El martes a las 22, Horacio Rubén Flores estaba a punto de cerrar la humilde
granjita que tiene sobre bulevar Seguí en el barrio Triángulo y Moderno cuando dos muchachos se
metieron en el local y le dispararon al intentar robarle. Los vecinos aseguran que sólo se escuchó
un tiro. El proyectil le ingresó por debajo del mentón y quedó alojado en la columna vertebral,
poniendo severamente en duda la posibilidad de que este comerciante de 40 años vuelva a
caminar.
Los maleantes corrieron y no robaron nada. "Siempre me decía: «A mi me van a
tener que matar para robarme»", recordaba ayer amargamente Aída, la vecina que socorrió a Horacio
tras ser herido.
Horacio Rubén Flores nació hace 40 años en la provincia del Chaco. Allí viven
aún su padre y su hermana. Es soltero y simpatizante de River. En Rosario no le sobran familiares.
Unos pocos primos, varios amigos y dos tías en la localidad de Ibarlucea.
Desde hace 4 años tiene un almacén sobre Seguí entre Rouillón y Pedro Lino
Funes, frente al Fonavi donde vive solo. Instaló el negocio primero en donde hoy funciona una
ferretería y desde hace 15 meses en Seguí 5756, local que ayer al mediodía permanecía cerrado. En
la puerta sólo quedaban una colección de carteles típicos de granja de barrio. Uno sobresalía: "No
tengas envidia de mi. No soy rico. Apenas tengo trabajo".
Historia de un trabajador. Un hombre común y laburante. Así definieron a Horacio
ayer sus vecinos. A la mañana abría a las 8.30 hasta la 15. Y luego desde las 17 hasta las 22, la
hora en la que intentaron asaltarlo el martes.
Mientras Horacio la peleaba internado en el Heca, los vecinos que más lo
apreciaban montaron guardia ayer al mediodía frente a su almacén para contarse las novedades.
Estaba Doña Aída, la vecina que le alquila el local y también don Miguel, el hombre de 76 años que
todos los días pasaba por el negocio para tomarse "un porroncito". Todos tenían algo para
decir.
"Es un buen tipo. Trabajador. Todos los domingos viene a comer a mi casa. Si
alguien necesitaba algo, se lo daba. Todas las noches me pego una vuelta y me quedo hasta que
cierra. Pero anoche (por el martes) no pude", contó con amargura Aída.
Ella fue la primera que llegó al lugar para auxiliar al comerciante. "El martes
a las 22 entraron dos tipos a comprar. Con mi esposo escuchamos un disparo. Mi marido se asomó y me
dijo: «Le pegaron a Horacio»", relató la mujer. "Entonces entré al negocio y lo encontré tirado
entre el mostrador y la heladera. Estaba lúcido y me decía: «Aída, quedate tranquila. No me muevas
la cabeza»", rememoró.
Fuentes de la investigación relataron que el intento de robo duró un suspiro.
"Los ladrones entraron cuando estaba cerrando. Cuando el comerciante los estaba atendiendo, uno de
los delincuentes sacó un arma y le pidió la plata", indicó el vocero.
Ahí se abren dos hipótesis. Una es que Horacio levantó las manos y el maleante
que llevaba el arma le disparó. Y la otra, prevaleciente entre sus vecinos, que el almacenero se
resistió. "Horacio decía que lo iban a matar antes que dejarse robar", explicó una de las doñas en
el lugar. Los ladrones huyeron sin llevarse nada.
En grave riesgo. Malherido, a Horacio lo cargaron en una ambulancia del Sies y
lo trasladaron al Clemente Alvarez. Según sus vecinos fue ahí donde le hicieron una tomografía
computada que, sobre las 3 de la madrugada, trajo la peor noticia. "La bala quedó alojada en una
vértebra y no puede mover las piernas.", contó Miguel.
Los vecinos no dejaban de maldecir a los ladrones aunque sin apuntar a
nadie.
"Nadie vio nada. Estaban los dos ladrones y Horacio. Podemos intuir pero no
apuntar a nadie", indicó otro vecino. "En este barrio todo está dado vuelta. Los comerciantes no
ganamos por lo que invertimos, porque lo que ponemos en juego todos los días es la vida", explicó
otro comerciante.
Horacio seguía ayer internado en el Heca y la policía iba tras los pasos de los
delincuentes que lo hirieron.