Policiales

Detenido tres veces, finalmente le imputan un homicidio

Un joven de 22 años quedó preso por el crimen de Juan Colombo, asesinado en ocasión de robo en agosto.

Martes 22 de Octubre de 2019

Habían pasado algunos días desde que al almacenero Juan Domingo Colombo lo sorprendieron en su casa de barrio Triángulo mientras dormía y lo apuñalaron con crueldad para robarle. "Che, ¡qué suerte que detuvieron al que mató a tu papá!", les decían los vecinos a sus hijos en el negocio. Ellos no tenían noticia de tal cosa. Por eso se comunicaron con la fiscal del caso y se comenzó a investigar quién era ese muchacho apodado "Lombi" al que todos apuntaban como el homicida. Lo habían detenido cinco días después del crimen por un robo similar en una ferretería, pero al mes fue liberado. Fueron a buscarlo a su casa y no estaba. Hasta que el viernes volvió a caer preso cuando lo atraparon robando en una carnicería de zona oeste.

Fue así como Alan Javier B., de 22 años, terminó imputado por el crimen del comerciante de 70 años asesinado el 3 de agosto pasado en su casa de Gaboto 6042. Colombo dormía en una pieza detrás del almacén que atendió toda su vida cuando a las 5.15 lo despertó un ladrón que lo apuñaló trece veces. Todo indica que el almacenero alcanzó a oponer una débil resistencia. Debajo de su cuerpo se halló un cuchillo pequeño.

El acusado vive a tres cuadras y solía ir al almacén cuando era niño. Sus vecinos lo tildaron como un "chico problemático" por su historial de consumo conflictivo de drogas y recurrentes caídas en prisión. Al ser detenido por otro robo cinco días después del crimen, llevaba encima la barreta con la que Colombo trababa la estrecha ventana del cuarto por la que entró el ladrón. Y usaba unas zapatillas manchadas con sangre que ahora será peritada.

La fiscal Marisol Fabbro lo imputó ayer como autor de robo con arma y homicidio criminis causa, es decir cuando se mata para garantizar el robo o la impunidad, que prevé prisión perpetua. Al advertir "indicios convictivos muy fuertes", el juez Nicolás Foppiani le dictó prisión preventiva por dos años. En tanto se harán pruebas de ADN a las manchas de sangre y pericias a los celulares del imputado y la víctima.

Esta fue la segunda audiencia que B. afrontó en 24 horas. El domingo había sido imputado por un robo del viernes a las 2.30, cuando lo atraparon al salir de una carnicería de Provincias Unidas y Riobamba con dos revólveres calibre 22, dinero y tres celulares. Entonces se detectó su pedido de captura por el crimen. Por ese hecho quedó imputado de tentativa de robo, tenencia y portación de arma de uso civil y la jueza Patricia Bilotta lo dejó preso por 60 días.

Inexplicable

Colombo vivió 40 años en la austera casa de dos plantas que compró apenas se casó. Padre de un varón y dos mujeres, atendió desde siempre su almacén de 7 a 22. La madrugada del 3 de agosto su hijo Jorge, que vive con su familia en la planta alta, escuchó ruidos extraños y el ladrido nervioso del perro. Hacía días que se oían pisadas en los techos pero los vecinos llamaban a la policía sin obtener respuesta.

A las 6.25 llegó el repartidor de pan. Golpeó varias veces y como no lo atendían despertó a Jorge, quien encontró a su padre ensangrentado en el suelo de su cuarto. Lo habían matado con inexplicable ferocidad: tenía heridas en tórax, espalda y cabeza. Le robaron dos billetes de cien dólares, 30 mil pesos y un reloj.

Con el paso de los días, tres vecinos les comentaron a los hijos de Juan que el atacante estaba preso. A ellos les pareció raro. Luego la fiscal les confirmó que no había acusados. "El que mató a tu papá está preso. Ese día vino y me compró a mí", les avisó un cliente. "Dicen que está preso. Este chico estuvo tirado hasta las 10 de la mañana en la puerta del pasillo de su casa, todo ensangrentado", les contó otra vecina.

Los hijos de Colombo averiguaron que el sospechoso se llamaba Alan, le decían "Lombi" y vivía en Magallanes al 3400. Al ver su perfil de Facebook "LombiNewell's" descubrieron que, de niño, iba al negocio y Juan solía regalarle golosinas. Por eso creen que el ladrón lo atacó al sentirse reconocido.

Con esos datos la fiscalía orientó la investigación hacia Alan B. Primero se constató que estaba preso. A los cinco días del crimen lo había detenido la PAT en Mendoza y Teniente Agnetta con una barreta y 2.800 pesos robados de un quiosco. Fue liberado y volvió a caer a los dos días cuando lo encontraron con mercadería robada de una ferretería y un revólver calibre 32. La fiscal Valeria Haurigot consiguió el arresto preventivo por 30 días pero al pedir renovar la medida en septiembre fue liberado.

La barreta que llevaba al ser arrestado fue reconocida por el hijo de Colombo. En la cárcel se secuestró la ropa que llevaba al ser detenido: las zapatillas tenían manchas de sangre. Luego, con B. ya en libertad, se ordenó un allanamiento a su casa. No lo encontraron. Tampoco se presentó a asentar su firma semanal en la Oficina de Gestión Judicial.

El sospechoso, ligado de agosto a la fecha a cuatro robos nocturnos y solitarios a comercios cerrados, parece haber dado señales para las que el sistema penal resulta insuficiente. Hasta que un llamado al 911 y las cámaras de vigilancia delataron su robo frustrado del viernes.

La noche del crimen otra cámara registró la salida del atacante que trepó al techo y bajó por una pared que da a Presidente Perón al 6000. Un par de horas antes, un carnicero lo había visto deambulando por el barrio con el mismo "andar cansino", los pies hacia afuera "como pingüino", los brazos colgando y ropa oscura.

Un perito forense entre las víctimas

Gustavo Colombo es perito jubilado que fue jefe de Balística y del Departamento Científico Forense de la policía rosarina. El mismo edificio del CJP que lo recibió en los últimos años de su carrera para declarar en juicios orales lo encontró ayer en el asiento de las víctimas: era sobrino del almacenero. "La expectativa es que se llegue al esclarecimiento total y una condena. Estamos más que satisfechos con la labor de la Fiscalía y la policía", dijo Colombo, y agregó: "No queríamos que agarraran a cualquiera. Creemos que el detenido es el autor, pero por ahora todo es presuntivo y esperamos la prueba científica".

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