Pandemia

Atravesó el Océano Atlántico en velero para celebrar con su padre en Mar del Plata

Partió de una pequeña isla portuguesa y navegó durante 85 días. Finalmente el test de coronavirus dio negativo y pudo celebrar el Día del Padre con su familia.

Domingo 21 de Junio de 2020

Después de una travesía de 85 por el Océano Atlántico, a bordo de un velero que zarpó de Portugal y llegó a Mar del Plata el pasado miércoles, Juan Manuel Ballestero tenía un solo pensamiento: quería abrazarse con su padre. Pero tuvo que esperar otras 72 horas a que llegara el resultado del hisopado. Que dio negativo, por lo que finalmente el navegante de 47 años pudo celebrar el Día del Padre junto a su progenitor, de 90 años, luego de desafiar todos los escollos que puso en su camino el aislamiento por la pandemia de coronavirus.

Ballestero arribó al al Club Náutico Mar del Plata y cumplió con los protocolos sanitarios por el coronavirus, después de un viaje que se inició el 24 de marzo en Porto Santo (una pequeña isla del archipiélago portugués de Madeira), tras el cierre de las fronteras aéreas por el avance de la pandemia, y una vez superado el test que le practicaron en la localidad balnearia, fue habilitado a continuar el aislamiento de 14 días en la casa de sus padres.

Tras cruzar en solitario el Atlántico en plena pandemia, este navegante, socorrista, surfista, paracaidista y aventurero marplatense pudo cumplir su meta de pasar el Día del Padre 2020 junto a su mamá Nilda (de 82 años) y Carlos, jefe del clan Ballestero y excapitán de pesca con más de medio siglo de recorrido náutico.

Cruza el Atlántico en un velero para regresar a su hogar I RT Play

El primer abrazo entre padre e hijo se concretó un día antes sobre la cubierta del “Skua”, el velero de 28 pies que soportó el cruce oceánico, cuando el exmarino de 90 años se acercó hasta el amarradero del club a buscar a su hijo para acompañarlo a casa en la tarde del sábado.

“Emoción”, “felicidad”, fueron las sensaciones que describió el navegante recién regresado a la Argentina, y antes del almuerzo dominical familiar contó que aun está “terminando de ordenar” en su cabeza las vivencias de la travesía.

Ballestero completó su viaje días atrás, cuando una pequeña ventana en medio de un fuerte temporal de lluvia le permitió ingresar al espejo de agua del puerto de Mar del Plata, el lugar donde él se convirtió en navegante.

Tras haber cubierto el último tramo desde el puerto de La Paloma, en Uruguay, y completar así una aventura de 85 días, efectivos de Prefectura Naval Argentina le anunciaron que debería permanecer otros 14 a bordo del buque amarrado, para cumplir con la cuarentena. Ballestero lo entendió inmediatamente y aseguró que cumpliría con todos los protocolos para evitar cualquier riesgo a sus padres.

Un empresario pesquero de la ciudad y amigo suyo, que lo esperaba en el muelle en su arribo, ofreció entonces pagarle un hisopado en un laboratorio privado para que pudiera pisar tierra cuanto antes en caso de dar negativo. El resultado del hisopado se conoció el viernes y las autoridades sanitarias le permitieron completar el aislamiento en la casa de sus padres.

“Lástima que esto es en el marco de una pandemia maldita, de cuarentenas y demás, pero ojalá que volvamos a la normalidad todos. Ojalá nos veamos pronto”, había asegurado el navegante en un video enviado a sus allegados minutos antes de arribar a Mar del Plata, emocionado porque el abrazo final estaba “más cerca”.

Ballestero había partido desde Porto Santo, la segunda isla más grande del archipiélago portugués de Madeira, frente a las costas de África, cuando el cierre de las fronteras lo dejó sin más opciones que lanzarse al mar si quería regresar al país.

Después de cruzar el océano y acercarse a la costa brasileña, debió recalar en la localidad de Porto Belo, en Santa Catarina, por algunos inconvenientes técnicos, y tras algunas escalas más en Brasil y Uruguay encaró el tramo final de 500 kilómetros hacia el puerto marplatense.

Este cruce oceánico fue el segundo del navegante, ya que en 2011 había realizado un viaje en velero entre Barcelona y Mar del Plata.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario