Fue por nueve meses uno de los testimonios más esperados en la causa por el
crimen de Abel Beroiz. Aunque con el tiempo no surgió ningún elemento para imputar a Raúl Luna,
ayer el ex secretario adjunto del Sindicato de Camioneros finalmente habló en Tribunales. No lo
hizo como acusado, tampoco como testigo: le tomaron declaración informativa, una medida que indica
algún grado de sospecha.
"Fui a declarar con toda tranquilidad porque no tengo nada que esconder. Todo
esto me perjudicó en lo laboral y en lo social", dijo al salir del edificio.
Luna desconoció haber tenido afinidad con otros acusados en la causa, como los
sindicalistas Juan Carlos Dell’Arciprete y Alejandro Lázaro. Dijo que lo unía a Beroiz una
buena relación, que nunca integró una lista opositora y que su vínculo con los gremialistas
sospechados era sólo laboral.
En la causa otros integrantes del sindicato habían dicho lo contrario: que Luna
no se llevaba bien con el dirigente asesinado. Esas diferencias, entienden los investigadores, no
bastan para ligarlo a un crimen. Declaró con las mismas garantías que un imputado y sin promesa de
decir la verdad. Luna vive con su familia en Reconquista y está desvinculado del gremio, al que no
descarta volver.
"Las relaciones fueron todas de trabajo dentro de una organización. Los medios
tiraron que tenía mala relación con Beroiz. Al contrario. Tenía un gran respecto por Abel y acataba
las órdenes. Yo estuve reunido con él y con otro dirigente el día antes del infortunio éste", dijo
al salir del juzgado a LaCapital, reiterando lo mismo que dijo en su declaración judicial.
Uno de los elementos que habían generado suspicacias respecto de Luna es que no
estuvo presente cuando Beroiz inauguró el camping sindical de Venado Tuerto porque participó, de un
modo supuestamente inconsulto, de un paro a la empresa de transportes Dolzani en Reconquista. "El
mismo Beroiz me autorizó. Yo no podía hacer un paro si no me autorizaba él. Yo tenía que viajar a
Rosario cuando ese sábado se armó el conflicto. Hablé con Beroiz y me dijo: "Bueno Raúl. Tenemos
que estar con la gente. Si no hay alternativa quedate". Las bases querían parar", recordó.
Dos nombres. Sobre el encargado de la filial San Lorenzo Alejandro Lázaro,
detenido el 7 de agosto tras pasar 65 días prófugo, afirmó que su relación con él sólo era "de
trabajo" y que a lo sumo lo asesoraba en cuestiones de convenio laboral. Dijo desconocer que, poco
antes del crimen, Beroiz planeaba enviar abogados a la filial San Lorenzo para tener a Lázaro más
controlado, tras enterarse de algunas irregularidades.
Luna negó haber mantenido un vínculo especial con Mario López, empleado del
sindicato a quien le tomaron informativa la semana pasada. "No era mi chofer. El manejaba un
colectivo que era una oficina ambulante para hacer controles en las rutas y a veces me pasaba a
buscar por mi casa".
Luna también fue mencionado en la causa por Juan, un menor de edad detenido por
participar del ataque a Beroiz junto al confeso autor material. Ese chico dijo que uno de los que
le encargaron el ataque era Luna. "Yo no tengo certeza de eso. No lo conozco. Nunca estuve reunido
ni con uno ni con otro. A Dell'Arciprete hacía como seis o siete meses que no lo veía. A lo mejor
algunos pícaros me quisieron involucrar", respondió.
Ver a Moyano
"Cuando empezaron a nombrarme (en la causa) hablé con Hugo Moyano y me dijo que
todo se iba a solucionar, que era mejor dar un paso al costado. Después pedí licencia y no tuve más
contacto. Voy a ir a verlo cuando esto se aclare porque tengo las puertas abiertas en la Federación
y en el Sindicato", dijo Luna.