Policiales

Detienen a un policía por informar a Los Monos sobre quienes los investigaban

Es un sargento que hasta ayer trabajó en la Secretaría de Delitos Complejos. Está acusado de brindar las bases de datos de esa dependencia al entorno de la familia Cantero.

Sábado 01 de Junio de 2013

El sangriento encadenamiento de hechos desatado tras el asesinato de Claudio Pájaro Cantero precipitó que se avanzara ayer con una seire de operativos y detenciones a partir de los asombrosos datos de una investigación previa. Una de las notas resonantes del día fue la detención de un empleado policial que cumplía funciones en una brigada de la Secretaría de Delitos Complejos. A ese uniformado se lo acusa de proporcionar información del personal que trabaja en las bases de datos de esa dependencia al entorno de la familia Cantero, señalada por comandar la banda de Los Monos, una de las organizaciones que maneja el tráfico de drogas de Rosario y la región.

Al mismo tiempo, el juez que lideró esa investigación ordenó anoche las capturas de otras personas acusadas de integrar con roles diversos una asociación ilícita de gran escala, no sólo implicada en el tráfico de estupefacientes sino también en la concreción de homicidios y el acopio ilegal de armas. Entre los buscados, que son una decena, se cuentan Ariel Máximo Guille Cantero, Roberto Monchi Machuca, Luis Orlando Pollo Bassi, Milton César y Milton Damario. Los dos primeros son hermanos del Pájaro y los otros están vinculados a la autoría intelectual y material del crimen del líder de Los Monos.

Doble agente. Acerca del policía detenido, se trata de un sargento que había sido seleccionado por quienes conducen la Secretaría de Delitos Complejos del Ministerio de Seguridad entre personal estimado confiable para trabajar contra las organizaciones narcocriminales que operan en la provincia. Las copiosas escuchas telefónicas acumuladas en el expediente que maneja el juez de Instrucción Juan Carlos Vienna deja claro que este suboficial hizo todo lo contrario a lo que se esperaba de él: no solo avisó a los Cantero que los investigaban sino que también les dijo quiénes lo hacían.

En tal sentido, al estilo de un doble agente de las mejores películas, el sargento habría aportado copias del legajo de empleados policiales que operan en el sistema informático en las pesquisas sobre drogas, sus fotografías y hasta sus direcciones.

Las acciones que derivaron en la detención del policía habían comenzado a las 8 de la mañana en el barrio 17 de Agosto, en la zona sur de la ciudad, más precisamente en domicilios de la familia Cantero (ver página 35). Allí hubo cinco detenciones y entre las personas apresadas está Celestina C., la mamá de Pájaro Cantero, cuyo asesinato ocurrido el domingo desató como réplica un baño de sangre que lleva tres muertos y dos heridos (ver abajo).

Cuando esas acciones habían concluido en la zona sur de la ciudad pero los allanamientos seguían en localidades vecinas, llegó a la Jefatura de la Unidad Regional II la orden de detención del sargento M., quien se desempeñaba en la Subsecretaría de Información Criminal del Ministerio de Seguridad, en la brigada que realiza trabajo de apoyo en investigaciones sobre drogas.

La novedad de que había un verdadero infiltrado de los narcos en el área creada para perseguirlos provocó un baño de estupor. La secretaria de Delitos Complejos, Ana Viglione, convocó al sargento a la oficina del área, ubicada en la sede rosarina de la Gobernación. Cuando llegó agentes de la TOE lo recibieron y se lo llevaron esposado. "No niego que es un golpe muy duro de asimilar cuando se traiciona la confianza de este modo. Hay ejemplos así en las policías más profesionales del mundo. Pero no hay ni habrá la más mínima contemplación ante estas conductas. Este hombre está preso y lo detuvimos nosotros. Donde haya un empleado infiel al que descubramos con elementos le pasará lo mismo. Esto es desalentador pero no nos corre un centímetro del camino trazado, que es desmantelar las redes de traficantes", dijo anoche Viglione.

Crimen organizado. El expediente que dio sustento a estas actuaciones tiene mil páginas trabajadas en secreto durante los últimos ocho meses. Se afirma en evidencia diversa entre la que destacan centenares de horas de escuchas telefónicas. Fuentes de la causa dieron este resumen. "En esta investigación se encuadra el accionar de una asociación ilícita destinada a ordenar y consumar asesinatos por encargo, amenazar a personas para brindarles protección, acopiar armas y municiones y procesar, distribuir y comercializar estupefacientes". Las personas que aparecen mencionadas incurren en roles diversos y no militan en el mismo bando. Pero las vincula, según los investigadores, un mismo accionar en delitos graves.

La causa madre es la investigación del asesinato de Martín Fantasma Paz, un hombre de 27 años acribillado a balazos cuando conducía su flamante cupé BMW en 27 de Febrero y Entre Ríos el pasado 8 de septiembre. Paz era cuñado de Pájaro Cantero, quien llegó a la escena del crimen a minutos del hecho.

Las pesquisas seguidas a raíz de esa ejecución implicaron la acumulación de otros homicidios cometidos el año pasado y en apariencia conectados. Y en esos hechos, dicen las fuentes, se reiteran los nombres que llegan hasta el presente en los crímenes de Cantero y los que siguieron después.

Fue así que no solo aparecieron nombres implicados por años en el delito sino la colaboración prestada a ellos desde la fuerza policial. De hecho hay más uniformados en la mira y se esperan nuevas detenciones. Pero lo del sargento M. es notoria porque proveyó información sobre las personas que trabajan en el sistema informático y extrajo sus identidades con fotos.

"Surge más personal policial implicado en acciones de cooperación con delincuentes dedicados al narcotráfico", dijeron fuentes de la causa. Por eso, para realizar los procedimientos de ayer fue convocado personal de otras unidades regionales que llegaron a Rosario durante la madrugada y sin conocimiento de la misión a desplegar.

Producción periodística:

Hernán Lascano, Leo Graciarena

y Sergio M. Naymark

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