Dos cuerpos de mujer colgados con soga náutica de una escalera de madera y caño en un patio interno de un barrio de clase media al norte de la ciudad de Casilda. Nélida María Angela Alvarez, la madre de 58 años, y Ayelén Milagros Bolondi, la hija de 20. Dos notas manuscritas sobre la mesada de la vivienda. Una con hirientes acusaciones de la mayor de las mujeres hacia su compañero y la otra en un sobre cerrado que quedó en manos de la jueza de Instrucción Silvia Nogueras. Esa fue la escena con la que se topó el jefe de la familia cuando llegó el lunes por la noche de trabajar. Un triste curso de dos vidas que culminó en un incidente que la Justicia caratuló como homicidio seguido de suicidio.

























