Cuatro casillas de correo electrónico con cuatro perfiles diferentes. Esa era la
base de operaciones que utilizaba el técnico químico Julio Nicolás C., de 31 años, detenido y
acusado de cometer una serie de violaciones a adolescentes en el cordón industrial y en
Rosario.
En una de las direcciones de mail se hacía pasar por una joven adolescente y así
contactaba a jovencitas de su misma edad. Luego de un tiempo, al ganar confianza, obtenía datos
íntimos de las víctimas y buscaba la forma de establecer contacto personal con ellas.
En otra casilla se presentaba como un joven muchacho; en una tercera como un
hombre adulto, de unos 30 años; y en una última de las fachadas se mostraba como una persona de
unos 50 ó 60 años.
De esas forma, Julio Nicolás S. podía obtener información sobre sus probables
víctimas y representar el papel que mejor le cabía para ganarse la confianza de las jóvenes, en su
mayoría menores de entre 13 y 17 años. "Llegado el caso, y si detectaba que la muchacha del otro
lado decía tener algún problema de salud, se hacía pasar por médico", dijo un vocero policial.
Esos son algunos datos que surgieron de una pericia informática realizada por
especialistas de la Unidad Regional XVII sobre las casillas de correo que utilizaba Julio Nicolás
C., detenido a mediados de mayo y acusado de violar a menores en el cordón industrial (4 hechos
concretados y tres tentaivas) y también en Rosario (6 casos cometidos y 5 tentativas).
En el cíber. El imputado, que hasta el día de su detención vivía con sus padres
en una coqueta casa del barrio Celulosa y tenía una imagen intachable como profesional, tanto en la
fábrica en la que trabajaba como en su carácter de profesor particular de física y química, tenía
computadora en su casa pero no contaba allí con internet.
Para chatear con sus futuras víctimas o enviarles mails se dirigía a un cíber de
avenida San Lorenzo al 300, en Bermúdez. Ese local fue inspeccionado el jueves por la policía y
clausurado porque no contaba con los filtros para pornografía.
Desde ese comercio, según estableció el informe técnico de los peritos de la UR
XVII al que accedió LaCapital, Julio Nicolás C. intercambiaba mensajes con sus víctimas, pero
también se conectaba con redes de pedofilia de Venezuela, Chile, Brasil, México, Estados Unidos y
Colombia. Al respecto, desde sus cuentas de Hotmail o Facebook se detectaron 65 contactos con los
que habría intercambiado fotos, algunas de ellas caseras, de chicas de 3 a 10 años desnudas. El
peritaje, sin embargo, no pudo establecer si entre ese material "exportado" había imágenes de sus
víctimas, a las que siempre fotografiaba con su teléfono celular según confiaron las chicas al
declarar.
En ese orden, los investigadores hallaron en las casillas de correo del hombre
acusado fotos de chicas de entre 3 y 8 años que fueron secuestradas y remitidas a la organización
Missing Childrens para que sean cotejadas y así chequear si alguna de esas menores figuran como
fugadas de hogar o con pedido de búsqueda por rapto o secuestro.
Otro dato interesante que revelaron los movimientos de mails fueron las
extorsiones. "Con el correo en que se presentaba como una joven mujer entablaba conversación con
sus víctimas. Luego de un tiempo, y tratando de lograr su confianza, obtenía datos íntimos de las
chicas. Y por intermedio de otro correo (esta vez como varón), las extorsionaba", contó a este
diario una fuente de la investigación. Y agregó: "En cambio, cuando detectaba que una joven tenía
algún problema de salud o algo por el estilo, ahí entraba en juego el correo del adulto, haciéndose
pasar por médico o lo que fuera, a fin de concretar una cita y luego abusar de ellas".
Otro de los perfiles, el del muchacho de 30 años, convocaba a sus víctimas (en
este caso de Rosario) ofreciéndoles trabajo. Pedía chicas de 13 a 18 años para hacer desnudos en
agencias de modelos, trabajos domésticos, atender un cíber o relaciones públicas de algún
boliche.
También se hallaron ofrecimientos por parte del acusado de videos y fotos a
sitios porno en la web. "Nunca obtuvo respuestas de esas páginas, pero en los mensajes hacía
constar que podría mandar dos filmaciones caseras por mes. Creemos que su idea era seguir
produciendo ese tipo de material y continuar con las agresiones para poder cumplir con estas
páginas", agregó un pesquisa.