Coronavirus

Más de 700 mil argentinas discontinuarán el uso de anticonceptivos

Lo señala un estudio del Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa), la agencia de salud sexual de la ONU

Viernes 04 de Septiembre de 2020

Un estudio realizado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa), que es la agencia de salud sexual y reproductiva de la ONU, estimó que unas “714 mil mujeres que venían adquiriendo sus anticonceptivos en farmacias de Argentina discontinuarán su uso durante 2020 como consecuencia del Covid-19” y que “ese número se extendería a un millón si la pandemia se llegara a extender y el confinamiento durase un año”.

El estudio señala que en el grupo de esas más de 700 mil mujeres un 65% discontinuarán el uso de anticonceptivos afectadas por una retracción de los ingresos familiares, mientras que el restante 35% lo hará por dificultades de aprovisionamiento en los servicios públicos de salud, así como también por una disminución en la demanda vinculada al temor al contagio.

Las múltiples implicancias de la pandemia muestran que uno de los mayores riesgos son afrontados por las mujeres. El estudio de la ONU se enfoca en Latinoamérica y luego analiza país por país. Señala gravemente que si se considera el factor del acceso a los métodos de anticoncepción y a la posibilidad de tener un control sobre la planificación familiar, en 2020 América Latina habrá retrocedido 20 años, con valores estadísticos similares a 1990.

“A partir de marzo, la pandemia viene afectando el acceso a la anticoncepción en la región por dos vías: porque impacta sobre la provisión pública y sobre la capacidad de las personas para adquirir los métodos modernos en las farmacias con sus propios recursos”, afirma el estudio. Por métodos modernos refiere a preservativos y anticonceptivos orales e inyectables.

Para estimar la retracción de las ventas en farmacias, el informe utilizó un modelo estadístico que mide cómo el incremento de la población que vive bajo la línea de pobreza afecta la compra de métodos anticonceptivos. Mientras que para evaluar las limitaciones a través de la provisión pública, el estudio se basó en dos fuentes de información complementarias: las restricciones en la oferta de métodos anticonceptivos y también la retracción en su demanda. Esto representa un total de 379 mil mujeres que venían recibiendo sus anticonceptivos en servicios públicos de salud y no lo hacen durante la pandemia. Si se suman a las que no acceden a comprar en farmacias, el número da 1 millón 93 mil mujeres que no podrán afrontar su cuidado.

El impacto de la pandemia es enorme en este aspecto de la salud. Las proyecciones de Naciones Unidas estimaron que a comienzos de 2020 había en Argentina un total de 1.265.000 mujeres con Necesidades Insatisfechas de Planificación Familiar (considerando a todas las mujeres de 15 a 49 años).

Si ahora se suman las mujeres que discontinuarán el uso de anticonceptivos durante 2020 como consecuencia del Covid-19, el total ascenderá a finales del año a 2.358.000 mujeres. En conclusión, la pandemia hace retroceder al país veinte años en materia de prevención, retornando a porcentajes similares a los que se registraban a principios de la década del 90.

Trabajadoras de salud

“Las trabajadoras de la salud son un pilar estratégico en la respuesta a la crisis de la COVID-19 pero también uno de los sectores más vulnerables”, afirma el informe "COVID-19 y la situación de las trabajadoras de la salud en Argentina", realizado por especialistas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) junto a la Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres (ONU Mujeres) y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA).

Al igual que en la mayoría de los países de la región, las mujeres son mayoría en el sector de la salud en Argentina. Conformado en un 70 por ciento por mujeres, se trata del segmento con mayor exposición al contagio, lo que implica enormes costos físicos y emocionales.

En esta línea, la pandemia profundizó asimetrías y brechas de género históricas de este sector, como la informalidad _que alcanza al 20,4 por ciento de las mujeres frente al 14,7 por ciento de los varones_ y la brecha salarial. Al mismo tiempo, un 48 por ciento de las trabajadoras de la salud son jefas de hogar, lo que multiplica una sobrecarga de tareas de cuidado.

A su vez, el estudio de la OIT señala que las mujeres están más expuestas a sufrir episodios de violencia en el contexto de pandemia, no solo en los lugares de trabajo sino también en la vía pública y hasta en sus hogares, debido a la estigmatización social frente al temor de sufrir contagios.

En Argentina, una de cada 10 mujeres ocupadas se desempeña en el sector de la salud, que hoy concentra a más de 760.000 trabajadoras. “Establecer límites máximos de horas de trabajo y promover modalidades de trabajo flexibles. En la actualidad, buena parte de las trabajadoras de la salud está afrontando una inmensa carga de trabajo adicional, horas de trabajo prolongadas y falta de periodos de descanso” afirma el informe.

Y promueve medidas adicionales como la contratación de más personal de salud, una recompensa económica coherente y también que jardines maternales y escuelas que se han cerrado, reabran con el personal mínimo a fin de atender a los hijos e hijas de quienes prestan servicios esenciales.

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