Desde la cama de hospital donde agonizaba por un ataque a tiros que le causó una grave lesión medular, Patricio López alcanzó a responder mediante señas en una entrevista con un fiscal que el atacante era “Colita”. El joven de 22 años, que lideraba un grupo enfrentado a los sucesores de Emanuel “Ema Pimpi” Sandoval en zona noroeste, murió cinco meses después. Poco antes había sido detenido en Roldán Rubén Darío “Colita” Coria, un “peso pesado” mencionado en numerosos hechos delictivos pero hasta entonces sin condenas. Este martes, en un juicio abreviado, anotó la primera: fue penado a 11 años de prisión efectiva por ese homicidio cometido en noviembre de 2021 a dos cuadras de la plaza Alberdi.
Coria, de 32 años, fue considerado autor de un homicidio agravado por el uso de arma y por la portación ilegal de un arma de guerra. La pena se acordó entre la fiscal María de los Angeles Granato y la defensa del acusado en un procedimiento abreviado que aceptó la jueza Silvia Castelli. Además estuvo acusado por un asesinato de 2012 y el doble crimen de Cristian Marcelo Bogolino y César Navarro, baleados el 1º de mayo de 2021 en Casiano Casas y Baigorria, pero demostró que en esa fecha estaba de vacaciones con su familia en Carlos Paz y fue desligado.
El crimen de Patricio López ocurrió seis meses después, el 8 de noviembre de 2021. López iba en una moto Yamaha de 1000 centímetros cúbicos con su novia de 18 años en la esquina de Zelaya y Herrero. Se cree que se dirigía hacia su casa, a unas doce cuadras de ese lugar. Según la acusación que había presentado en febrero la fiscal Gisela Paolicelli, por ese lugar pasó Coria en una moto de alta cilindrada y disparó al menos cuatro veces.
López perdió el control de la moto y cayó al pavimento junto a su novia. Sufrió heridas en el costado izquierdo del cuello, un hemotórax y una grave lesión medular que lo dejó cuadripléjico. El joven fue internado y conectado a un respirador artificial en el Hospital Clemente Alvarez. Antes de ingresar al quirófano dijo que había sido baleado en un intento de robo de su moto pero casi de inmediato surgió que el herido lideraba una banda que disputaba territorio a los sucesores de Emanuel “Ema Pimpi” Sandoval, asesinado en octubre de 2019, en los barrios La Esperanza, El Churrasco, Parque Casas y La Cerámica. “Este pibe es jefe de sicarios de una banda que confronta con Los Pimpis”, dijo en esos días a este diario un investigador.
El arreglo de la 10ª
Al momento del ataque “Patri” contaba con media docena de anotaciones penales entre 2015 y 2019 por tentativa de robo calificado, robo de auto y robo simple. Fue imputado de abuso de armas en agosto de 2017 cuando junto a dos hombres intentaron robar una moto en Casiano Casas y Pasaje 1389. Su casa había sido atacada a balazos un mes antes.
Tras el ataque fue trasladado al Hospital Clemente Alvarez, donde fue sometido a una cirugía. Le practicaron una traqueotomía que le impedía hablar, pero logró responder con por sí o por a las preguntas de un fiscal empleando carteles. Señaló a Coria. Cinco meses después, el 9 de abril de 2022, murió por una falla multiorgánica.
La banda quedó expuesta cuando dos de sus integrantes fueron liberados tras una falsa denuncia en la comisaría 10ª. Así surgió la connivencia entre una parte del personal de esa seccional con “Los Pimpis”, a quienes daban cobertura. Ese trasfondo se develó a partir del 24 de junio de ese año. Ese día, dos mujeres llegaron a la seccional de Darragueira al 1100 para denunciar a un par de integrantes de la banda de “Patri”, como le decían a la víctima.
Dos jóvenes estuvieron dos meses detenidos hasta que las denunciantes revelaron que habían mentido a cambio de droga y dinero que les ofrecieron allegados a Ema Pimpi para encarcelar a miembros de la banda rival. El incidente expuso la connivencia entre una parte del personal de esa seccional con “Los Pimpis”, a quienes daban cobertura. El jefe, un sumariante y un secretario terminaron condenados por el procedimiento fraguado.
La caída de un "pesado"
Un mes antes de la muerte de Patri, el 11 de marzo de 2022, Coria fue detenido en Roldán por agentes de la Brigada de Homicidios en una casa de Maíz al 500 de Roldán donde secuestraron dos celulares, un pen drive, 100 mil pesos y un Volkswagen Fox. Fue presentado como un “peso pesado” que contaba con dos pedidos de capturas.
Había estado cerca de afrontar una larga estadía en prisión cuando en 2016 lo condenaron por el asesinato de Jeremías Cisneros, un joven de 18 años que recién había salido de la cárcel y fue acribillado el 23 de marzo de 2012. Pero en julio de ese año la Cámara Penal lo absolvió y volvió a las calles hasta su caída en Roldán seis años después.
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Luego estuvo imputado por el ataque a tiros del mediodía el 1º de mayo de 2021 que les costó la vida a César “Rambito” Navarro, de 36 años, y Cristian “Rulo” Bogalino, cuando comían un asado en avenida Casiano Casas y Baigorria. Dos hombres se acercaron y descargaron una gran cantidad de disparos con dos armas calibre 22 y 9 milímetros.
Familiares de Rulo, por entonces en prisión domiciliaria y blanco del ataque, dijeron haber escuchado comentarios de que uno de los atacantes era “Colita”. A poco de quedar detenido le imputaron este doble crimen pero él se defendió con énfasis: “Soy totalmente inocente y no cometí ninguno de los delitos que me imputan”, dijo.
Sus abogados ofrecieron pruebas de unas vacaciones de Colita en Carlos Paz con su pareja, su hijo y un hijastro a la fecha del hecho: tickets de peaje, fotos de un paseo por el lago y un video del mismo 1º de mayo en el parque de diversiones Pekos. Con el tiempo se dispuso el archivo de esas actuaciones.