Policiales

Alegatos finales por el crimen de un presidiario con salidas transitorias

Franco Duarte sabrá el próximo lunes si la Justicia lo encuentra culpable o no del homicidio de Carlos Escobar.

Viernes 01 de Junio de 2018

Franco Duarte sabrá el próximo lunes si la Justicia lo encuentra culpable o no del homicidio de Carlos Escobar, un hombre de 31 años que el 26 de diciembre de 2015 pretendía regresar a la cárcel de Piñero tras una salida transitoria, pero lo mataron cuando salió de su casa de la zona norte de Rosario para tomar el colectivo. Ayer, la Fiscalía y la defensa expusieron sus alegatos de clausura y ratificaron sus pedidos. Para los acusadores, Duarte debe ser condenado a 25 años de cárcel, mientras que el defensor solicitó la absolución del mismo.

El fiscal Adrián Spelta alegó a partir de las declaraciones de los testigos del crimen y los expuso de manera ordenada. "Vamos a desmembrar la historia", dijo, mientras enlistaba en un pizarrón los nombres de esos testigos. "Eran doce personas que estaban en el momento y en el lugar equivocados", dijo.

Según dijo, el 26 de diciembre de 2015, pasadas las 19.30, Escobar salió de su casa de Siripo al 1400 y caminó hacia Anchoris. Estaba con Melina, su pareja; sus dos hijos de 2 y 4 años; su hijastra y el novio, Jonathan V., y el bebé de ambos. Estaban también una pareja amiga y su hija de 4 años. Y, en la calle, cruzaron a una vecina, que también estaba con una nena.

"La primera de las víctimas fue Jonathan V.", dijo Spelta. "Los cruzó una moto Honda Tornado blanca y negra en la que iban dos personas, una con un casco negro y otra con un casco anaranjado". El último es el que los testigos identifican como Duarte y a quien le atribuyen el apodo de "Patatán". Fue esa persona la que descendió de la moto y abrió fuego: a Jonathan V. le dio dos tiros, uno en la rodilla y otro en el muslo.

Luego, los plomos fueron para Escobar, que tenía a su hija en brazos. Atinó a dejarla y a correr. Spelta sostuvo que con este último ataque, "Patatán" terminó de vaciar el cargador. "Escobar tenía cuatro disparos, todos por la espalda, lo que demuestra el estados de indefensión en el que estaba la víctima".

"Otro hombre que estaba en el lugar dijo que se dio por muerto cuando vio que «Patatán» se le acercaba de frente apuntándole con el arma, pero que éste no tiró, por lo que supuso que se había quedado sin balas o que se le había trabado".

En ese momento el conductor de la moto huyó y el tirador quedó solo en la escena e intentó escapar, pero familiares de Escobar lo atraparon, le quitaron el arma y el casco y lo golpearon. Hasta que la novia y una hermana del atacante lo rescataron. Al día siguiente el agresor regresó y recuperó el arma bajo amenazas.

Para el fiscal, "los relatos de los testigos son coherentes. Son familiares de la víctima que no quieren preso a un inocente en lugar de un culpable". También atacó la teoría de la defensa, que intentó probar que en el momento de homicidio, Duarte estaba en otra zona de la ciudad.

Spelta reiteró el pedido de 25 años de prisión para Duarte como autor de homicidio agravado por el uso de arma de fuego, otro en tentativa y la portación del arma.

A su turno, el defensor Marcelo Argenti pidió la inmediata libertad y absolución de Duarte, porque (dijo) no fue el protagonista del ataque, sino que lo señalaron en forma equivocada. "No hay prueba alguna de que haya estado en la zona", dijo, y puso en duda que hayan podido identificar al atacante: "Es imposible que reconozcan con el casco puesto a un chico de 20 años con las mismas características de cualquier joven".

También negó que Duarte sea apodado "Patatán", como los testigos se refirieron a él.

Los jueces Gonzalo López Quintana y Carlos Leiva darán a conocer el veredicto el lunes.

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