El movimiento cotidiano en una estación de servicios, un día de semana y en plena mañana, es intenso. Los playeros atienden de manera constante a cada cliente que hace fila en sus autos para cargar combustible, los trabajadores del mini shop están pendientes de quienes van a desayunar. El café y las medialunas corren y el sonido de fondo es la televisión con el noticiero local. Hace 48 horas que en cuatro estaciones distintas este panorama se mantiene pero con un detalle particular, o varios, dependiendo de la cantidad de disparos: los agujeros de los balazos que en los últimos días se repitieron en ataques tan continuos que, por lo menos, llaman la atención.
Este viernes dicho panorama sumó otro aspecto singular: las decenas de patrulleros que por distintos motivos pasan por la estación. Es que esta vez los balazos fueron contra la YPF ubicada en Ovidio Lagos al 5200, justo frente a la Jefatura de la Policía de la Unidad Regional II. Fue cerca de las 23.50 del jueves, mediante una mecánica que los investigadores todavía tratan de esclarecer.
"Lo que sabemos es que estos muchachos venían tirando desde 100 metros. Nos dijo eso la gente que investiga, porque se encontraron los restos de las balas por todos lados. En eso fue que un par de tiros impactaron acá en las ventanas", dijo a La Capital Marcos, el encargado de playa de la estación. En la escena del hecho se recogieron once vainas servidas, aunque solo cuatro impactaron en las ventanas del mini shop de la estación.
El episodio se suma a los otros tres ataques contra locales del mismo rubro ocurridos en las últimas 48 horas. Una seguidilla que tiende a despejar la posibilidad de las casualidades, aunque oficialmente al momento no hay vinculaciones entre cada caso.
Desayuno distinto
Orlando y Silvana, padre e hija, desayunan casi a diario en la YPF que este viernes amaneció en el centro de las noticias por haber sido blanco de este último ataque a balazos. "Nos encontramos con esto acá, no sabíamos nada", cuenta ella y agregó que sí estaba enterada de los otros hechos similares que hubo en las últimas horas en distintos puntos de la ciudad. "Es un desastre, por cómo estamos viviendo nadie está exento de nada", agrega la mujer.
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Mientras la charla transcurría el noticiero de Canal 3 contaba el caso del policía que se bajó de su moto para perseguir a un presunto ladrón y después se encontró con que le habían prendido fuego el rodado. "Fijate hasta dónde llega el nivel del ladrón o la gente, se perdió el respeto hacia el uniforme", dice Silvana. "Es que el uniforme se perdió a sí mismo el respeto ante la sociedad", le contesta su padre.
A unas mesas de distancia un hombre con una remera de Newell's toma su café con leche. Está sentado en una mesa pegada al ventanal atravesado por dos de los balazos que impactaron en el mini shop. El hecho de desayunar en el camino de las balas parece haber sido naturalizado por este hombre, que se llama Aldo, vive a una cuadra de la estación y desayuna en ella cada mañana.
Aunque en la decisión de haberse sentado ahí, este viernes como cada día, hay una convicción. "Lo que pasa es que si a esta inseguridad que hay le regalamos todo, no vivimos", opina Aldo. "La vida tiene que continuar. No tenemos que regalar las plazas, la vereda, el barrio. Esa es nuestra pelea. Mi aporte es este: no te la vamos a regalar, loco", agrega.
Una charla de café
Así como opina que su aporte como ciudadano es continuar apropiándose de los espacios públicos, Aldo considera que hay decisiones políticas de las que depende la situación de violencia que vive Rosario. Es un rosarino más que desde su lugar analiza la realidad: "Hay una anarquía muy grande, tiene que ver con que los han dejado andar. Me parece que hay una connivencia con varios sectores políticos, policiales, institucionales, que hace que la situación sea desesperante. Eso se agrava por la situación económica y hace todo mucho peor".
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El domingo Aldo irá a votar y desde ese rol habla de "los que tienen que hacer". "Durante muchos años luchamos por la democracia, después del domingo cada uno tiene que poner lo mejor. Tiene que haber diputados que cambien las leyes, concejales que pateen la calle", agrega.
El hombre dice que le gusta informarse y estar al tanto de lo que pasa en las calles de la ciudad. Desde ahí su preocupación y su punto de vista: "Es con política la salida, es la única manera de cambiar esto. El problema es quién la genera y quién tiene el coraje de poder enfrentar esto".
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Celina Mutti Lovera
Cerradas por la noche
A raíz de la serie de ataques cometido contra cuatro estaciones de servicios de Rosario y alrededores, los representantes de los trabajadores del sector resolvieron cerrar los comercios durante las noches de este fin de semana. No habrá atención al público entre las 22 y las 6, solo se atenderá a ambulancias y móviles policiales.
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Se trata de una medida de protesta, según indicó Ismael Marcón, secretario general del Sindicato de Obreros de Estaciones de Servicios. "Es insólito lo que está pasando. Lo que ocurrió frente a Jefatura fue una burla o una tomada de pelo. Balean estaciones de servicios y ponen en riesgo la vida de un montón de trabajadores y algo tenemos que hacer. No tenemos respuesta por parte de la policía", agregó el dirigente en declaraciones a LT8.