Buenos Aires.— Dos droguerías fueron allanadas en Capital Federal en busca
de pistas sobre la ruta de un cargamento de efedrina que se secuestró el mes pasado en una casa
quinta de Ingeniero Maschwitz en la que se había montado un laboratorio de drogas sintéticas y en
donde fue detenida una banda de narcos mexicanos. Voceros informaron que una de las dos empresas
inspeccionadas fue la que importó desde la India el precursor químico que después se halló en el
laboratorio.
Por su parte, la Policía Federal indicó que si bien uno de los procedimientos se
realizó en la droguería Uniforma, ésta nada tiene que ver con la firma de la cual era gerente Ariel
Vilan, el joven que el último domingo murió tras caer de un 9º piso y que tenía relación comercial
con Sebastián Forza, uno de los tres empresarios asesinados a balazos en General Rodríguez.
Los procedimientos se realizaron en las droguerías Uniforma S.A. y San José de
los Corrales SA. En ambos lugares buscaron elementos que aporten pistas sobre cómo el cargamento de
efedrina cayó en manos de los mexicanos.
Honorio Rodríguez, jefe de Drogas Ilícitas de Campana, dijo que esa carga fue
vendida a "Edelmiro González, prófugo junto a Germán Benítez, quienes están acusados de
comercializarla a Raúl Rivet, actualmente detenido y procesado".
Además de González y Benítez, tiene orden de captura el mexicano Martínez Jesús
Espinoza y un hombre italiano, sindicados como líderes de la banda que manejaba el laboratorio
ilegal de Maschwitz allanado el 18 de julio, cuando fueron detenidas diez personas, nueve de ellas
mexicanas e integrantes del Cártel de León.
Vínculos. Tras aclarar que la droguería Uniforma nada tiene que ver con
Unifarma, donde Vilan trabajaba como gerente, los pesquisas sostuvieron que no se descarta que
aparezcan elementos que las vinculen.
Y recordaron que, aunque Vilan dejó una carta en la que aseguraba no tener
relación con los crímenes de Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina, cuyos cuerpos fueron
encontrados el 13 de agosto en General Rodríguez masacrados a balazos, ya hay pruebas que unen a
Vilan y Forza en el comercio de medicamentos.
Declaración. En cuanto a la muerte de Vilan, su hermano Eduardo declaró ayer
ante la fiscal que investiga el triple crimen. Allí dijo que Ariel "estaba en un estado de absoluta
persecución, histérico, en el límite con la paranoia" porque "lo llamaba un tal Pablo reclamándole
cinco millones de pesos" y que por eso "quería hablar con (Martín) Magallanes", señalado como el
último dueño de la droguería Unifarma él trabajaba.
Magallanes habría fundado la empresa Seacamp, de la que era responsable Forza. Y
los investigadores creen que en Forza está la clave del triple crimen. "Con todo lo que tenemos hoy
pensamos que hubo una deuda originada en una operación muy importante. Se comprometieron en
conseguir algo, dar algún adelanto muy importante pero no pudieron cumplir y los mataron", dijo el
abogado las familias Ferrón y Bina, aunque aclaró que "si fue por robo o adulteración de
medicamentos, o de venta de efedrina, eso no lo sabemos". l (Télam/DyN)