Un suboficial de policía fue detenido ayer a la mañana luego de que agentes de la Oficina de
Causas con Autores No Individualizados (NN) de los Tribunales allanaran un galpón de su propiedad
en la localidad de Uranga, en el que encontraron numerosos electrodomésticos que habían sido
robados de un camión que transportaba mercadería de la empresa Megatone y que había sido levantado
un mes atrás por piratas del asfalto en San Nicolás.
La identidad del uniformado no trascendió, pero se supo que es un suboficial de la subcomisaría
7ª de Albarellos y que vive en Uranga, un pueblo ubicado a 24 km al sudeste de Rosario. Incluso,
hasta anoche no estaba claro su grado de participación y su vinculación con la banda.
El asalto. El suceso en el que estaría involucrado el policía ocurrió cerca
de las 21.30 del miércoles 11 de noviembre. Ese día, un camión Mercedes Benz con semirremolque que
circulaba por la autopista Rosario-Buenos Aires fue emboscado en el kilómetro 230, a la altura de
San Nicolás, por los ocupantes de un Volkswagen Bora.
Según denunció el camionero, el auto de los maleantes tenía una baliza portátil en el techo,
similar a la que utiliza la policía, por lo que se detuvo en la banquina previendo que estaba ante
un control rutinario. El cargamento había sido subido en un centro de distribución de Campana y el
destino era la provincia de Tucumán.
El chofer, de una empresa de La Plata, relató a la policía que al ver el auto se detuvo y que
enseguida fue encañonado por los asaltantes, quienes rápidamente inutilizaron el sistema de
seguimiento satelital con un inhibidor de frecuencias. Después lo subieron al VW Bora y perdió
contacto con su camión.
El chofer recién fue liberado a las 6 del día siguiente en Panamericana y Camino del Buen Ayre,
en jurisdicción de la localidad bonaerense de Don Torcuato, desde donde se comunicó con su
empleador, quien optó por no hacer la denuncia.
Cerca de casa. En tanto, el camión fue hallado cuatro horas más tarde por
efectivos de la subcomisaría 7ª de Albarellos en un camino rural entre esa localidad y Villa
Amelia, a unos 30 kilómetros de Rosario. El vehículo tenía su lona corrida y la llave colocada en
el tambor. Al inspeccionarlo, los policías vieron que el semirremolque tenía ocupado poco menos que
un cuarto de su capacidad. “Se llevaron el 80 por ciento de la carga y dejaron un 20 por
ciento. Todavía no sabemos por qué no recogieron toda la mercadería, aunque presumimos que tal vez
tuvieron que irse rápido de lugar”, comentó una fuente.
El juez de Instrucción Nº 7, Juan Andrés Donnola, inició la investigación del caso y
dispuso que la Oficina NN a cargo de la fiscal Viviana Cingolani, comenzara la pesquisa. El primer
dato que llegó a los oídos de los investigadores comandados por el comisario Daniel Corbellini,
según el vocero, es que “alguien de la zona se había llevado cosas del camión asaltado o que
había colaborado con los ladrones”.
En quince días, los efectivos de la Brigada de Operaciones que depende de la Oficina NN
recogieron información que le permitió al magistrado interviniente ordenar tres allanamientos en
las localidades de Albarellos y Uranga. Los operativos se concretaron ayer a la mañana.
Allanamientos. Así las cosas, cerca de las 11 en un galpón de la localidad
de Uranga ubicado enfrente de la casa del suboficial detenido, fue encontrada parte de la carga
sustraída del camión. Ante los ojos de los efectivos aparecieron dos minicomponentes, dos
televisores, un lavarropas, dos cajas de juguetes para niños, una cocina de juguete y un baldecito
de plástico. “Primero se allanó la casa del policía y después cuando los pesquisas vieron que
alguien salía rápido del galpón se decidió realizar el operativo allí”, explicó el juez
Donnola.
Además, los agentes secuestraron una camioneta Chevrolet del policía a raíz de que testigos
dijeron que con ese vehículo se transportó mercadería hasta el galpón allanado. En tanto, el
uniformado involucrado quedó detenido y ayer prestó declaración en la División Judiciales de la
Unidad Regional II.
Aunque no trascendió su testimonio, fuentes de la investigación aseguraron que “aún falta
para desbaratar la banda” y no se animaron a confirmar el rol jugado por el policía:
“No sabemos si era parte de la banda o sólo prestó su propiedad para acopiar el producto de
los robado”.