Las bandas narcocriminales, aun cuando son parcialmente desarticuladas y sus líderes detenidos, continúan operando gracias al acceso a comunicaciones con el exterior desde las cárceles donde organizan parte del entramado delictivo. Pero también porque se valen de la confianza de sus allegados que, mientras continúan en libertad, intentan garantizar el funcionamiento de la organización. Un ejemplo quedó expuesto este lunes con la condena en la Justicia Federal a Gladys "Chiche" Ripari y Jorgelina "Chipi" Selerpe, ligadas al tráfico de drogas en una banda del barrio Tablada que según investigaciones judiciales comandan sus familiares René "Brujo" Ungaro y los hermanos Alan y Lautaro Funes.
"Ponete a armar que hay que juntar", le dijo Alan Funes a "Chipi" por mensajes de texto que constan en investigaciones de la Justicia Federal. Con "ponete a armar" se refería a empaquetar dosis de droga para vender al menudeo. Por entonces todavía eran pareja y ya habían tenido una hija. "Ponete a armar y no me gastes más un peso. Qué te pensás que estoy para darle plata a la yuta", insistió Funes. "Alan te pensás que yo no como, y tengo dos hijos si no sabés", replicó ella. "No le pagues más al milico, decime cuánto armas y no me gastes un peso", cerró él.
Para cuando se dio esa conversación, Alan Funes ya estaba preso desde fines de enero de 2018, cuando cayó acusado de matar a una mujer en venganza por el asesinato de su hermano Ulises, ocurrido el 7 de aquel mes. Fueron días muy violentos: también habían baleado a Jorge, el padre de la familia, y a comienzos de febrero fue asesinado otro hermano, Jonatan "Bam Bam" Funes. A Alan, además del homicidio por el que lo acusaban, la Justicia también lo buscaba porque había violado la prisión domiciliaria a la que había accedido en octubre de 2017 en el marco de una causa en la Justicia de Menores, donde estaba bajo proceso como autor del homicidio de un joven en mayo de 2016, hecho considerado como una venganza por asesinato de la madre de los Funes, ocurrido en marzo de ese mismo año.
Todo ese contexto correspondía a una fuerte disputa entre bandas criminales integradas en su mayoría por familiares. De un lado los Funes y del otro los herederos de Roberto "Pimpi" Caminos, el ex líder de la barrabrava de Newell's asesinado en 2010. Con los Funes aliados a René Ungaro, condenado por el asesinato de "Pimpi", la bronca con epicentro en los barrios Tablada y Municipal tuvo como principal trasfondo la disputa por los territorios propicios para el narcomenudeo.
La primer investigación en la Justicia Federal a la alianza Ungaro-Funes se inició en noviembre de 2016 y se amplió un año después con aportes que la Fiscalía provincial hizo a la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar). Entonces se llevó a cabo el operativo "Los Miserables", una serie de allanamientos que logró desarmar parcialmente a la banda.
Con el avance de la investigación se supo cómo se manejaba Ungaro desde la prisión. "Desplegaba todo su poderío y direccionaba las actividades ilícitas mediante la intervención de, por un lado, ciertas personas ligadas a su círculo familias más íntimo", describe el fallo del juez Otmar Paulucci, del Tribunal Oral Federal en lo Criminal Nº 1. Entre estas personas se destacaban su hermana Daniela; sus padres Daniel y Gladys Ripari; y las parejas de sus sobrinas: Kevin Oviedo y Carlos "Peloduro" Fernández.
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Por otro lado, Ungaro contaba con los Funes. Con la caída en prisión de Alan y Lautaro en la cárcel de Piñero, la misma en la que se alojaba René, la alianza se mantuvo y la organización continuó creciendo, al punto de establecerse como principales administradores del narcomenudeo en los barrios Tablada y República de la Sexta. En esta nueva etapa cobraron relevancia otras personas, entre ellas Brisa Amaral y Jorgelina "Chipi" Selerpe, quienes contaban con una amplia cadena de eslabones inferiores.
La causa llegó a juicio y en agosto de 2021 los jueces federales Otmar Paulucci, Ricardo Vázquez y Germán Schneider dictaron sentencia. René Ungaro fue condenado a 12 años de prisión como organizador de una red de narcotráfico; los hermanos Alan y Lautaro Funes junto a "Peloduro" Fernández recibieron la pena de 9 años de prisión; Brisa Amaral fue condenada a 8 años; Daniela Ungaro, Kevin Oviedo y Mariel Lezcano a 6 años y otras 4 personas consideradas eslabones inferiores recibieron penas de ejecución condicional.
Este lunes el juez Otmar Paulucci homologó el acuerdo abreviado presentado por el fiscal Federico Reynares Solari y las defensas de Jorgelina "Chipi" Selerpe y Gladys "Chiche" Ripari. La madre de la hija de Alan Funes y la madre de René Ungaro fueron condenadas por distintos delitos como parte de la misma estructura.
Selerpe fue condenada 6 años de prisión efectiva como autora del delito de comercio de estupefacientes agravado por la intervención organizada de más de tres personas. La pena quedó en 7 años al unificarse a una anterior en la Justicia provincial, donde en 2020 se la había condenado a 3 años como parte de la asociación ilícita liderada por Ungaro.
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En tanto que Ripari fue condenada a 3 años de prisión condicional por comercio de estupefacientes pero en carácter de partícipe secundario. "Su participación luce como colaborativa y no brindando una ayuda esencial que, de no haber existido, hubiere impedido que los hechos se desarrollen", consideró el juez Paulucci.
"A raíz del solido plexo probatorio reunido en el debate (ya realizado con anterioridad), se logró demostrar cómo los hermanos Funes, ya detenidos, continuaban coordinando el modo, momentos y lugares para llevar a cabo la venta de droga, como así también, -con anuencia de Rene- proporcionando los medios necesarios para mantener esa autoridad y respeto que habían ganado cuando estaban libres", indica el fallo.