La detección temprana de problemas ginecológicos es fundamental para la salud de las mujeres. Sin embargo, la pandemia demoró los chequeos de rutina, sobre todo en los dos primeros meses de la cuarentena. Ahora, sin circulación comunitaria del virus, las rosarinas están retomando las consultas médicas y los estudios anuales recomendados como la mamografía y el Papanicolau.
Mientras en abril y parte de mayo los consultorios de los especialistas estuvieron prácticamente vacíos, en este último mes y medio el panorama cambió y hay instituciones que están atendiendo al 50 por ciento de su capacidad y más. En algunos casos ya llegaron al 65 por ciento de las prestaciones, comparado con el mismo período del año pasado.
La Capital habló con profesionales, tanto de la salud privada como pública, que dieron su mirada sobre la importancia de tener al día los estudios primordiales para detectar a tiempo el cáncer de mama y el de cuello de útero y cómo están trabajando para evitar posibles contagios en los centros médicos. Todos coincidieron en que el cumplimiento de los protocolos es estricto y que el regreso de las pacientes da cuenta de la confianza en ese sentido.
“Quienes realizan las mamografías en nuestro centro hacen una desinfección con un antiséptico especial entre estudio y estudio. Y aunque esto se hizo siempre, ahora mostramos el procedimiento para que estén más tranquilas. Vemos que en general asisten a hacerse los estudios sin temores porque desde el ingreso, donde se les toma la temperatura, se advierte el cumplimiento de los protocolos establecidos por los respectivos ministerios en cuanto a distanciamiento, número de gente, turnos espaciados y utilización de todos los elementos de bioseguridad por parte del personal de salud”, explicó Eugenia Lucena, médica especialista en diagnóstico por imágenes, miembro del staff de Elas.
En dicha institución las mamografías y ecografías ginecológicas se están realizando con relativa normalidad en cuanto al número en este último mes y medio. “De hecho los controles de las pacientes en tratamiento nunca dejaron de realizarse, pero si vimos al principio de la cuarentena que no vinieron las personas a las que les tocaban los chequeos de rutina. Hoy es frecuente recibir mujeres que te dicen que tenían que controlarse en enero o febrero, pero que después vino la pandemia y lo postergaron. Recién ahora están asistiendo”, agregó Lucena.
Desde la Asociación de Obstetricia y Ginecología de Rosario (Asogir), su presidente, Diego Iglesias mencionó que cuando empezó la cuarentena a causa del Covid-19 el número de consultas cayó estrepitosamente pero que en el mes de mayo comenzaron a normalizarse de a poco, teniendo en cuenta que se están dando menos turnos que en forma habitual ya que los protocolos exigen un espaciamiento entre consulta y consulta mayor al que se tenía antes de la pandemia.
“En los primeros tiempos implementamos la mayoría de los profesionales la consulta virtual ya sea por medio de la telemedicina o el contacto por WhatsApp para aquellas pacientes que tenían dudas, que querían saber si podían retrasar o no unos meses la consulta. Y si bien notamos que algunas personas aún están temerosas por la posibilidad del contagio, ya en junio los consultorios volvieron a tener un ritmo bastante parecido al de antes de la pandemia”.
Lisandro Benítez Gil, director del Centro de Mastología y Control de la Salud de la Mujer (Cema) dijo que en el caso de esta institución, al atender muchas pacientes con tratamientos en curso, aún en abril se continuó con un 15% de la actividad. En los meses de mayo y junio, y coincidiendo con el resto de los profesionales, destacó que la actividad comenzó a normalizarse con el regreso paulatino de mujeres que acuden a hacerse los chequeos de rutina.
“Al principio recibíamos muchos llamados de pacientes que estando en tratamiento por cáncer querían saber si eran o no más vulnerables al Covid-19. En ese sentido se les dio toda la contención necesaria, explicando la situación a cada una en particular”, dijo.
“En los casos en los que estaban programadas cirugías se decidió posponer aquellas en las que eran posibles otras opciones terapéuticas no invasivas. Por ejemplo, decidimos no operar sí o sí a pacientes de más de 65 años que además tenían otras enfermedades como hipertensión o diabetes y se las trató con fármacos”, destacó Benítez Gil. En cuanto a las operaciones, se están haciendo un 30% menos.
De regreso
Respecto de los chequeos anuales, el especialista mencionó que se pasó de un 50 por ciento de las consultas desde mediados de mayo a un 75 por ciento en este último mes, en comparación con el mismo período del año pasado.
En abril se habían hecho en el Cema el 12 por ciento de los Papanicolau respecto del mismo mes del año anterior, en mayo el 50% y en junio el 75 por ciento.
“Creemos que el hecho de que Rosario esté en una fase flexibilizada de la cuarentena y que se vea que en las instituciones médicas se toman todos los recaudos da mucha tranquilidad. Nosotros tenemos el deber de cuidar al personal de salud y a los pacientes”, remarcó.
Los profesionales consultados coincidieron en la importancia de no descuidar la salud ginecológica, no dejar pasar más de un año entre controles y hacerse los estudios indicados. “A partir de los 40 años se recomienda una mamografía cada 12 meses y una ecografía mamaria. En los casos en los que la persona tiene antecedentes de cáncer de mama en la familia, especialmente si fue en mujeres jóvenes, hay que adelantar esos estudios. Si una mujer tiene una madre que tuvo cáncer de mama antes de la menopausia, a los 40 o 45 años por ejemplo, la primera mamografía debe realizarla a los 30 o 35 años. Es decir, diez años antes de la edad en la que su familiar tuvo el diagnóstico”, mencionó Eugenia Lucena, quien comentó que en estos meses “vimos mucha patología de mama agresiva en chicas jóvenes”, un dato de la observación diaria que no tiene una explicación científica por el momento pero que está ocurriendo.
Los médicos destacaron la relevancia de la mamografía o el Papanicolau que permiten detectar en instancias muy tempranas distintos tipos de cáncer o lesiones precancerosas que de tratarse adecuadamente pueden permitir que una enfermedad no se desarrolle, o si se presentó, favorecer su cura.
En el ámbito público
El director de los centros de salud de Rosario, Fernando Vignoni, dijo que están retomando los controles de las mujeres que tienen un riesgo mayor”. Las mamografías volvieron a realizarse en pacientes que tenían indicación de repetir estudios por antecedentes familiares o nódulos en seguimiento. En cuanto a la patología de cuello de útero, “como estamos utilizando la técnica de PCR para detectar virus de papiloma humano (VPH), que puede generar cáncer de cuello de útero, eso nos permite en los casos en los que sea negativo y de acuerdo a la edad poder espaciar mucho más los controles”. Vignoni comentó que en pacientes con alteraciones previas “se están priorizando y se les están dando turnos para intervenciones o estudios, en el Cemar”.