San Francisco.— Tendido sobre la camilla de un hospital, con el último
aliento, un hombre de 32 años alcanzó a susurrar a los médicos que lo atendían el nombre de la
persona que le había disparado. El ataque había sido en plena calle, en la ciudad de San Francisco,
en la provincia de Córdoba, ayer a la madrugada: un único balazo gatillado a quemarropa que entró
por el omóplato izquierdo de la víctima y le salió por el cuello.
La identidad revelada por el herido unos minutos antes de morir desató
la búsqueda de la policía que ayer intentaba ubicar al presunto asesino en territorio cordobés y
santafesino. Hasta anoche el señalado como agresor estaba prófugo.
Franco Ezequiel Vergara entró inmóvil al Hospital Iturraspe de San
Francisco. Lo que alcanzó a decir fue que había sido atacado por el hermano de una joven con la que
tenía una relación por una cuestión hasta anoche no aclarada, de índole pasional. En principio la
policía cordobesa supuso que el hecho había ocurrido fuera de su territorio: presumían que Vergara
había sido baleado en Frontera, localidad santafesina que está separada de San Francisco por una
avenida, que demarca el límite interprovincial. Por eso el sospechoso fue rastreado ayer en las dos
provincias.




























