POLICIALES

Acribillan desde un auto a un adolescente que estaba amenazado

Lucas Benítez tenía 17 años y lo atacaron desde un auto en Biedma al 1000 la noche del martes cuando había ido a visitar a unos amigos.

Jueves 10 de Septiembre de 2020

El martes a la noche el cuerpo menudo y flaco de Lucas Benítez fue acribillado a balazos en Biedma al 1000. El pibe, de 17 años, vivió con su madre a metros de allí meses atrás y anteanoche estaba en casa de unos amigos. Había sido amenazado hace un tiempo y sabía que podía morir en cualquier momento, pero en la adolescencia todos parecemos inmortales.

Algunos vecinos del barrio contaron que lo conocían, que solía caminar por esas calles que fueron abiertas hace años por el plan “Abre”. Otros cuentan que nunca lo vieron. Lo cierto es que el chico estaba en Biedma entre Sarmiento y San Martín pasadas las 21 del martes cuando un Peugeot 307 negro con vidrios polarizados se paró frente a la vereda donde estaba y de allí bajó un hombre que intentó que el chico subiera al vehículo. Lucas pudo zafar, intentó correr pero una ráfaga lo freno en seco.

El cuerpo quedó tirado junto al cordón. Al llegar la policía y por orden del fiscal Alejandro Ferlazzo, se levantaron más de 15 vainas servidas calibre 9 milímetros y dos plomos deformados. El médico de policía constató que el adolescente tenía cinco orificios en el cráneo, uno en el tórax y tres en la espalda.

Una vez cumplida la orden, los matadores del Peugeot que habían ingresado a calle Biedma desde Sarmiento para asesinar al chico, huyeron por San Martín hacia el sur.

“Nosotras no vimos nada, escuchamos los tiros y ni quisimos salir. Un ratito después llegó la madre del chico y lloraba como loca. No parecía mal pibe. Los amigos de él estaban muy asustados”, contó una vecina de la cuadra.

Por lo bajo, casi en secreto, algunos otros vecinos comentaron a La Capital una trama tenebrosa detrás de la muerte de Lucas. “El cuidaba a una chica que vendía drogas para una banda y quería dejar de hacer eso. Pero esa banda agarra a los chicos menores de edad, los cagan a palos y los presionan para que trabajen para ellos y si no pasa ésto. Lo de Lucas es un mensaje para otros pibes que están haciendo lo mismo y quieren dejar de hacerlo”, dijo un conocedor de zona sur.

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