Eran las 2.20 de la madrugada de ayer cuando una sucesión de detonaciones cortaron el sueño de los vecinos de Maipú al 200, en barrio Villa Diego. Los vecinos esperaron unos minutos para asomar las narices y cuando juntaron valor se toparon con una escena que los conmocionó. La puerta de la casa del "Rengo Josela" estaba abierta y en el interior de la vivienda el hombre de 55 años yacía asesinado de con al menos 14 orificios en su cuerpo.
Un crimen con tinte mafioso. Nadie en los alrededores de esa residencia dijo haber visto nada. Tampoco haber escuchado motores de auto o moto. Sólo los estampidos de entre 10 y 12 disparos. Del Rengo Josela, como se reconocía a José Luis Franco, solo buenas valoraciones. "Nadie en esta zona te va a hablar mal del Rengo Josela porque era una buena persona, el albañil del barrio", dijo una vecina de la cuadra.
José Luis Franco tenía 55 años. Era nacido y criado en Villa Diego. La casa en la que lo ejecutaron a sangre fría había sido de sus padres. Allí vivía con sus dos hijos menores —uno de 9 y otra de 19— y un nieto. Los otros dos hijos son varones y uno de ellos, el mayor, está privado de la libertad, según confiaron los vecinos en un tono áspero, agreste, de poca empatía. Otro punto de referencia para situar la zona de Villa Diego en la que fue asesinado Franco es la arenera, a unos 500 metros de allí.
En Maipú al 200, a pocos metros de la escuela 1271, "Alicia Moreau de Justo", Franco era reconocido como Rengo Josela. Esa era la única forma de lograr que los vecinos identificaran a la víctima de tan escandaloso asesinato en una ciudad en la que los vecinos denuncian públicamente que en los últimos días hay una escalada de hechos de inseguridad violentos. En esa zona de Villa Diego, jurisdicción de la subcomisaría 26ª, no hay cámaras de videovigilancia públicas, al menos a simple vista.
La casa en la que vivió y murió Franco es modesta. En su fachada se nota la mano de humilde albañil que con restos de materiales fue componiendo el frente: pequeños ladrillos rojos, cerámicos amarillos, trozos de lajas. Un corte en las rejas de una de las ventanas conducía a inferir que en algún momento la vivienda fue un quiosco. La otra ventana del frente estaba tapiada por madera. La vivienda tiene dos ingresos. La puerta de chapón y rejas negra, que abrió Franco antes de ser ejecutado, y un ingreso lateral cerrado por una desvencijada abertura de rejas.
De atropellada
Según se pudo precisar entre información suministrada por el área de prensa de la Fiscalía Regional y el diálogo con los vecinos alrededor de las 2.20 una o varias personas golpearon la puerta de la casa del Rengo Josela. El hombre abrió y apenas entornarse la puerta fue empujado hacia el interior y ejecutado. No le dieron tiempo a ninguna reacción. Recibió múltiples heridas que le provocaron la muerte en el lugar. Los vecinos dijeron haber escuchado entre 8 y 12 detonaciones. También indicaron que al momento de ser atacado estaba sólo. Fuentes ligadas a la investigación en manos del fiscal de la unidad de homicidios confiaron que se ejecutaron al menos 14 disparos. En la vereda de la vivienda se recolectaron vainas calibre 9 milímetros.
"Estamos muy shockeados con lo que pasó. Acá hay algo raro. El Rengo era un buen hombre. No era pendenciero, no tomaba. Era un tipo que hacía vida de laburante. Volvía de hacer sus changas al mediodía y no se lo veía. Era cordial. Y le pegaron 14 balazos. Lo mataron como a un perro a un hombre que se ganaba la vida laburando. No se entiende", relató uno de los vecinos consultados, de los pocos que aceptó dialogar con la prensa. En el barrio lo que imperó fue el hermetismo.
Cuando los vecinos se asomaron para ver que había sucedido se toparon con la escena. Extraoficialmente trascendió que allegados a la víctima habrían indicado a los investigadores que Franco mantenía un viejo rencor con un hombre de su misma edad que habría salido tras estar privado de la libertad. Esa persona está identificada y era buscada por los investigadores. Los residentes que hablaron con este medio se mostraron perplejos y desorientados. Una minoría jugó su pleno, en el marco de la especulaciones, a que el Rengo Josela fue víctima de una venganza que tendría como usina la vida de uno de sus hijos.
"La verdad es muy difícil saber qué fue lo que sucedió porque fue a la madrugada y la gran mayoría del barrio dormía. Era un buen vecino. Es difícil pensar que esto haya sido para él. No era una persona turbia. Todo es muy desconcertante", amplió otra residente.
Ayer en la casa de Maipú al 200 nadie atendió al llamado. A su alrededor la vida del barrio continuó como si nada hubiera pasado. Con el correr de las horas la sangre del Rengo Josela fue desapareciendo de la vereda y la dinámica de la barriada fue transformando su asesinato en anécdota. Uno de los cuatro hermanos de José Luis Franco reside a unos 600 metros de la escena del crimen. Consultado, dijo no querer hablar sobre lo sucedido y explicó que no tenía relación familiar con su hermano y sus sobrinos.
Cerradura sin forzar
Desde el área de prensa de la Fiscalía Regional confirmaron que los peritos realizaron "un relevamiento de los accesos al domicilio para determinar si estaban violentados y, en principio, no hay indicios de que así sea", lo que refuerza la teoría de que Franco le abrió la puerta a quien lo ejecutó.
El fiscal Spelta comisionó a efectivos de la Agencia de Investigación Criminal (AIC, ex PDI) para que trabajaran sobre el territorio tomando declaraciones a potenciales testigos y buscando video filmaciones de cámaras de vigilancia privadas que pudieran aportar luz a una ejecución de tinte mafiosa. Como es de protocolo ordenó que al Rengo Josela se le realice autopsia cuyo resultado preliminar estará en las próximas horas.