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Teletrabajo y menos consumo, nuevos hábitos que impuso la cuarentena

Una encuesta midió los cambios en las costumbres que trajo el aislamiento a los hogares rosarinos de clase media.

Domingo 31 de Mayo de 2020

Desde el 20 de marzo, cuando entró en vigencia el aislamiento social, preventivo y obligatorio por el coronavirus, la vida cambió. Obviamente, no la de todos, ni tampoco de la misma manera. ¿Qué transformaciones tuvieron los hábitos y costumbres de los rosarinos de clase media durante la cuarentena?, fue la pregunta que se hizo un grupo de egresados de la Facultad de Ciencia Política de la Universidad Nacional de Rosario. Y los hallazgos fueron interesantes: un gran porcentaje dijo que consumió alcohol (78 por ciento) y la mitad reconoció que lo hizo de manera frecuente; otra mayoría admitió que modificó sus hábitos alimentarios (60 por ciento), algunos manifestaron sentir más hambre que antes (25 por ciento) asociando esa sensación al stress y al encierro dentro de sus domicilios. El insomnio se manifestó como un problema común, el 85 por ciento de los encuestados señaló que sufrió modificaciones en su rutina de sueño. Las compras online, el home office y las fiestas virtuales, aparecieron como los fenómenos del momento. Y también la disminución del consumo: aun quienes mantienen el mismo nivel de ingresos que antes del confinamiento, achicaron sus gastos.

La encuesta forma parte de una serie de investigaciones relacionadas con los cambios que imprimió la pandemia en la vida cotidiana realizadas por un grupo de profesionales que integran la consultora Arena. "Hay muchas investigaciones relacionadas sobre este tema relacionadas con otras ciudades, en el país hay muchas realizadas en Buenos Aires o su área metropolitana, nosotros quisimos hacer un estudio de impacto social del coronavirus que refleje lo que sucede en nuestra región", explica Erika Chaloupka, politóloga.

La inquietud, confiesa, surgió un poco acompañando "el parate" laboral producido por la crisis sanitaria. Pero se convirtió en algo más grande: a una primera encuesta sobre hábitos y consumos, se sumó otra relacionada con las modalidades de enseñanza que intenta resumir las experiencias de alumnos, docentes y padres de diferentes niveles educativos respecto al uso de las herramientas digitales para la enseñanza.

Se trata de proyectar cuántos de estos cambios introducidos por el Covid-19 trascenderán en lo que muchos ya definen como una "nueva normalidad". Según se destaca en las conclusiones del trabajo, "la pandemia, las medidas adoptadas, la posibilidad de ser espectadores y protagonistas a la vez de una situación inédita a escala mundial que desborda y obliga a re-adaptarse continuamente, abre la posibilidad de lanzarse a un proceso de transformación de la conciencia individual y colectiva y de las economías globales".

La encuesta sobre "Hábitos y consumos regulares durante el aislamiento social, preventivo y obligatorio implementado a causa de la pandemia de Covid-19" se realizó entre el 5 y el 13 de mayo, séptima semana del aislamiento y alcanzó a habitantes del Gran Rosario de entre 18 y 75 años. El universo de la muestra analizada está compuesto por 1.500 casos, de los cuales el 52 por ciento fueron mujeres, el 46 por ciento hombres y el 2 por ciento restante se identificó con otro género o prefirió no responder.

Respecto a la localización geográfica de los encuestados el 85,3 por ciento reside en Rosario; el 2,8 por ciento en Villa Gobernador Gálvez, el 1,4 por ciento en Funes y el 10.5 por ciento restante en otras ciudades del Gran Rosario incluidas San Lorenzo, Granadero Baigorria, Pérez y Capitán Bermúdez.

Como lo impone la pandemia, la encuesta se realizó a través de internet, lo cual marcó un límite a la muestra. "Por ser online tiene su sesgo. Ya sea por las personas que tienen acceso a internet o, además, como el cuestionario se distribuye por viralización llega a cierta clase de personas. Claramente, se trata de una muestra de la clase media rosarina bastante marcada", explica Chaloupka.

Algunos datos abonan esa radiografía. En cuanto al nivel educativo, el 59,1 por ciento es de nivel universitario o terciario completo, y el 28,8 por ciento terminó el secundario. El 83,8 por ciento del universo consultado está actualmente empleado y sólo el 9,7 por ciento está desocupado. Además, el 57 por ciento de los encuestados consideró que la situación económica de su familia permanece sin cambios desde el inicio de la crisis sanitaria.

Todo cambia

En lo que coincidió el ciento por ciento de los entrevistados fue en que la cuarentena introdujo nuevas rutinas a sus vidas que modificaron sus hábitos sociales, alimentarios y de economía doméstica. Los que siguen son los principales hallazgos:

En cuanto a la situación económica, la encuesta parece reflejar a un sector que mayoritariamente se ha mantenido al margen de la crisis, tanto la que comienza a mostrarse como efecto del aislamiento, pero también la anterior: el 83,8 por ciento tiene un empleo. Casi seis de cada diez consideraron que la situación económica de su familia permanece sin cambios desde que comenzaron las medidas para prevenir el Covid-19.

Un 32 por ciento advirtió que el grupo familiar tiene menos ingresos que antes, fundamentalmente aquellos localizados en la ciudad de Rosario, San Lorenzo y Funes. Alrededor del 6 por ciento de los consultados fue suspendido de sus trabajos, mientras que un 1 por ciento fue despedido sin causa durante la cuarentena.

La posibilidad de continuar trabajando desde su casa alcanzó al 34 por ciento de los encuestados que mudaron sus computadoras y migraron sistemas corporativos para seguir en actividad en modalidad home office. Un 18 por ciento dijo haber sido despedido sin causa durante la cuarentena en algún empleo,

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