Luego de una jornada marcada por imágenes de largas filas en las puertas de los bancos de todo el país, el Banco Central, el gremio de La Bancaria y las entidades financieras públicas y privadas acordaron abrir este fin de semana para pagar según el cronograma establecido por la Administración Nacional de la Seguridad Social (Ansés). La medida se definió en la quinta de Olivos después del caos en el que se aglomeró una gran cantidad de jubilados en las entidades y se puso en riesgo la salud del grupo más vulnerable al Covid-19
El Banco Central informó ayer que las sucursales bancarias atenderán a partir de hoy de 10 a 17 con un cronograma de pago según el último número del DNI (ver infografía).
El BCRA informó que inició "acciones sumarias a las entidades financieras que no han prestado el servicio acorde a las circunstancias", en referencia a los inconvenientes registrados ayer en muchas entidades para el pago de jubilaciones y beneficios sociales.
La novedad se concretó luego de una reunión de urgencia del presidente Alberto Fernández con el titular del Banco Central, Miguel Pesce, y el de la Ansés, Alejandro Vanoli, para tratar de reorganizar el pago del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) a jubilados que cobran la mínima y beneficiarios de la AUH.
Malestar presidencial
Uno de los protagonistas del día fue precisamente el titular del BCRA. Las colas en los bancos en medio de la cuarentena pusieron a Pesce en el ojo de la tormenta como uno de los responsables del caos en las principales ciudades del país luego de que abrieran la sucursales de los bancos. Miles de personas, entre ellas muchos adultos mayores, se agolparon y generaron un contexto muy negativo en cuanto al intento de contención del coronavirus.
"El 70 por ciento tiene una tarjeta de débito pero la gente decidió ir al banco igual. Hay 35.000 bocas desde las que se puede retirar dinero, sin ser las sucursales bancarias", dijo Pesce.
"La situación fue desbordante" y "el presidente está enojado", fueron dos de las frases más fuertes que dijo Pesce en diálogo con una radio porteña.
Lo cierto es que tras casi dos semanas de cierre por las medidas de aislamiento social preventivo y obligatorio que rigen en el país hasta el 12 de abril inclusive, las sucursales de bancos volvieron a abrir ayer para permitir el pago de jubilaciones y otras prestaciones de la Ansés pero todo terminó en un caos en el que hubo decenas de jubilados descompensados y expuestos, siendo el sector más vulnerable, al contagio de coronavirus.
Siempre según voceros oficiales, a Pesce también se le cuestiona no haber liderado con eficacia un plan junto a los bancos y las fuerzas de seguridad para ordenar las colas afuera y que la gente mantuviera la distancia mínima recomendada por los médicos para evitar el contagio del coronavirus.
Entienden que se podría haber dispuesto desde temprano, como sucedió por iniciativa propia en un puñado de localidades del interior, filas con sillas en la calle, de manera tal de evitar amontonamientos. "Hasta la puerta es responsabilidad de los bancos de garantizar la distancia y eso se cumplió, tal vez faltó algo de previsión afuera", concedió una voz del gabinete al evaluar la necesidad de un operativo de contingencia coordinado con las fuerzas de seguridad.
También, consideran que Pesce actuó con pasividad y que, para evitar tensiones con el gremio de La Bancaria, no ordenó antes que los bancos abrieran el fin de semana, cuando desde el jueves a la noche ya se advertía gente durmiendo en los alrededores de los bancos para garantizarse su atención.
El razonamiento es que, si se hubiera anunciado con anterioridad que el fin de semana iba a haber actividad, no se habría producido amontonamiento de gente.