El 29 de enero de 2007 Oscar Alberto Olmos esperaba un colectivo en la esquina
de Urquiza y Suipacha. En ese acto cotidiano, su vida cambió de repente al ser atravesado por una
de las seis balas que disparó en la calle el comisario Francisco Gambacurta en medio de un drama
familiar tras el cual se quitó la vida con un tiro en la sien. A Olmos, de 64 años, la herida de
bala le provocó complicaciones para caminar y secuelas psicológicas. Por eso, a más de un año del
incidente, demandó en 215 mil pesos a familiares del policía y a la provincia de Santa Fe por daños
y perjuicios.
La presentación quedó formalizada con un reclamo
administrativo que Olmos y sus abogados realizaron ante la Fiscalía de Estado provincial. En ese
escrito, la víctima de la balacera planteó que la herida le produjo una disminución del 20 % de sus
capacidades físicas. Por ello, solicitó una indemnización que comprende el daño moral y psicológico
($ 80 mil), incapacidad (25 mil), daño estético y físico (50 mil), gastos no documentados (10 mil)
y lucro cesante (50 mil).
El reclamo, patrocinado por los abogados José Guirado y
Felisa Sánchez, se hizo extensivo a los herederos de Gambacurta, al gobierno provincial, a la Caja
de Pensiones y a la Caja de Seguros de Vida de la provincia. Esta semana Olmos se presentará como
actor civil dentro de la causa penal que se abrió por el incidente en el juzgado de Instrucción 11.
Para eso los abogados pidieron la reapertura del caso, que había sido archivado.
Tiros en la calle. Gambacurta había sido denunciado en repetidas
oportunidades por apremios ilegales y por el uso de métodos ilícitos para resolver delitos, lo que
no impidió su ascenso a comisario inspector.
El ataque por el que Olmos requiere una compensación
patrimonial ocurrió el 29 de enero de 2007, a las 17.30. Todo comenzó en la casa de Urquiza 2960
donde Gambacurta vivía con su esposa Diana, de 55 años, y su hija Brenda, de 18, con quienes
mantenía constantes discusiones, muchas de ellas provocadas por diferencias ideológicas con su
hija. Esa tarde, la pelea fue en extremo violenta. El policía rompió electrodomésticos, golpeó a su
esposa y las amenazó con un arma de fuego.
Asustadas, las mujeres salieron de la vivienda y corrieron
hacia el hospital Centenario, a cien metros de la casa. Gambacurta las siguió y les disparó en seis
ocasiones con una pistola calibre 45. Su esposa fue alcanzada por dos disparos en los muslos.
Brenda sufrió el roce de una bala en un brazo. Otro tiro hirió a Olmos, que esperaba un colectivo.
Y un quinto plomo destruyó la luneta de un Peugeot 206. Luego del ataque, Gambacurta regresó a su
casa y se suicidó en su habitación.
"Estaba parado y cuando este hombre dispara, a unos
cuarenta metros, sentí como un piedrazo en la espalda que en realidad era la salida de la bala.
Perdí mucha sangre", recordó Olmos, un comerciante que vive en Parquefield con su esposa y cuatro
hijos.
La lesión. En la demanda de Olmos consta el parte elaborado ese día por la
División Judiciales, donde se lo menciona como un "tercer herido que esperaba el colectivo en
Urquiza y Suipacha". También se incorporó al reclamo el examen del forense Luis Alonso, quien
determinó que el hombre presentaba una herida de bala en la clavícula izquierda, con orificio de
salida en la región cervical posterior.
Los abogados remarcaron que la lesión le generó un
"creciente grado de dificultad para movilizarse" que "se agrava día a día", cuando antes del
accidente Olmos "gozaba de un perfecto estado de salud y era absolutamente activo". Todo esto,
plantearon, le generó "una incapacidad ondulante".
"Me quedaron secuelas. Tengo problemas de movilidad en el
brazo izquierdo y dificultades en la pierna izquierda que me está perjudicando la otra pierna y la
cadera. Y hay otro tipo de problemas por los que recibo tratamiento psicológico. Tengo temores,
cambios de carácter, no reacciono bien. No quiero que mis hijos salgan a la calle y si veo un
policía o patrulleros me asusto mucho", reveló Olmos, quien compra ropa en Buenos Aires y la
revende en negocios de Rosario.
Desde hace cinco meses no trabaja. Cuenta que el proyectil
no le afectó órganos importantes pero pasó cerca de la columna. Que en un primer momento no tuvo
consecuencias, pero aparecieron después.
De acuerdo con los abogados, las complicaciones avanzan con los días y por
eso solicitaron una pericia médica que determine el porcentaje de incapacidad física y psicológica
sufrida por su cliente. "Estaba parado y de pronto salió esta persona a los tiros. En cierta forma
fui un afortunado, porque si me hubiese pegado en el pecho ahora no estaría hablando. Pero quiero
que de alguna manera se hagan cargo de este inconveniente del que fui un actor involuntario",
expresó Olmos.