Buenos Aires.- Un joven chino fue condenado hoy a 20 años de prisión por haber
asesinado a tiros a dos de sus connacionales, en 2007, en La Matanza, al término de un juicio en el
que un traductor especial cobró 12.000 pesos, aunque finalmente se descubrió que el imputado sabía
hablar en español.
Fuentes judiciales señalaron que el fallo del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 4 de La Matanza
recayó sobre Li Zhen, considerado autor del doble homicidio simple del matrimonio Yuying y Hai Ming
Yan, dueños del supermercado donde fueron acribillados y en el que, además, trabajaba y vivía el
asesino.
Fue unánime el fallo de los jueces Franco Fiumara, Gerardo Gayol y Carina Andrijasevich, que se
diferenciaron de la acusación de la fiscal Susana Cañas, quien había pedido una condena a prisión
perpetua por doble homicidio calificado por alevosía.
El juez Gayol dijo que se trató de “fusilamientos” cometidos por un hombre que
“abusó de la confianza” de las víctimas cuya indefensión no dio por probada, lo que
hubiera justificado el agravante de alevosía.
En su voto, el magistrado se basó en que el propio acusado dijo en su declaración ante el fiscal
que instruyó la causa que en la noche del crimen en el comercio estaban sólo él y las víctimas.
El ahora condenado dijo que primero cenó con el matrimonio y se fue a dormir. Poco después
escuchó golpes en la puerta, que el dueño del local fue a ver y luego se oyeron disparos, por lo
que se quedó encerrado en su habitación.
Finalmente, aseguró que se fue del lugar pero sin llamar a la policía porque cuando era chico
había ocurrido en su pueblo natal, en China, un robo a un vecino que él si denunció pero que
terminaron por atribuírselo a él.
El juez precisó que “la negativa a colaborar con la investigación, la sustracción de cosas
de valor ajenas y el haber hecho desaparecer objetos vinculados a la investigación en una causa por
doble homicidio, resulta un elemento objetivo demostrativo de su pasado vinculado a la delincuencia
y otro indicio de cargo en el presente plexo probatorio”.
“Fue Zehn Li la única persona que se encontraba en el interior del comercio siendo
absolutamente imposible que el ataque proviniera sorpresivamente desde fuera sin ocasionar mella a
los accesos al supermercado”, sostuvo el magistrado.
El juez descartó el robo como móvil del crimen y encontró “un cúmulo de coincidencias
altamente llamativo” con el accionar violento de un grupo de la denominada mafia china, que
es oriundo del mismo pueblo que las víctimas, Fujin.
Pero para el magistrado esta hipótesis no pone en dudas la autoría del acusado en el doble
crimen: “Si de dudas se trata, ellas estarían referidas a si actuó solo y por voluntad propia
o si respondió al mandato de algún tercero”.
El problema de la traducción. El juez sostuvo que todo lo dicho por el ahora
condenado fue falso: “Nos ha mentido a todos al afirmar que no entiende el español ya que la
entrevista (con una perito psicóloga durante la instrucción) fue realizada en ese
idioma”.
Para traducirle al imputado y a otros testigos chinos también, la Procuración General de la
Corte bonaerense designó a Ji Zheng Shao, quien cobró 620 pesos cada hora de trabajo.
Este debate, que se demoró seis meses precisamente por la falta de un traductor, tuvo cuatro
jornadas y con un total aproximado de 19 horas de audiencia, por lo que el traductor cobró unos
12.000 pesos.
“La dificultad para encontrar al traductor no radicó en los honorarios, sino en que el
imputado y 35 de los 84 testigos son de un determinado pueblo de China donde se habla un dialecto
específico”, explicó un vocero judicial.
El hecho ventilado en el juicio ocurrió a las 6 del 16 de julio de 2007, en el interior del
supermercado “Argensé”, situado en la avenida Luro 6431 de Gregorio de Laferrere, en La
Matanza, al oeste del conurbano.
Los cuerpos de las víctimas acribilladas a tiros en la cabeza fueron encontrados recién a las
10, cuando los empleados empezaron a llegar al lugar y se sorprendieron porque aún no habían
abierto al público.
(Télam)