Policiales

Cayó Alan Funes, un prófugo ligado a una violenta guerra entre bandas

Lo atraparon mientras dormía en un Fonavi. Está acusado del crimen de una mujer cometido hace diez días en venganza por la muerte de su hermano

Miércoles 24 de Enero de 2018

Alan Elio Funes, uno de los prófugos más buscados en los últimos días y sindicado como integrante de una banda que mantiene sangrientas disputas en la zona sur de la ciudad, fue detenido ayer a la mañana mientras dormía con su novia en un departamento del Fonavi ubicado en Callao al 3900, en el corazón del barrio Itatí. El joven, de 19 años, está acusado de incumplir una prisión domiciliaria como imputado del crimen de Eugenio "Pupi" Solano, entre otros delitos con armas que se escriben en su prontuario. No ofreció resistencia ante la súbita irrupción de los grupos especiales de Gendarmería Nacional, Policía de Investigaciones (PDI) y el Grupo de Infantería de Respuesta Inmediata (Giri), que secuestraron un arma de fuego calibre 9 milímetros escondida en un baño y una escasa cantidad de marihuana.

El fastuoso despliegue de los móviles policiales alteró la dinámica vecinal de un barrio que acumula varios homicidios en los últimos meses. El ministro de Seguridad, Maximiliano Pullaro, remarcó que se volvió a poner al imputado "a disposición de la Justicia" (ver página 29). Alan y su pareja están sospechados además de participar en el crimen de Marcela Alejandra Díaz, hermana de Ariel "Tubi" Segovia, asesinada a tiros desde un auto el pasado 15 de enero.

Un patrullero apostado hace más de dos semanas en la esquina de Presidente Quintana y Callao por denuncias de balaceras contra el frente de una casa hacía presumir que la zona estaba marcada en el mapa de los conflictos violentos que afectan a la ciudad.

Alan Funes es integrante de una familia históricamente enfrentada con los descendientes del asesinado líder de la barrabrava de Newell's Old Boys, Roberto "Pimpi" Caminos, cuya referencia es su hijo Alexis. Tenía orden de captura nacional e internacional luego de hacer una temeraria aparición pública en un video que circuló en redes sociales donde se lo ve disparar al aire una pistola a repetición tipo "metra" con cargador adaptado, al parecer en los festejos de fin de año.

Balas cruzadas

El joven había obtenido el beneficio de la prisión domiciliaria en octubre de 2017, modalidad que cumplía en la casa de su abuela tras permanecer institucionalizado un año en el Instituto de Recuperación del Adolescente de Rosario (Irar). Está bajo proceso como el autor material del homicidio Eugenio Solano, asesinado el 1º de mayo de 2016, se cree que en venganza por el crimen de la madre de Funes, Mariela Griselda Miranda, ejecutada el 11 de marzo del mismo año en Ayacucho al 4100.

Pero con su aparición en las redes sociales, Alan demostró incumplir el mandato judicial. A ese incidente lo sucedió un ataque a balazos que sufrió Jorge Funes, su padre, en su casa de la localidad de Alvear el 1º de enero pasado. La saga continuó el 7 de enero, cuando las balas hicieron blanco mortal en Ulises Funes, un hermano de Alan sin antecedentes ejecutado en Corrientes y Garay. Una disputa que muestra a actores que pujan por el territorio fértil para el negocio narco.

Ese hecho desató la ira de la familia Funes. Alan y Lautaro Nahuel "Lamparita" Funes, de 23 años, otro hermano detenido en septiembre de 2017 acusado de al menos 14 delitos (asociación ilícita, robo calificado, abuso de armas, usurpación, amenazas, una tentativa de homicidio y otro consumado), juraron por redes sociales vengar esa afrenta irreparable.

Mientras el Ministerio de Seguridad de la provincia y su par nacional buscaban establecer estrategias para poner freno a la escalada de homicidios de la primera quincena de 2018 el 14 de enero llegó otro vuelto: asesinaron a Marcela Alejandra Díaz, de 36 años.

La mujer estaba amenazada y era hermana de Ariel "Tubi" Segovia, preso por ordenar dos asesinatos y enfrentado a "la banda de Los Funes". Segovia está acusado de instigar el asesinato de Lorena Ojeda, hermana de Gabriela Brisa Ojeda, testigo clave en el homicidio de Jonathan Rosales. La chica recibió disparos de arma de fuego el 16 de diciembre de 2016 al ser confundida con su hermana y falleció en el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (Heca) el 21 de enero de 2017.

