Fueron una decena de puñaladas repartidas entre la espalda, el pecho y los
brazos. Para los investigadores policiales hubo demasiado ensañamiento en el crimen de Gabriel
Dichiara, un bicicletero de 36 años que vivió toda su vida en el barrio 7 de Septiembre, en el
noroeste de Rosario. Ayer a la madrugada, el hombre alcanzó a salir al patio trasero de su casa
para pedir auxilio, pero cayó desvanecido. Los vecinos que salieron a la calle al escuchar sus
gemidos alcanzaron a ver a un hombre que escapaba del lugar, trepaba por una reja y se escondía
debajo de un automóvil. La policía lo detuvo en el lugar y de esa forma se transformó el principal
sospechoso del homicidio.
El joven imputado, cuyos datos no trascendieron, guardaba en un bolsillo de su
pantalón un mapa o croquis indicativo de cómo llegar a la casa de la víctima.
En ese sentido, una de las hipótesis que manejaban los pesquisas giraba en torno
a una venganza urdida por una travesti que estuvo vinculada sentimentalmente con el hombre
asesinado y el joven arrestado sería su cómplice o coautor del brutal asesinato. La policía
secuestró en el lugar, además, una campera de mujer que tenía una tijera dentro de un bolsillo.
Dichiari vivía solo en el departamento de planta baja de Colombres 1384 bis en
pleno barrio 7 de Septiembre. Según fuentes policiales, antenoche, cerca de la 1 de la madrugada,
llegó en su Peugeot 504 acompañado por una travesti. A partir de ese momento las versiones toman
diferentes direcciones. Algunos testigos que hablaron con la policía dijeron que a los pocos
minutos, la travesti se retiró del lugar y llegó un joven de unos 20 años, supuestamente amigo
suyo, que habría intentado robar algo en la casa de Dichiari.
Allegados a la víctima, en cambio, afirmaron que el hecho tuvo connotaciones
"pasionales". Contaron que Gabriel, un hombre de perfil bajo y muy reservado ante sus familiares,
había entablado una relación con la travesti hace varios años. Esa situación siempre fue "un
secreto a voces" dentro de su círculo cercano, pero sus familiares no tenían ninguna objeción con
esa preferencia sexual. "Era un tema de él. Nadie se metía con eso, porque era un asunto suyo del
cual no hablaba nunca ", sostuvo ante este diario un pariente que prefirió no dar su nombre.
Doble final. "Fue una relación que duró años. Pero Gabriel decidió romper al
ponerse de novio con una chica que vive en el barrio que está atrás del (complejo de cines)
Village. Esto el travesti no se lo bancó nunca y hasta llegó a amenazarlo", remarcó el allegado.
Según esa versión, fue el padre de esa chica, que vive frente a lo de Gabriel, una de las personas
que le prestó auxilio tras la agresión.
Gabriel, hincha fanático y ex integrante de la barra brava de Rosario Central,
trabajaba como bicicletero en ese mismo lugar donde vivía y por las noches manejaba un remís
trucho.
Sus allegaron contaron que quedó solo en ese lugar luego de que su hermano se
fuera a vivir con la novia. Muchos años antes sus padres se habían separado y los dos muchachos
quedaron a cargo de la madre, quien falleció hace un tiempo, según contaron ayer a este diario
allegados a la víctima.
El muchacho detenido iba a ser indagado ayer por el juez de Instrucción Jorge
Eldo Juárez. Las fuentes consultadas indicaron que en uno de los bolsillos del pantalón tenía un
plano con indicaciones para llegar hasta la casa de Dichiari.