Policiales

Comienza el juicio oral por el homicidio de un hampón en Melincué

El hecho ocurrió el viernes 28 de agosto de 2015, minutos antes de las 10.30, en una humilde vivienda de la zona rural de Labordeboy

Domingo 22 de Octubre de 2017

Pasado mañana comenzará en Melincué el juicio oral al acusado del homicidio de Ariel Omar García, un hombre de 69 años con un importante historial delictivo asesinado hace dos años en una vivienda de la zona rural de Labordeboy —en el sur santafesino— adonde había ido a reclamar una deuda por drogas. En el banquillo de los acusados se sentará Víctor Carrizo, de 40 años, para quien el fiscal Matías Merlo pedirá una pena de once años y diez meses por haber asestado a la víctima un golpe fatal en la cabeza con un caño. En tanto, la defensa solicitará la absolución basado en que el imputado actuó en legítima defensa.

El hecho ocurrió el viernes 28 de agosto de 2015, minutos antes de las 10.30, en una humilde vivienda de la zona rural de Labordeboy, a unos 20 kilómetros de Venado Tuerto, donde el imputado vivía con su pareja y dos hijos.

García había llegado en un Honda Civic modelo 98 para buscar a Carrizo, pero éste no estaba allí. Su mujer lo llamó al celular y él le dijo que iba para allá. Al ingresar Carrizo dijo haberse encontrado con García reteniendo a su hijo para que le entregara una bolsa con un kilo de droga. En un descuido, según dijo, le asestó un golpe con la barreta de hierro que le causó la muerte.

Según el fiscal, cuando la pareja de Carrizo le avisó que García estaba en su casa "el imputado fue al lugar y golpeó a la víctima con un elemento de metal de 1,26 metros de largo y cuatro centímetros de diámetro con lo que le produjo lesiones en el cráneo que le costaron la vida".

En septiembre de 2015 Carrizo fue imputado de homicidio simple y quedó con prisión preventiva. En la zona era sospechado de vender drogas y en un terreno aledaño a la casa se hallaron 80 gramos de cocaína pura embolsada.

Vasta historia

Cuando le descargó la barreta de hierro que causaría la muerte de su oponente, tal vez ignoraba que había atacado a un hombre de vasta historia delictiva.

Oriundo de la ciudad bonaerense de Colón, García lideró bandas de piratas del asfalto, asaltantes de bancos y secuestradores extorsivos. En Rosario estuvo preso por el secuestro del empresario José Ricardo Díaz Franco, ocurrido en diciembre de 1988, víctima que jamás reapareció.

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