En medio de un clima de tensión que derivó en incidentes frente al Centro de Justicia Penal, los distintos actores vinculados al juicio por el crimen del entrenador físico Marcos Guenchul, ocurrido el 23 de julio de 2019 en barrio Azcuénaga, dieron sus impresiones sobre la sentencia que condenó a 20 años de prisión a Caio Santiago Soso como instigador del homicidio y a Maximiliano Panero como ejecutor del mismo, en tanto absolvió por el beneficio de la duda a Priscila Denoya en un fallo dividido, ya que uno de los integrantes del tribunal también optó por penar a la joven con la misma cantidad de años de cárcel.
Visiblemente disconformes, los padres de Guenchul se retiraron de la sala cabizbajos y llorando ya que, según dijeron, esperaban que a los tres imputados los condenaran a prisión perpetua. En ese marco Marcela Ontiveros, madre del joven entrenador asesinado, expresó que se trató de “una injusticia, no esperábamos ésto”. Y dijo que el fallo, a su entender, “no tiene argumentos y no nos dieron explicaciones. Esperábamos lo que pidió de entrada la Fiscalía, la perpetua para los tres por igual, nunca la absolución”, dijo sobre Priscila, de quien dijo que “ella siempre estuvo vinculada con Soso, nunca lo echó de la casa y fue a visitarlo a la cárcel de Ezeiza”.
Ante los periodistas que la aguardaron en la puerta de la sala 8 del Centro de Justicia Penal, la mujer sostuvo que las condenas le parecieron bajas: “Estoy defraudada, no tenemos una buena Justicia. Esto fue una triangulación, preparado por los tres, y hubo una promesa de pago. Siempre estimamos que podía pasar de no poder comprobarlo con Priscila, pero nunca pensé esto. Vamos a apelar. Sabemos que tenemos el derecho y lo vamos a hacer”, amplió la mujer que cuida a su nieta Tiziana, fruto de la relación entre Guenchul y Priscila y quien “no sabe nada de todo esto”. “La nena sabe que el papá murió y lo único que estoy esperó la pregunta que seguro algún día me va a hacer: ¿Cómo murió? ¿Qué le pasó? No le dijimos nada más porque es chiquita”.
Sobre un posible reclamo de Priscila por la tenencia de su hija aseguró: “Supongo que lo van a intentar. Eso lo tiene que resolver la jueza que tiene que decidir cómo sigue esto, todo muy lamentable. Durante todo el juicio no esperé de Priscila que tuviera un acto de arrepentimiento. Los celulares demostraron en un primer momento que los tres (acusados) estaban siempre conectados. Las antenas caían en los celulares de los tres, lo venían programando desde dos meses antes”.
Por su parte Omar Denoya, quien acompañó a su hija a lo largo del proceso judicial y declaró en el juicio, manifestó que a partir del veredicto reclamará la custodia de su nieta Tiziana, que en la actualidad está al cuidado de los padres de Guenchul. “Nada de lo que la Fiscalía dijo se pudo probar. Si hubo condena fue por otras razones, no por lo que el fiscal dijo, una barbaridad total, aún lo del voto en disidencia. Priscila estuvo detenida desde el 19 de diciembre de 2019 y veía a Tiziana una vez por semana cuando la llevábamos a la cárcel, hasta el 11 de agosto de 2020. Desde entonces, hasta noviembre de 2021 no la vio nunca más. Hasta se le negó la posibilidad de un llamado el Día de la Madre”.
Luego, emocionado, se refirió a la posición de los padres de Guenchul: “Soy hijo de dos papás que cuando nací habían perdido dos hijos. Los veo a Marcela y a Darío y lo veo a mi viejo. Qué les puedo decir. Obviamente está equivocada si cree que la nena significó una especie de triunfo, entre comillas. Nosostros vamos a pedir la custodia”.
“Lo que le pasó a mi familia es una brutalidad _añadió_, se violó el principio de inocencia de una persona y en esa asimetría de poder están la fuerza de las redes sociales, de los medios de comunicación y el poder de la Fiscalía que tiene la capacidad de hacer cualquier cosa y no responder por nada”. Por último indicó que las pruebas del juicio, a su entender, fueron decisivas en favor de su hija: “Lo que más impactó del juicio, y lo dije cuando vine a declarar, es que Marcos vino según sus propias palabras a rescatar a las dos personas que le cambiaron la vida: a Tiziana y a Priscila. Fue Marcos el que estuvo acá y mostró las pruebas que hicieron que se entendieran algunas cosas. Un celular que estaba en Brasil y pensé que nunca iba a aparecer aclaró un montón de cosas. No me imaginé que iban a aparecer esas cosas. Pidan los audios y videos del juicio y lo van a entender”.
A su turno Sandra Barrionuevo, la mamá de Priscila, dijo que a su hija “la agredieron de la peor manera y no voy a perdonar a todos los amigos de Marcos que le gritaron a mi hija que era una asesina”.
Por su parte, los fiscales Adrián Spelta y Gisela Paolicelli, quienes anunciaron que apelarán el fallo, dieron una breve conferencia de prensa con el telón de fondo de los gritos que emergían desde la explanada de acceso al Centro de Justicia Penal, donde allegados a Guenchul hostigaron al padre de Priscila. “Los jueces entendieron que no había ningún calificante ni agravante en el homicidio más allá de la portación de un arma de fuego y es así porque al desvincular a Denoya del grupo no había una premeditación que necesite de tres personas y tampoco estaría el vínculo con la víctima. Lo que sorprende es que no hayan recepcionado la promesa remuneratoria”, dijo Spelta.
Con respecto a la absolución de Denoya, indicó que “el tribunal no se vio conforme o convencido con la cantidad de evidencia acerca de su participación. La fiscalía lo que pudo probar fue que participó de los hechos previos, en donde según Soso fueron a acordar este hecho, y ella misma contó que después del homicidio lo llevó a Panero a Villa Gobernador Gálvez. Lo que llama poderosamente la atención es que dos jueces entendieron la absolución y otro pidió 20 años. La diferencia entre un extremo y el otro radica fundamentalmente en que uno de los jueces sí logró ser convencido acerca de la cantidad de evidencia que se ventiló”.
Paolicelli, por su parte, indicó que en su segunda declaración Soso intentó despegar a Denoya de lo ocurrido, sostuvo que él tenía su propia motivación y que Priscila no había tenido conocimiento de lo que iban a hacer. “Nosotros creemos que con evidencia pudimos desvirtuar eso, pero evidentemente el tribunal no lo consideró así”, dijo la fiscal.
Agresión
En el marco de la desazón que significó para la familia de Marcos Guenchul el fallo absolutorio a favor de Priscila Denoya, al finalizar la audiencia en el Centro de Justicia Penal se vivieron momentos de tensión que desembocaron en un ataque al reportero gráfico de La Capital que cubría las alternativas del caso. Mientras el papá de Priscila hacía declaraciones a distintos medios y el fotoperiodista Marcelo Bustamante grababa las mismas con su celular, allegados a la familia Guenchul le pegaron un manotazo desde atrás haciéndole caer el teléfono al piso y rompiendo el aparato. La desmedida acción es entendible en el marco del dolor que una decisión judicial puede causar pero no deja de ser un atentado al trabajo periodístico y la libertad de expresión.