Dos detenidos por sustraer caños en la casa de un hombre que murió de un paro cardíaco al advertir el robo fueron imputados por el delito de intento de robo. No se constató que hayan tenido contacto con la víctima, de 67 años, que falleció por una descompensación cuando los ladrones se habían ido. Los acusados son un hombre de 29 años que quedó en prisión preventiva por noventa días y una joven de 18 que lo acompañaba y quedó en libertad con restricciones.
El hecho ocurrió el 22 de diciembre en una casa de José Ingenieros al 1700. Alrededor de las 2 de la madrugada un vecino le avisó a gritos al dueño de casa que estaban robando en la terraza. Esto puso en fuga a los ladrones, que unos cuarenta minutos después fueron detenidos con los caños robados en la propiedad. En el camino arrojaron una pistola de juguete que fue secuestrada.
Según las declaraciones de testigos, luego de que le avisaran del incidente el dueño de casa, José Luis B., salió a la vereda, charló con los vecinos y entonces se descompensó. No se comprobó que haya existido algún contacto físico o visual entre la víctima y los asaltantes, que nunca intentaron ingresar a la vivienda.
A unas seis cuadras de allí, en Formosa y el pasaje 703, cuarenta minutos más tarde fueron detenidos Marcelo Ezequiel N. y Keila Milagros O. Les incautaron los caños de agua y una frazada roja y negra. Este lunes fueron sometidos a una audiencia imputativa en el Centro de Justicia Penal. La fiscal Alicia Almada los imputó como coautores del delito de robo agravado por escalamiento en grado de tentativa.
De acuerdo con la reconstrucción del hecho expuesta en audiencia por la Fiscalía, alrededor de las 2 de esa madrugada Marcelo N. escaló a los techos de la casa de la víctima mientras Keila lo esperaba en la vereda a modo de “campana”. El hombre sustrajo varios caños de la casa y los arrojó a la vereda. Luego bajó de la casa por el frente y comenzó a juntar los caños. En ese momento intervino un vecino que había escuchado los ruidos y que le gritó al ladrón: “Tirá el arma”.
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El asaltante, según la imputación, “terminó de juntar los caños, se fue hacia el lugar donde se encontraba Keila y se retiraron caminando juntos” por calle Muñoz. En esa circunstancia el dueño de casa salió a la vereda y “falleció en el lugar” a causa de una descompensación.
Tras escuchar los pedidos de medidas cautelares de la Fiscalía y la oposición de los defensores públicos de los acusados, el juez Pablo Pinto dispuso la detención de Marcelo N. por 90 días. Una medida que continuará vigente si para esa fecha ya estuviera presentada la acusación previa al juicio. En tanto que para Keila ordenó la libertad con la prohibición de acercarse al lugar del hecho en un radio de 300 metros o de mantener contacto con los testigos, además de disponer que la chica comience un tratamiento para la rehabilitación de adicciones.