Policiales

Descubren una millonaria cadena de estafas con cheques robados

El timador aprovechaba grietas del sistema bancario. Siempre utilizaba cheques robados con pago diferido a 60 o 90 días, simulaba ser parte de una empresa reputada e intentaba compras de alto valor.

Domingo 17 de Enero de 2016

La sofisticada actuación de un estafador que engaña con cheques robados a empresas de todo el país con compras de seis cifras quedó al descubierto días atrás cuando se recuperó, en el barrio porteño de Mataderos, un generador eléctrico de 250 mil pesos obtenido mediante ese ardid de una firma radicada en Fisherton. Sólo en Rosario, dos compañías fueron defraudadas por cerca de un millón de pesos en los últimos dos meses.

Una intervención telefónica de la fiscalía rosarina especializada en Delitos Económicos detectó detrás del fraude a un hombre de la comunidad gitana que opera en todo el país valiéndose de buena información, oratoria y contactos bancarios, a quien aún no pudieron atrapar.

Variantes. Las escuchas dejaron al descubierto cómo trabaja el estafador. Aprovechando grietas del sistema bancario, siempre utiliza cheques robados con pago diferido a 60 o 90 días, simula ser parte de una empresa reputada e intenta compras de productos de alto valor.

El ardid tiene dos variantes. A veces intenta ubicar con urgencia cheques legítimos robados: la apuesta es lograr que la víctima acepte el valor antes de que la denuncia por su sustracción sea cargada en la página del Banco Central donde se consulta si un cheque es viable. Esa consulta se hace antes de aceptar un cheque cotejando por su número de serie si sobre el mismo pesa una orden de no pago o si fue denunciado como robado. La carga de esa información al sistema informático a veces tiene demoras que aprovecha el cerebro de la estafa, quien siempre apela a excusas para explicar por qué necesita concretar las operaciones con urgencia.

La otra variante consiste en falsificar un dígito del número de serie del cheque robado para crear uno "mellizo". Así, la sustracción no aparece ante la consulta bancaria y el vendedor recién advierte el fraude en la ventanilla del banco.

El primer caso que investigó la Fiscalía de Delitos Económicos ocurrió en noviembre. Una empresa rosarina que vende insumos para fabricar plásticos vendió materia prima por 600 mil pesos pagados con varios cheques incobrables.

El comprador hizo remitir el envío a Buenos Aires con un flete que contrató él mismo. Una vez realizada la denuncia no se pudo seguirle el rastro, aunque los investigadores creen que es la misma persona que a fines de diciembre se hizo de un equipo electrógeno de 800 kilos recuperado la semana pasada.

La técnica no es nueva, pero en este caso mezcla estrategias del phishing (fraude bancario on line) con artimañas de los falsos secuestros telefónicos. Pero a la inversa de esos engaños, que acopian poco dinero de una gran cantidad de personas, aquí el ardid garantiza altas sumas de pocas víctimas con ganancias millonarias.

Verso. Las operaciones fraudulentas detectadas tienen la misma secuencia. Un hombre se contacta con un proveedor industrial. En general simula ser empleado de empresas auténticas y solventes, con acceso a una cuenta corriente fiable. "Tiene capacidad para conseguir información, sonsacar de mentira a verdad y en cada intento que fracasa va mejorando el verso", contó el fiscal de Delitos Económicos Sebastián Narvaja, a cargo de la pesquisa.

La mayoría de las transacciones detectadas en las escuchas se concretaron en Buenos Aires, aunque el estafador y sus asesores también suelen estafar a empresas del interior. Esto hace más complicado desbaratar la maniobra, por las dificultades de cooperación policial entre jurisdicciones. "Normalmente —detalló el fiscal— elige cuentas corrientes muy grandes, donde los movimientos no resulten extraños. Para los cheques a 90 días aprovecha las ventanas temporales del sistema y el apuro de los comerciantes por concretar la venta".

Ramírez. El hombre que presta su voz al ardid sería un integrante de la comunidad gitana que entre sus contactos se hace llamar Moisés, pero no actúa sólo. Suele presentarse como Julio Ramírez o usar el apellido Gentile. A veces invoca nombres reales de empleados de empresas. Suele llamar en nombre de firmas que ya operaron con la compañía a estafar. Y recicla toda la información que obtiene en cada llamado.

También se detectó que tendría contacto con empleados bancarios, que está registrado en la Afip, que lo asiste una contadora, que alquila depósitos para guardar la mercadería y que lo distingue una gran capacidad para revender lo que adquiere merced al fraude, no precisamente productos de consumo masivo.

