Los gobiernos de Argentina, Bolivia y Paraguay firmaron un acuerdo para diseñar un plan de "radarización, vigilancia y control conjunto de las fronteras" con el fin de intensificar la persecución del narcotráfico y crimen organizado.

Los gobiernos de Argentina, Bolivia y Paraguay firmaron un acuerdo para diseñar un plan de "radarización, vigilancia y control conjunto de las fronteras" con el fin de intensificar la persecución del narcotráfico y crimen organizado.
El convenio fue rubricado ayer en Montevideo por los ministros de Justicia de Argentina, Julio Alak; de Gobierno de Bolivia, Alfredo Rada Vélez, y del Interior de Paraguay, Rafael Filizzola Serra. Alak destacó la importancia de perfeccionar "estrategias conjuntas" para enfrentar esos flagelos que definió como "fenómenos de carácter transnacional" que, en consecuencia, obligan a los países del Mercosur a "profundizar el intercambio de información, fortalecer las bases de datos y consensuar criterios para la prevención y el juzgamiento de estos delitos a escala regional".
Los ministerios de Justicia y de Defensa trasladarán en forma inminente a la frontera con Bolivia un radar bidimensional que, según un funcionario argentino consultado por la agencia Reuters, servirá para disparar alertas sobre vuelos ilegales. La decisión del Gobierno argentino de reforzar la vigilancia en la frontera con Bolivia se produce tras un reclamo de la Corte Suprema de Justicia al Ministerio de Justicia, en el que solicitó una "inmediata solución de la delicada situación planteada en la provincia de Salta respecto de la lucha contra el tráfico de estupefacientes".
El alto tribunal pidió que "la frontera norte del país cuente con radares que permitan identificar los vuelos clandestinos".
Aunque hay escasez de estadísticas sobre el tema, del total de sustancias ilícitas incautadas entre el 2000 y el 2005, casi el 90 por ciento fue secuestrada en las zonas del noroeste y noreste argentino, según cifras de la estatal Subsecretaría Técnica de Planeamiento y Control del Narcotráfico.



Por Matías Petisce

