Otro comercio ubicado en un barrio de la periferia de Rosario fue atacado a balazos en las últimas horas. En este caso se trató de una carnicería ubicada en Seguí y Lavalle, en la zona sudoeste de la ciudad. Su frente recibió cinco impactos de balas. El lunes a la noche, muy cerca de allí, una concesionaria de autos también recibió una agresión del mismo estilo.
A pesar de la cantidad de detonaciones contra la fachada de la carnicería no se registraron personas heridas. Una situación que contribuyó es que el negocio ya había cerrado al público y sus responsables ya se habían retirado.
Sergio, el dueño de la carnicería, contó al móvil de LT8 lo ocurrido en base al testimonio que le dieron sus vecinos. El comerciante se mostró sorprendido porque en su caso no hubo amenazas, ni extorsiones que pudieran anticipar que algo así pudiera sucederle.
El incidente se registró alrededor de las 21.20. “El negocio estaba cerrado y me enteré hoy a la mañana cuando llegué a trabajar y encontré cinco impactos de balas. Conservo los plomos y los casquillos. Los vecinos me contaron que dos muchachos en moto pasaron por Lavalle efectuando disparos”, contó.
El comerciante aseguró que no había recibido ninguna amenaza ni extorsión previas que pudiera explicar el ataque. “Pero en Rosario está todo así, le piden plata a los negocios. Antenoche pasó en Seguí al 3400, cuando balearon Vecchio Automotores. La responsabilidad es de todos los políticos”, dijo enojado Sergio.
“No me llamaron, no me dejaron notas. Hasta ahora, nada. Por ahora, estoy tranquilo. ¿Puede pasar algo grave? Y, sí, claro que puede pasar, pero tengo que seguir trabajando. No tengo idea de dónde puede venir este ataque”, subrayó el comerciante.
Una concesionaria de autos como blanco
A unos 500 metros de la carnicería de Sergio, hace menos de 48 horas fue atacada a balazos la concesionaria de autos Vecchio Automotores, de bulevar Seguí al 3400. Eso sucedió el lunes a la noche. El negocio recibió tres impactos sobre el portón y una de las balas pegó en vehículo que estaba en el salón de exposición.
El dueño del negocio aseguró que en los últimos tiempos atendía con las persianas bajas por la seguridad que hay en la zona y que los delincuentes que lo atacaron no dejaron nota ni realizaron advertencias previas. La policía levantó en el lugar tres vainas servidas y restos de plomo que serían de calibre 9 milímetros.