"¿Te gustaron?". La segunda actuación comprobada de "Ramírez" en Rosario fue el 25 de diciembre. Ese día se contactó por teléfono con Quor SRL, una empresa de Juan José Paso al 7800 que desde hace tres años se dedica al ensamblado de equipos electrógenos para grandes superficies. Es una pyme con tres empleados que abastece a empresas.

"Nos contactó haciéndose pasar como comprador de una empresa de Buenos Aires que en ese momento estaba sin luz. Era creíble porque en Rosario tampoco teníamos luz. Nos dio su nombre. Dijo que tenía la planta parada y necesitaba el equipo urgente, como todos los que llaman por un grupo electrógeno", contó Romina M., gerente de la firma.

"Era época de fiestas. Me dijo que iba a pagar con cheques a corto plazo, a cinco o diez días. Nos pasó los números de cuenta y razones sociales de los cheques. Los verificamos en el Banco Central: eran todas firmas conocidas y con nivel crediticio. Quedamos en que el grupo se entregaba el lunes 28", recordó.

Ese día, un fletero rosarino contratado por el comprador llegó al local comercial de Fisherton con los cheques en la mano: "Los verificamos, no estaban denunciados ni nada, e hicimos la entrega a eso de las tres de la tarde". Así y todo, a Romina le llamó la atención la insistencia de "Ramírez", que ese día la llamó cuatro veces por teléfono para coordinar la llegada del fletero. Envió un cheque por 30 mil pesos, otro por 20 mil y dos de 50 mil del Banco Credicoop y dos cheques más 50 mil pesos cada uno de una cuenta del Banco de Galicia.

"¿Te gustaron los cheques?", le preguntó Ramírez a la gerente una vez concretada la operación. Con ese éxito, buscó otro: al día siguiente llamó para comprar otro grupo electrógeno. Esto a Romina le resultó sospechoso y por eso se contactó con la firma invocada por el comprador, Alimentaria San Martín SRL. Allí le dijeron que no trabajaba ningún Julio Ramírez. Ella quiso saber si la firma había sufrido recientemente algún robo de cheques y le contestaron que, en efecto, habían sufrido un asalto en la compañía el pasado 14 de diciembre. Un hecho que investiga la Fiscalía de Investigaciones de San Martín.

   “Me contacté con el gerente del Banco Galicia —relató Romina— y descubrimos que los dos cheques de ese banco estaban adulterados. En uno había transformado un seis en un ocho, muy prolijamente. Y obviamente ese número de cheque no tenía denuncia. Los seis estaban adulterados”.

   En medio de esas averiguaciones la gerente de Quor descubrió que uno de los valores del Galicia era un cheque de terceros de una empresa a la que le habían robado unos mil cheques. “Me interesa que esto se sepa porque esta persona tiene como mil cheques en su poder”, advirtió.

Escuchado. Sin demorar, Romina acudió al Centro Territorial de Denuncias y “gracias a la atención de la Fiscalía de Delitos Económicos todo llegó a buen puerto”. El fletero, un jubilado de ingresos medios que se mueve en una chata modelo 98, quedó libre de sospechas. Pero a través del número que le había dejado su cliente se ordenó intervenir el teléfono del estafador, medida que concretó la Dirección de Comunicaciones de la Procuración Federal.

   Por la ubicación de antena se detectó que el sospechoso se movía entre Capital Federal y el conurbano, aunque no se llegó a identificarlo. Se conectaba a internet usando wifi de sitios públicos, como bares y estaciones de servicio, pero lo hacía en horarios en que no estuvieran encendidas las cámaras.

   En los diez días de intervención intentó y concretó estafas en esa ciudad y en la provincia de Salta. No llegó a ser identificado y si eso ocurriera los investigadores locales no podrían perseguirlo por razones de jurisdicción.

Recuperado. En un conversación se lo oyó negociar la venta del equipo electrógeno a un taller del barrio porteño de Mataderos. Con ese dato la fiscalía local se contactó con un juzgado nacional y con el área de Investigaciones Interjurisdiccionales de la Policía Federal.

   El martes pasado, con una orden de allanamiento emitida por el juez local Luis María Caterina, efectivos de la Federal acudieron al taller con dos entradas en la Avenida Directorio al 6900. Allí recuperaron el equipo electrógeno Diesel de 50 KVA, con motor Iveco 8041, 800 kilos de peso y un metro setenta de altura. También secuestraron documentación que acredita la compra, ya que el estafador otorgó factura.

Hábil. “Es muy hábil con el diálogo. Te habla y te envuelve, y es difícil descubrirlo porque no hay forma de que los cheques aparezcan como denunciados. La única forma es contactar a un representante de la cuenta bancaria, pero en este caso los cheques llegaron a las tres de la tarde cuando los bancos estaban cerrados”, advirtió Romina ya de regreso a Rosario con el grupo electrógeno intacto.

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