Policiales

Balean el frente de un edificio de barrio Martin y se ignoran los posibles móviles

En principio allí no vive nadie vinculado con las causas que motivaron ataques similares contra blancos relacionados con el Poder Judicial.

Lunes 24 de Diciembre de 2018

El frente de un edificio de barrio Martin fue blanco de un ataque a tiros que al parecer fueron realizados la madrugada de ayer, aunque el hecho fue denunciado varias horas después. Si bien se dio cuenta al equipo de fiscales que investiga los recientes atentados de este tipo contra edificios donde viven funcionarios judiciales y policiales que han participado de la investigación y posterior condena a la banda de Los Monos, hasta anoche no se había establecido los posibles móviles del ataque cuya pesquisa continuará en manos de la Fiscalía de Flagrancia en turno.

No obstante, en tren de establecer hipótesis, se indicó que la propiedad baleada está a una cuadra de la sede rosarina de la Policía Federal y de la vivienda donde reside el gobernador santafesino Miguel Lifschitz, únicas referencias cercanas que podría dotar al episodio de cierto carácter institucional. Sin embargo, fuentes allegadas a la Fiscalía de Gravedad Institucional señalaron que hasta ayer no había información que conectara este ataque con otros recientes a edificios como el Concejo Municipal, el Centro de Justicia Penal y la sede de la Fiscalía que fueron blanco de balazos los últimos días.

Los vecinos de Ayacucho entre 9 de Julio y Zeballos que escucharon una serie de disparos alrededor de la 1.30 del domingo no le dieron demasiada importancia. Varias horas pasaron hasta que comenzaron a ver los impactos de bala en el frente y alguno decidió hacer la denuncia, en principio a la Policía Federal que se encuentra a la vuelta, donde indicaron que debían llamar al 911.

Cuatro

Según confirmaron fuentes de la Fiscalía Regional el frente del edificio de Ayacucho 1456 presentaba en principio cuatro impactos de arma de fuego de un calibre que hasta ayer no había sido confirmado. Tres de los balazos atravesaron el vidrio del portón de ingreso y el restante perforó la chapa de la puerta.

Las primeras medidas fueron ordenadas por el fiscal de Flagrancia en turno, Fernando Sosa, quien ordenó el trabajo del gabinete criminalístico de la Policía de Investigaciones (PDI) para que realizara la pericia de planimetría y fotografía, levantara rastros y realizara la toma de testimonios así como un relevamiento de las personas que habitan el edificio.

En ese sentido, en un momento se indicó que en el edificio vivía una empleada del Poder Judicial, lo que fue comunicado a la Unidad de Gravedad Institucional. Luego se estableció que se trata de una pasante de una fiscalía, por lo cual se desestimó que haya podido ser blanco de un atentado como los que investiga esa unidad.

Tampoco se había establecido si los agresores dispararon desde algún vehículo o si pasaron a pie, datos que se esperaban extraer del análisis de las imágenes captadas por las numerosas cámaras de videovigilancia que existen en las inmediaciones.

A partir de ese análisis se esperaba identificar a los agresores y a partir de ello tratar de establecer el móvil.

Cotidianas

Las balaceras —a veces mortales— contra viviendas van camino de consolidarse como una modalidad habitual de proferir amenazas o dirimir conflictos en los barrios rosarinos, en muchos de los cuales ya forman parte de la cotidianidad. Este tipo de amedrentamiento tuvo una innovación a partir del pasado 29 de mayo cuando fueron baleadas dos propiedades en las que alguna vez había vivido el presidente del tribunal que un mes antes había condenado a la banda de Los Monos por asociación ilícita y otros delitos.

Ese tipo de ataques continuó contra propiedades vinculadas con otros jueces y funcionarios hasta superar los quince, incluyendo atentados contra edificios institucionales como la sede de la Fiscalía Regional y el Centro de Justicia Penal (CJP). Por los primeros episodios de la saga llegó a ser imputado como instigador Ariel "Guille" Cantero y hubo varios detenidos a quienes se atribuyen distintos grados de participación.

Luego de un lapso sin atentados, el frente del CJP volvió a ser baleado el 10 de diciembre tras un ataque similar contra la sede de Tribunales. Algunos lo atribuyeron a un vuelto por un allanamiento horas antes a un boliche de la zona sur que se presume vinculado a los Cantero, que también por esos días habían vuelto a sufrir condenas, esta vez de la Justicia Federal, en una causa por narcotráfico.

Con un ataque al parecer erróneo a un edificio de España al 1600 donde tiene su estudio el penalista Marcelo Piercecchi, los atentados a instituciones tuvieron una nueva versión el miércoles con 18 balazos en el frente del Concejo Municipal, donde apareció una nueva versión del cartelito "Con la mafia no se jode". Al día siguiente un nuevo ataque contra la Fiscalía de Montevideo causó daños en edificios aledaños.

Estas vueltas de tuerca de las intimidaciones, con mensajes que ya oscurecen más de lo que aclaran, motiva a los fiscales a investigar nuevas líneas de autores materiales como intelectuales, según dijeron días atrás en conferencia de prensa. "La realidad indica una superabundancia de grupos que actúan con este modus operandi de dos personas en motos disparando contra grupos de personas, edificios o casas y que, a partir de esta proliferación de esta mano de obra delictiva hay mucha gente dispuesta a aprovecharla", señalaron los fiscales del equipo de Gravedad Institucional.

ayacucho 1459. El domingo a la madrugada cuatro balazos impactaron contra la puerta de ingreso del edificio.

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