Frangi, de 40 años; Diego Sebastián Facino, de 37; Emiliano Sebastián Barticevic, de 35; y Emir Jonatan Cabral, de la misma edad, el delito de apremios ilegales agravados por uso de la violencia contra Sebastián "Viejita" G., de 32 años. Ante ello y frente al juez de 1ª Instancia Carlos Pareto, la funcionaria solicitó una pena de 4 años de prisión efectiva y la inhabilitación especial por ocho años para todos los acusados, cuya defensa es ejercida por el abogado Sergio Casas.

Sin motivos aparente

Según Bartocci, la golpiza que tiene a los uniformados acusados ocurrió entre la noche del 29 y la madrugada del 30 de junio de 2016 en Casilda. "En carácter de funcionarios públicos y encontrándose en el ejercicio de sus funciones en el Comando Radioeléctrico, se les imputa haber aprehendido a Sebastián G., quien se encontraba en inmediaciones de calles Lavalle y Mendoza, obligándolo a subir a un móvil ejerciendo violencia sin dar aviso correspondiente a la Fiscalía en turno", dijo la fiscal en su alegato.

Luego, continuó, "Sebastián G. fue trasladado a las inmediaciones del Frigorífico Rafaela de esa ciudad, donde le propinaron golpes que le causaron lesiones graves. Después lo volvieron a llevar a un campo ubicado a la vera de la ruta provincial 26 (que lleva a la localidad de Fuentes), a unos 7 kilómetros de Casilda, y propinarle golpes de puño dejándolo lesionado en el lugar".

"Viejita" es un conocido de la policía casildense y en su momento relató que todo empezó cuando salió de la casa de su madre, en el barrio Granaderos a Caballo: "Fui a comprarle cigarrillos a la vuelta. Hice casi dos cuadras y de repente apareció un patrullero con las luces totalmente apagadas y cuatro policías. Me empujaron y me metieron adentro: dos policías adelante, dos atrás y yo en el medio. Y arrancaron".

Sebastián G. relató que fueron en el vehículo "hasta un camino cercano al frigorífico (Rafaela), ahí me bajaron y me empezaron a golpear hasta romperme la boca. Mientras tanto me decían de todo. En total eran ocho policías porque se sumó otro patrullero con cuatro tipos más. Después de algunos minutos me cargaron otra vez en el móvil y pensé que la pesadilla había terminado, que me iban a llevar al Comando, pero no fue así".

En una entrevista con un medio casildense, "Viejita" contó que los policías "agarraron por la ruta 26, hicieron más o menos diez kilómetros y ahí me volvieron a bajar. Me dieron con todo: golpes de puño, patadas y con la cachiporra. A lo único que atiné siempre fue a taparme la cara. Me molieron a palos. Incluso tiraron unos ocho tiros al aire".

Descargo y defensa

En la misma entrevista el hombre reconoció que en ningún momento le dijeron el motivo de la golpiza. "Yo se que tengo antecedentes e incluso estuve preso años atrás, pero si ahora tienen pruebas de algo, que me las muestren y me lleven detenido. Pero no que me den semejante golpiza".

"Viejita" fue abandonado en ese camino rural a la intemperie y malherido: "Casi no podía moverme. Como pude me puse de pie y empecé a caminar por el costado de la ruta. Pero cada vez que veía luces de frente me tiraba al pasto porque tenía miedo de que fueran ellos que volvieran para matarme". Así llegó a Casilda, donde dijo que lo subió un muchacho a un auto y él le pidió que lo llevara hasta su casa, aunque lo dejó a dos cuadras "le dije mal la dirección porque por la golpiza no me acordaba de nada". Cuando llegó, dijo el agredido, la madre lo retó porque "había pasado mucho tiempo sin volver, pero cuando me vio bien casi se desmaya. No podía creer cómo estaba todo lleno de sangre. Me senté en una silla y me desvanecí", recordó.

Tras la denuncia el caso quedó en manos de la fiscal Marianela Luna y luego pasó a la Unidad de Violencia Institucional, que presentó la acusación y ahora llegó a juicio en los tribunales casildenses.

En diálogo con La Capital, el abogado Sergio Casas dijo que "la víctima de los supuestos apremios denunció a ocho policías y sin embargo hoy llegan cuatro al banquillo, lo que demuestra que como mínimo hubo una investigación incompleta", y manifestó que "hay pocos elementos que acrediten que esas cuatro personas hoy imputadas sean las que hayan sido los autores de la golpiza y eso es lo que trataremos de demostrar en el debate".

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario