El rosarino Mario Roberto Segovia, considerado como "el mayor proveedor de
efedrina de los carteles mexicanos" desde la Argentina, fue apresado ayer en el aeroparque Jorge
Newbery de la Capital Federal tras una investigación realizada por agentes de la Secretaría de
Inteligencia del Estado (Side), según informó el ministro de Justicia y Seguridad de la Nación,
Aníbal Fernández. Tras la detención, se realizaron en Rosario 14 allanamientos ordenados por el
juez federal de Zárate-Campana, Federico Faggionato Márquez, quien lleva adelante la causa por la
ruta de la efedrina en el país. Entre los procedimientos se requisó la casa del acusado, de donde
los pesquisas se llevaron cuatro excéntricos vehículos de lujo, lingotes de oro, precursores
químicos, más de diez armas de fuego, euros y dólares. En el lugar también fue apresada la esposa
del sospechoso.
Segovia está imputado de haber "trasladado" en los últimos años, desde Buenos
Aires a Rosario, 8.171 kilogramos de efedrina, lo que equivaldría a 30 millones de dólares en el
mercado mexicano. Y era investigado desde septiembre de 2006 cuando "en una encomienda que llegó al
aeropuerto de Ezeiza se detectaron 500 miligramos de recinina, un tóxico que puede llegar a causar
la muerte", señaló el ministro. Ese paquete estaba destinado a "Héctor Germán Benítez, con
domicilio en una oficina de Rosario", agregó.
Esa oficina, que funcionaba como un laboratorio trucho al que se destinaba la
efedrina, estaba ubicada en el primer piso de Entre Ríos 1031, frente a la plaza Sarmiento, y fue
allanada por los detectives en septiembre. Entonces, los investigadores sólo hallaron documentación
catalogada como "importante" para la causa.
Es que, según el ministro Fernández, "tras un seguimiento se determinó que el
verdadero Benítez estaba detenido desde 2003 en el penal de Sierra Chica, por lo que en Rosario
operaba con un nombre falso". Los investigadores establecieron que "el responsable de todo esto era
Segovia", explicó el ministro.
"Este señor, entre 2006 y 2008, trasladó de Buenos Aires a Rosario 8.171
kilogramos de efedrina. En los valores locales eso significó una ganancia aproximada de 8 millones
de dólares y la colocación en el mercado mexicano son unos 30 millones de dólares", precisó.
Punto obligado. "Este hombre hizo un desvío infernal de toneladas de efedrina
hacia México. Tiene un par de domicilios legales en Rosario y una oficina en Villa Gobernador
Gálvez", dijo anoche a La Capital uno de los investigadores apostados en la ciudad, y aclaró
que tras la detención de Segovia se hicieron 14 allanamientos simultáneos con otros tres detenidos,
entre ellos la esposa del acusado.
Según indicó el vocero de la investigación, Rosario era un punto obligado en la
"ruta de la efedrina". La droga, indicó, partía de Buenos Aires con destino a México pero antes se
depositaba en un galpón de Villa Gobernador Gálvez. Allegados al caso deslizaron que Segovia habría
utilizado como pantalla una empresa fantasma de exportación de bananas y que podría haber
despachado los cargamentos ilícitos a través del puerto local.
Allanamientos. Segovia fue detenido la tarde de ayer en el aeroparque
metropolitano de la Capital Federal cuando iba a abordar un vuelo de cabotaje hacia Iguazú. Estaba
en compañía de su primo Sebastián. Mientras eso ocurría, 16 grupos de cuatro efectivos cada uno de
la Policía Bonaerense, aguardaron en San Nicolás la orden del juez Faggionato Márquez para allanar
14 domicilios de Rosario. Los procedimientos estuvieron a cargo de agentes de la Delegación de
Investigaciones del Tráfico de Drogas Ilícitas de Zárate-Campana.
Así, en simultáneo con la detención, agentes de la Side y de la Bonaerense
llegaron a la residencia de Segovia, en Alvarez Condarco 472 bis, en Fisherton, y a pocos metros
del Rosario Golf Club.
El suntuoso chalét era observado desde hacía meses por agentes encubiertos que
debieron sortear las cámaras de seguridad ubicadas en el frente de la vivienda y los agentes de
seguridad privada contratados por Segovia, quienes se apostaban en una garita gris de uso
particular frente a la casa.
Lujo en Fisherton. "Prohibido sacar fotos y filmar", reza un cartel colgado de una
columna en el camino al garaje de doble puerta automática. Según los vecinos, que se agolparon ante
la llegada de los detectives, Segovia adquirió la vivienda hace dos años por 350 mil dólares
pagados en efectivo.
El estilio de vida suntuoso, con la acumulación de cuatro autos negro último
modelo y vidrios polarizados, había levantado sospechas entre la gente. Atado a su cucha, en un
predio lindero a la casa, el perro collie de la familia presenció sin ladrar el secuestro de un
Hummer 2 patente GJG 658 y de un Hummer 1 dominio HKT 276 valuados en unos 140 mil
dólares cada uno.
Los agentes también incautaron una camioneta Land Rover patente HEZ 826
estacionada en el sendero del frente del jardín, un imponente Rolls Royce valuado en 600 mil euros
y patentado hace 10 días por Segovia con el dominio HNL 134. Y estaban tras la pista de un
avión o avioneta recientemente adquirido por el traficante, quien además tenía dos
cuatriciclos.
En la casa fue detenida la mujer de Segovia, quien estaba junto a sus tres hijos
menores cuando llegó la policía. Los pesquisas no precisaron qué delito le imputan, pero indicaron
que "estaba al tanto de toda la actividad de su pareja". En la requisa, que se extendió desde las
15 hasta las 23, secuestraron 275 mil euros, 70 mil dólares, dos lingotes de oro de un kilo cada
uno, otros dos de medio kilo de cada uno y otros dos de cien gramos. No hallaron droga, pero sí un
precursor químico potente que es considerado de riesgo para la seguridad nacional.
En distintos puntos de la casa encontraron, además, más de diez armas poderosas.
Había escopetas 12.70 con cargador (una de ellas al lado de la cama matrimonial), una carabina, una
pistola Pietro Bereta 9 milímetros, una pistola lapicera calibre 22 y, sobre la alacena de la
cocina una pistola Glock calibre 40, además de dos mochilas con municiones.
Más detenidos. "Usaba otra identidad. Se inscribió con documentación
adulterada en el Sedronar e hizo desastre. Lo tenemos marcado desde el primer día pero nos costó
mucho cercarlo", dijo un investigador. Los agentes encubiertos llevaban meses realizando escuchas
telefónicas, merodeando la casa o simulando ser caddies de golf para vigilar la vivienda desde el
campo del Rosario Golf Club.
En simultáneo, en otros puntos ciudad y en Villa Gobernador Gálvez se realizaron
otros trece allanamientos, entre ellos un estudio jurídico y un estudio contable rosarinos. Fuentes
del caso dijeron que en Rosario operaba una empresa fantasma que servía como pantalla para el
blanqueo de dinero de la organización. En esos procedimientos fueron detenidos otros dos
hombres.