Policiales

A los tiros durante tres cuadras: disparan desde un auto y hieren en la cabeza a un chico de 17 años

Los vecinos de Bielsa y Barra, en el barrio Ludueña, cuentan que los agresores pasaron en un automóvil y la balacera se extendió durante trescientos metros

Martes 03 de Agosto de 2021

"Tiraron para todo el grupo y para los vecinos. Pero le tocó a él. La bala le pegó por atrás", contó Teresa, la madre de Sebastián V., un adolescente de 17 años que está internado con pronóstico reservado por un disparo que recibió en la cabeza en medio de una balacera en barrio Ludueña. El chico estaba el lunes por la noche con un grupo de amigos en la esquina de Bielsa y Barra cuando cuatro personas pasaron desde un auto y gatillaron. Los vecinos aseguran que los agresores recorrieron al menos 300 metros disparando a mansalva en un ataque que "fue para el barrio".

"Siempre pasa esto. Ahí mismo ya hubo una balacera y le pegaron a un amigo de él", dijo la madre de Sebastián a La Capital. Este lunes al anochecer el chico le dijo que se iba a ver un partido de fútbol de sus amigos a una cancha ubicada a pocas cuadras de su casa en Gorriti y Campbell. Unas horas después, pasadas las 21, tres chicas golpearon la puerta de la casa de Teresa para avisarle que Sebastián había recibido un balazo.

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La mujer había escuchado los disparos, fueron más de 20, pero no pensó que había sido tan cerca. Su hijo estaba a 200 metros de ahí, en la esquina de Barra y Bielsa, herido gravemente por un balazo que le había entrado por la nuca.

Tiraron por tirar

Desde el Ministerio Público de la Acusación indicaron una primera versión de los hechos. Según los testimonios tomados en el marco de la investigación, que por ahora tiene a cargo el fiscal Patricio Saldutti, Sebastián estaba en la vía pública cuando desde un auto en movimiento al menos cuatro personas realizaron múltiples disparos. El chico recibió un balazo en la zona del cráneo y quedó internado en estado reservado en el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez.

Esa versión preliminar se ajusta a un relato que da la idea de un conflicto específico, un grupo contra una persona, como mecánica del ataque. Lo cierto es que no siempre es tan lineal. Tal como dijeron todos los vecinos consultados por La Capital, los atacantes pasaron disparando a mansalva, pero no solo contra el grupo específico que integraba Sebastián sino también contra otras personas que transitaban la calle.

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"Pasaron a los tiros desde Campbell y Bielsa hasta Gandhi y Barra", contó una joven. Son 300 metros en los que en la mitad, sobre Barra y Bielsa, estaba Sebastián con sus amigos. "Iban tirando, al que veía que pasaba le tiraban, fue para el barrio", dijo la chica.

La madre de Sebastián contó que hace poco tiempo un amigo de su hijo también fue herido en la misma esquina y en un hecho similar. "Nosotros le decíamos que no vaya ahí, pero los chicos se juntan en esa esquina después de jugar al fútbol, los vecinos los conocen a todos. Pero hay uno al que le tienen bronca, yo le decía que no se junte más, pero viste cómo son los adolescentes", contó Teresa.

Malestar de los vecinos

Un grupo de vecinas que habló con La Capital contó que Sebastián quedó tirado boca abajo detrás de una piedra grande en la que suelen sentarse los chicos a tomar algo. Dijeron que los policías que hacían custodia a una cuadra de ahí hicieron poco y nada. "Están haciendo custodia, pero no dejan de ser policías y si escuchan tiros algo tienen que hacer, tienen que reaccionar, estaban acá nomás pero no hicieron nada", contó una mujer.

Además, agregaron las vecinas, los policías en un principio se negaron a trasladar a Sebastián al hospital. "Lo subieron al patrullero porque los pibes empezaron a tirarles piedrazos para que lo levanten, porque no querían. Los pibes amigos de él insistieron y si no se les encimaban a la policía no lo iban a llevar", dijo una mujer.

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Un punto en común entre varios vecinos de esa cuadra convulsionada de Ludueña fue el enojo y el temor a quedar expuestos. Un grupo de jóvenes sentados en un cordón, cerca del lugar del hecho, fueron reticentes a dialogar con La Capital. "¿Y para qué sirve eso?, no gracias amigo, ustedes después se van y vienen los traficantes", dijo un muchacho.

Después se soltaron y dirigieron su disgusto hacia las fuerzas de seguridad por la sensación de desprotección con la que conviven. "El traficante va y arregla con la policía. A la policía le mostrás un billete y les tapas la boca con eso", opinó un muchacho. "Después qué pasa, pagan los inocentes. Y qué tenemos que hacer, callarnos la boca porque si nosotros hablamos nos cagan a tiros la casa o nos matan un pibe", agregó.

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