En la antesala de la sentencia en el juicio por la desaparición y muerte de Franco Casco, los policías imputados pudieron decir sus últimas palabras antes del veredicto que está previsto para las 14. Además de quien era jefe de la seccional durante la detención del joven de 20 años en octubre de 2014, otros cuatro agentes declararon, sostuvieron su inocencia e insistieron en que se trató de una causa armada. De los 19 acusados son 14 para quienes la Fiscalía solicitó la pena de prisión perpetua.
El primero en tomar la palabra fue Esteban Daniel Silva, acusado por el delito de desaparición forzada de persona agravado por la muerte de la víctima e imposición de torturas a persona privada de su libertad seguida de muerte. “Entiendo lo que pasa con la familia de Franco, sea cual sea la resolución de este debate no los va a ayudar a ellos. Quiero decirle a todo el que me esté viendo que no tengo nada que ve con lo que le sucedió a él”, dijo Silva al tomar la palabra.
“Soy inocente de lo que se me imputa”, indicó. Silva está preso desde 2017, luego de que la prisión preventiva se extendiera reiteradas veces hasta iniciado el juicio en diciembre de 2021. “Estoy acá 5 años y medio preso y si hubiera sabido algo y hubiera tenido que decir algo ya lo hubiera dicho antes”, expresó en ese sentido. Luego profundizó en su rol el día 7 de octubre de 2014, fecha en la que según la versión de los policías Franco Casco fue detenido por desacato. “Cuando ingresé a trabajar lo hice como cualquier día. Hice una constatación de domicilio, darle la libertad a Franco Godoy y llevar una ficha a cotejar. No oculté ni fui parte de un ocultamiento como se dijo”, sostuvo. Godoy es el apellido materno de Casco, con el cual fue anotado en las actas de procedimiento.
“Es parte del proceso, pero a mí me arruinaron la vida”, insistió Silva en relación a los años que lleva privado de la libertad sin condena. “Los que estamos acá somos cuatro que nunca volvimos a nuestro domicilio a pasar un cumpleaños, una Navidad o un Año Nuevo y solo sabemos nosotros lo que es esto”, remarcó.
Otro de los agentes que habló fue Marcelo Guerrero, acusado por los mismos delitos, quien remarcó que durante el debate se expuso la inocencia de los acusados. “Lo que se demostró en este juicio fue la verdad. Para decir la verdad no necesita uno ponerse de acuerdo”, sostuvo en relación a las acusaciones sobre la construcción de un relato que ocultara lo sucedido con Franco Casco.
“Le pido a este tribunal que me juzgue en base a las pruebas que se escucharon. La defensa demostró que el delito que juzgan no existió. Y quienes armaron esto quedaron señalados. Señores jueces, es causa armada o justicia. Muchas gracias”, sostuvo Guerrero.
Fernando Sebastián Blanco, sobre quien también recae un pedido de pena de prisión perpetua, fue determinante: “Hicieron conmigo lo que quisieron, me destruyeron la vida”. “Comencé este proceso con 35 años. Ahora tengo 41. Soy papá de cuatro nenas. Una de ellas tenía cuatro meses cuando fui detenido. Cuando volví a casa mi hija en la primera instancia del juicio no me reconocía. Volví a estar preso y pasó lo mismo. Mi hija no me reconocía. Son cosas que a uno como papá le rompen el alma”, agregó en ese sentido.
Blanco también aseguró que es inocente: “Esto es por cosas que uno no hizo. Yo no hice nada. A esto no le encuentro explicación. Así y todo estuve a disposición de la Justicia”. “Lo único que hice fue hacer mi trabajo y hacer una vida normal. Eso es todo”, agregó.
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Foto: Virginia Benedetto / La Capital
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Entre los imputados hay dos agentes de Asuntos Internos, acusados por encubrimiento agravado y con un pedido de condena de la Fiscalía de cinco años y diez meses de prisión e inhabilitación por ese lapso de tiempo. Uno de ellos es Pablo Síscaro, quien contó que cuando fue detenido en 2017 ya no trabajaba en esa división sino que era jefe de una comisaría. “Tenía mucho por delante y algunos hasta decían que tenía un posible futuro de jefe de policía. Con mi pareja estábamos planificando tener un hijo. Lo postergamos hasta 2020. Hoy tiene tres años y estoy todas las noches con ella. Estoy con ella pero adentro estoy a pedazos”, sostuvo.
Además, contó que desde que quedó apartado de la policía tuvo que dedicarse a otros trabajos: “¿Qué hice este tiempo? Trabajé como delivery. Un trabajo digno, cadetería. La vida sigue, hay que seguir pagando las cosas, las cosas aumentan”. Síscaro remarcó que siempre estuvo a disposición de la Justicia. “Cuando me presenté a declarar nunca me callé, siempre aporté prueba, siempre estuve a disposición. Yo creo en la Justicia”, aseguró.