A la hermana de Tubi la sorprendieron cuando salía de su casa por pasaje Lejarza al 5600 en moto con su pareja. Los cruzó un Volkswagen Surán desde el cual le efectuaron varios disparos.

Algunos datos colectados durante la pesquisa del caso sustentaban la hipótesis de que el crimen fue en respuesta a la muerte de Ulises Funes. Incluso, el novio de la víctima habría adjudicado los disparos a Alan a quien al parecer acompañaba su novia, Jorgelina S., de 23 años, (nieta de un narcotraficante asesinado en 2010) con quien fue atrapado ayer en el austero departamento del Fonavi de Callao al 3937.

Alan Funes Traslado

Despliegue nocturno

La policía venía realizando allanamientos con resultado negativo en los lugares que frecuentaba Alan. Con datos de calle y una sigilosa pesquisa que incluyó la intervención del teléfono de Jorgelina y el trabajo de investigadores camuflados como operarios de una falsa cuadrilla de Litoral Gas, el lunes a la noche llegaron al aguantadero de Alan dotaciones de Gendarmería Nacional, la PDI y el Giri.

Sobre las 6.30 de ayer y con las primeras luces del día, el Fonavi de barrio Itatí quedó literalmente cercado. Una chata negra tipo Hummer blindada con efectivos fuertemente armados se apostó de culata, pegada al ingreso por escalera del bloque de viviendas de apenas tres pisos. Otra decena de camionetas y móviles policiales bloquearon los ingresos del complejo por el pasaje Alcorta, Presidente Quintana y Doctor Riva.

"Estaba durmiendo con su novia y no ofreció resistencia. Se le secuestró una pistola calibre 9 milímetros marca Beretta y un escasa cantidad de marihuana que se presume para consumo personal. El departamento parecía que había sido ocupado, pero no tenemos datos de su titular", aportó de modo sintético el responsable de PDI, comisario Daniel Corbellini.

Sobre las 10.30 Alan y su novia fueron subidos a la camioneta Hummer ante la mirada de periodistas y algunos pocos vecinos y curiosos que se arrimaron a la cuadra para observar el inusual despliegue policial. En la esquina de Presidente Quintana y Callao, el enorme mural con el rostro de Kevin Alexis Rolón (asesinado el 22 de noviembre) parecía el telón de fondo de una escena repetida de violencia barrial.

Al otro lado, casi como un tapiz exterior del inmueble donde cayó Alan, otra leyenda gigante con una calavera con un casco con el escudo de NOB y hojas de marihuana en la boca rezaba: "Mi droga, mi obsesión, mi enfermedad".

Una hora más tarde, Alan Funes era exhibido en las oficinas de la PDI (Lamadrid al 500 bis) casi como un trofeo, con una campera en la cabeza para evitar que se viera su rostro. Apenas se pudo apreciar que calzaba jeans azules tipo chupín y zapatillas deportivas blancas de cuero. Luego sería trasladado a la cárcel de Piñero donde permanece alojado junto a su hermano Lautaro.

Cuentas pendientes

En su derrotero judicial, el joven arrastra una imputación en un juzgado de Menores por el homicidio agravado de Eugenio "Pupi" Solano, causa en proceso y por la que también le achacaron lesiones graves y portación de arma de guerra.

No es la única cuenta pendiente con la Justicia. Voceros cercanos a la pesquisa aportaron que las fiscales Georgina Pairola y Gisela Paolicelli tienen en carpeta graves acusaciones contra Alan y su novia. Ambos serán vinculados al homicidio de Marcela Díaz, a una amenaza calificada que recibió la mujer antes de morir y a la portación del arma calibre 9 milímetros que les secuestraron al ser detenidos.

Otro hecho grave por el que Alan deberá rendir cuentas es la tentativa de homicidio de Milton R., el hijo de Marcela Díaz. El muchacho, de 18 años, fue atacado el 30 de diciembre pasado en Doctor Riva 20 bis, horas después de que atentaran contra su madre. Milton llegó por sus propios medios al Hospital Provincial donde fue asistido por un impacto de bala en la espalda y otro en el muslo derecho. Desde ese momento se moviliza en silla de ruedas y no sabe si podrá volver a caminar.



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