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Por el coronavirus, la venta online supera los resultados del hot sale

La entrega de productos es constante y hasta se forman filas frente a las oficinas de correos. Los compradores se amigaron con la tecnología.

Domingo 14 de Junio de 2020

Desde hace por lo menos dos meses la fisonomía de algunas calles de los tranquilos barrios Hospitales, Pichincha o Empalme Graneros se vieron alteradas en torno a los centros de distribución y entrega de mercadería de las principales empresas de logística, donde se observan largas colas. Es la consecuencia directa del crecimiento exponencial que registró la comercialización de productos online. Según algunos parámetros, hay picos de ventas que superan hasta un 30 por ciento a los ya instalados hot sale.

   Jueves 10 de la mañana. En San Martín y Cerrito una 15 personas aguardan en la vereda ingresar a las oficinas de la empresa Andreani para retirar diversos productos que compraron online, todas con barbijos. Algunas dicen estar amigadas con la tecnología, las aplicaciones y los requisitos virtuales. Es que en medio de la cuarentena no les quedó más remedio que recurrir a esa metodología de compra, hasta que se autorizó la apertura al público de locales, con las restricciones del distanciamiento.

   Lo mismo pasa en Santiago al 300 donde funciona el depósito del correo privado Oca. La doble fila de vehículos es sostenida durante varias horas de la mañana, más de la cuenta según se quejaron algunos clientes y vecinos. Pero los rosarinos están dispuestos a esperar lo que sea necesario para llevarse sus paquetes.

   El panorama se replica en Ocasa, con centro de distribución en Juan José Paso al 7200. Esa firma acopia y entrega productos que comercializa la plataforma Mercado Libre, que concentra millones de operaciones. Como el Correo Argentino mantuvo un horario recortado (cuatro horas), las empresas privadas acapararon el mayor volumen transacciones.

   Sea con servicio puerta a puerta o con retiro en depósito, la mercancía puede demorar hasta dos semanas o más, depende de varios factores: el lugar de origen, cumplimiento del comercio, servicio logístico de transporte y celeridad en el reparto.

   Ese es un aspecto que el consumidor también tiene en cuenta, porque el costo del envío a domicilio puede superar el bien adquirido. No es un dato menor para entender la aglomeración de clientes en los depósitos.

   En barrio Hospitales, donde funciona Andreani, toman la temperatura en la puerta y se respeta el distanciamiento social antes de ingresar al salón. Tal vez porque se cumple con el protocolo, las filas parecen más largas. Algunos vecinos se quejan por la hilera de vehículos, ya que la zona además está plagada de negocios de autopartes y una casa de electrodomésticos que entrega sus productos.

   Clientes de distintas generaciones consultados por La Capital manifestaron sus experiencias mientras aguardaban retirar los productos (ver aparte). Barbijos para la familia, remeras, teléfonos, ropa, y hasta un panel de energía solar fueron algunos de los objetos adquiridos, más allá de ir a retirar tarjetas de crédito o débito, y algo de correspondencia aunque parezca del siglo pasado.

   Desde la empresa aportaron algunas consideraciones sobre este inusual escenario que modificó las conductas de consumo. La evaluación, no definitiva, es que si bien hubo una retracción del orden del 15 por ciento al inicio del aislamiento, en las últimas semanas se registró un crecimiento exponencial en entregas, con picos que superaron un 30 o 40 por ciento los volúmenes de los clásicos días de hot sale.

   “Nos preparamos a nivel global con transporte, seguridad y entrega con una mirada nacional. Hemos desarrollado mejoras para la entrega desde antes de esta situación. Primero observamos una caída y luego se recuperaron volúmenes, parecidos a los días de hot sale”, graficó Matías Castrosin, gerente regional de Andreani.

Ni la birome

El ejecutivo explicó que la firma instrumentó políticas para adaptar servicios y logística ante el cambio que significó la venta online y la entrega de productos a domicilio, y detalló algunas reacciones de los clientes cuidadosos de la propagación de la pandemia.

   “Al principio de la pandemia, la gente no quería tocar las biromes para firmar la conformidad de la entrega por miedo al contagio de Covid-19. Entonces implementamos un servicio de firma digital en los teléfonos. Pero también tuvimos que trabajar para que las empresas validen esa nueva modalidad”, indicó.

   En relación a los hábitos de consumo, Castrosin aseguró que a partir de la pandemia se trazó “un antes y un después. Al tener tiempo para probar las plataformas, la gente perdió el miedo, navega. Y si la experiencia le resulta positiva vuelve a operar. No sabemos cómo va a impactar esto en lo físico (venta de mostrador) y en online, dependerá mucho de las promociones, campañas, modelos de negocios y el desarrollo web de cada comercio”. Además, remarcó que le llamó la atención el volumen de compra electrónica.

   El gerente de la sucursal de Andreani de San Martín y Cerrito, Juan Pablo Alia, en tanto, sostuvo que efectivamente el escenario era “gris” cuando comenzó la cuarentena, pero luego la entrega de productos “se disparó de manera exponencial”.

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