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Aún prófugo, "Morocho" Mansilla fue condenado a 25 años de prisión

El supuesto cerebro de la fuga de Piñero recibió pena por un doble crimen de 2018. La reforma procesal en la provincia habilitó dictar condenas en ausencia

Miércoles 07 de Julio de 2021

La ausencia de Claudio “Morocho” Mansilla, el supuesto cerebro tras el escape de la cárcel de Piñero, no impidió que un tribunal lo condenara como autor de un doble crimen a 25 años de prisión. Ni un año más ni uno menos de los que había requerido la fiscal Marisol Fabbro al acusarlo por las dos muertes hace dos semanas, cuando el juicio recién comenzaba y la fuga era un plan incipiente conocido por pocos. Tras la salida de los ocho internos por un agujero en el alambrado de la cárcel, el juicio se suspendió por unos días pero luego continuó su curso hasta que, por zoom, el tribunal leyó el veredicto el mediodía de este martes.

Los jueces Hernán Postma, Nicolás Foppiani y Pablo Pinto condenaron a Mansilla como autor de dos homicidios agravados por el uso de arma de fuego y la participación de un menor. Es que un cuñado de Mansilla de 16 años fue quien convocó a las víctimas, Kevin Nieri y Leonel Bubacar Aw Borda, a dialogar con él la noche de septiembre de 2018 en que los acribillaron en la entrada de un pasillo de Lima al 2100. Tenían 16 y 18 años.

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A esos delitos Mansilla sumó el de abuso de armas por balear al día siguiente del doble crimen a familiares de Leonel y la portación ilegal de armas de guerra _en las dos balaceras se emplearon pistolas 9 milímetros_, además de la figura de resistencia a la autoridad por arrojarse del patrullero en movimiento al ser detenido en diciembre de ese año. Como acumula condenas previas por intento de robo calificado y en una causa federal, fue declarado reincidente por tercera vez. No hubo alusiones a la fuga en la lectura del veredicto, del que en los próximos días se conocerán los fundamentos.

¿Cómo pudo ser condenado, estando prófugo, quien se convirtió en el hombre más buscado en la provincia? Las condenas en ausencia del acusado no son tan infrecuentes desde que se reformó el sistema penal en Santa Fe en 2014. Sí es inusual que el imputado se escape en medio del juicio, como ocurrió en este caso.

Mansilla, de 38, años acudió a la primera audiencia del debate oral y público iniciado el martes 22 de junio en el Centro de Justicia Penal. Los tres días siguientes, en la previa de la fuga, pidió no asistir. Es un derecho que le asiste al imputado. A partir de la pandemia de coronavirus es más usual que los internos prefieran permanecer en el lugar de detención porque los traslados se realizan en situación de aislamiento.

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El juicio pudo continuar pese a la fuga porque Mansilla había acudido a la jornada de apertura. En el viejo sistema penal no se dictaban condenas en ausencia. Pero la reforma hacia un esquema oral y público habilitó a continuar con el juicio siempre y cuando el imputado haya asistido el primer día. Es una instancia a la que se llega cuando el fiscal ya presentó su acusación, detalló las evidencias y requirió la pena. A esa altura, la investigación penal preparatoria al debate se considera completa.

Así lo estipula el artículo 125 del Código Procesal Penal, donde se detallan distintos modos de proceder según el momento de la investigación en que se produce la rebeldía: “Si la rebeldía se declarara luego de la apertura del juicio habiendo comparecido el imputado a la primera audiencia, no impedirá su total sustanciación y el dictado de la sentencia. En tal caso el imputado rebelde será representado por su defensor o se le designará otro de oficio”, consigna.

Mansilla es el fugitivo por quien el Ministerio Público de la Acusación y el gobierno de la provincia analizan ofrecer una millonaria recompensa. Es considerado el líder de una banda de la zona oeste con raigambre en el barrio Santa Lucía y estaba preso en el pabellón 14 de la cárcel de Piñero. Ocho presos que estaban en el patio de ese sector escaparon el domingo 27 de junio tras la llegada de cuatro personas como apoyo externo en un auto. Uno de ellos, Walter Ezequiel Soraire, perforó con amoladoras portátiles el cerco perimetral y murió baleado mientras el resto se enfrentaba a tiros con los centinelas de las garitas.

>>Leer más: "Si no hacemos algo no salgo más", había dicho a su pareja un evadido de Piñero

Mansilla está entre los que se fueron _cuatro de ellos terminaron recapturados_ y los investigadores creen que pudo ser el ideólogo y financista del escape. "Si no hacemos algo no salgo más", le había dicho a su pareja tras ser detenido, según escuchas ordenadas en la causa. Una de las maniobras que se detectaron fueron los groseros aprietes para que cambiara su declaración la principal testigo, novia de una de las víctimas, quien debía presentarse el lunes posterior a la fuga pero acudió a declarar al juicio tras recibir custodia.

Tal como expuso el lunes en sus alegatos finales la fiscal Fabbro, Mansilla había salido de prisión tras cumplir una pena a 17 años por intento de robo calificado y una causa federal del año 2013. Su retorno a la venta de drogas activó conflictos cuando comenzó a vender con la modalidad de delivery junto a su pareja en la zona del Fonavi Parque Oeste, territorio del jefe narco Walter Daniel “Dulce” Abregú, por quien se ofrecieron 500 mil pesos de recompensa hasta su captura en agosto de 2019.

Por entonces las víctimas del doble crimen se habían mudado al pasillo de Lima al 2100 donde conocieron al cuñado de Mansilla, Brandon, de 16 años, quien los acercó a Morocho. El viernes 21 de septiembre observaron desde la puerta del pasillo cuando Mansilla se retiraba en un auto perseguido a tiros, al parecer, por soldados de Abregú. De la investigación surgió que Mansilla los acusó de haberlos entregado y ellos intentaron aclarar las cosas por teléfonos.

La noche del domingo 23 de septiembre de 2018 Kevin Nieri estaba en su casa con su mamá y Leonel Bubacar, al que le decían Ozuna, con su novia. A las 23.15 les golpeó la puerta con insistencia su vecino Brandon para hablar de algo urgente. Les dijo que Morocho los esperaba en la casa de su hermana y tenían que ir sí o sí porque él no quería quedar como un entregador con su familia.

Los adolescentes fueron tras él y en la entrada al pasillo los acribillaron con unos treinta tiros de tres armas distintas. Leonel murió por destrucción de cráneo y con heridas en el tórax, el abdomen, las piernas y la cabeza. Kevin murió desangrado con heridas en el pecho, el abdomen y los brazos. Un día antes le había dicho a su novia que “sentía que lo iban a matar” porque “sabía que con el Morocho no se jode”, pero aseguraba que “él no había sido”.

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