El adolescente que admitió haber participado del homicidio del sindicalista Abel
Beroiz se negó a participar de reconocimientos de los otros detenidos en la causa o de fotos de
gremialistas del Sindicato de Camioneros santafesino para decir si entre ellos se encuentra alguna
de las personas que encargaron el crimen.
El chico de 15 años amplió ayer su declaración pero se
opuso a sindicar a otras personas porque dijo sentir "miedo", luego de que su familia recibiera
amenazas telefónicas, según denunciaron sus abogados.
El joven que asumió haber estado en el subsuelo del ACA
cuando mataron a Beroiz el 27 de noviembre pasado volvió a prestar testimonio en el juzgado de
Instrucción que investiga el caso. Lo hizo días después de que integrantes del sindicato detallaran
la puja interna que existía en el gremio provincial. Según la principal hipótesis judicial eso
habría motivado el asesinato por encargo de Beroiz, quien era secretario general.
El chico fue convocado por el juez de Instrucción Osvaldo
Barbero para aclarar algunos puntos de su primera declaración ante el juez de Menores Juan José
Carmona. Entonces, Juan admitió que estuvo en la cochera del ACA junto a Raúl Oscar Flores, el
confeso homicida de Beroiz, pero dijo que había ido al lugar con la misión de robar un maletín y
que se sorprendió cuando su cómplice atacó a tiros y puñaladas al sindicalista. El mes pasado Juan
fue liberado porque los jueces se convencieron de que el adolescente presenció el crimen pero no
intervino.
En su declaración de ayer, el chico también brindó más
detalles respecto del celular que usaba Flores para contactarse con los instigadores: "Le dieron
plata para que se comprara un celular. Flores se compró uno caro, de 400 pesos, y ellos lo avivaron
para que cambiara el chip cada tanto", contó.
Los nombres. Según fuentes judiciales, Juan reiteró que a esos encuentros
en los que se planificó el homicidio acudieron dos hombres a los que identificó como "Jerez" y
"Luna". "Flores los llamaba de esa manera", reveló.
Julio Jerez es un gestor detenido como supuesto
intermediario entre los autores materiales e intelectuales. Raúl Luna, el secretario adjunto que
ocupó el lugar de Beroiz tras el crimen y luego pidió licencia.
Sin embargo, al hombre que identificó como Luna lo describió como "canoso,
de unos 70 años, con bigote, anteojos y barba de un día", lo que según los investigadores se
condice más con el detenido gremialista Juan Dell’Arciprete que con la imagen de Luna. l