Emiliano Vecchio volvió a ser noticia. También tendencia en las redes. Juegue bien o mal se termina hablando del capitán de Central. Aunque en esta oportunidad, fue porque emitió un suspicaz mensaje que disparó cientos de interrogantes e hipótesis. “Hay que saber decir adiós”, posteó el 10 canalla en una historia de Instagram cuando volvía de Buenos Aires junto al plantel, tras haber errado un penal en el primer tiempo del partido con Boca, cuando el marcador estaba cerrado. Esa acción fue en caliente. Según certificó Ovación, el enganche expresó lo primero que le salió del corazón mientras relojeaba las redes sociales. El mismo sitio donde algunos hinchas suelen disparar con munición gruesa hacia sus propios jugadores cuando tienen un mal partido. Sin embargo, el experimentado futbolista buscará dar vuelta la página de esta triste historia cuanto antes. También meditará si se tomará un descanso o jugará el partido del próximo sábado ante Godoy Cruz en el Gigante.
El microclima que se genera en las diferentes redes sociales suele ser cruel con determinados temas. Sobre todo cuando de hinchas radicales se trata. Muchos optan por descargar su ira o propia frustración hacia el prójimo con tal de evitar una sesión con el psicólogo. En esta ciudad hay antecedentes que así lo certifican. Y de las dos veredas, por cierto.
Con respecto al caso Vecchio hay que destacar que el posteo que realizó fue un acto natural de una persona que dejó de lado el rol importante que ocupa y se puso el overol de un ciudadano normal cuando realmente no lo es. Porque Emiliano no es uno más en esta sociedad. Es un referente, un ícono de Central que en esta ocasión no obró en consecuencia.
A su favor hay que decir que a veces se exige tanto a determinados personajes, sobre todo futbolísticos, que se terminan haciendo reclamos en lugares y ámbitos totalmente equivocados. Eso también es nocivo y contraproducente en todo aspecto.
Vecchio habló con las personas que debía hacerlo en el sitio que corresponde. Dijo a corazón abierto lo que sintió tras el porrazo ante Boca en la cancha de Vélez como también cómo está en la actualidad. Entrenó junto a sus compañeros por la mañana de este lunes en el country de Arroyo Seco y luego se fue a su casa. Aunque siempre va de frente. El Kily González lo sabe mejor que nadie.
Además, ambos mantuvieron una charla y un nuevo cruce de mensajes. La idea madre era tratar de mantener la calma y que el talentoso jugador deje de quemar energía en un tema que no debería ni amerita hacerlo. Menos aún gastar tiempo de descanso y reflexión para responder a ciertas críticas malintencionadas y carentes de argumentos de sectores que creen que son más hinchas que los miles y miles que tiene Central diseminados por el mundo.
Mal combo pasional
Vecchio debe comprender que el combo pasional viene en la modernidad con un teléfono móvil y una red social incorporada. No debería perder espacio en responder a las agresiones innecesarias y opiniones desprendidas por algunos pocos despechados.
Central tiene antecedentes nada a favorable que no se gestiona mediante las redes sociales o haciendo marchas como sucedió en una época no tan lejana, porque a cierto sector no le gustaba los refuerzos que se adquirían luego de haber salido de la tormenta del ascenso.
Vecchio tiene claro que no puede andar por la vida pateando hormigueros. No es un quinceañero ni una persona con fines políticos. Es un jugador profesional. Y tan pasional que a veces peca de inocente. Lo que hizo ante Boca ya es historia. Debe mirar hacia adelante. Sabe mejor que muchos lo que es ser resiliente. Su infancia certifica que puede superar todo escollo deportivo que se le atraviese. Y esta vez no será la excepción por más que haya posteado “hay que saber decir adiós” en Instagram mientras volvía de Liniers. Lo que nadie se preguntó es si estaba ciento por ciento desde lo físico.
El querer jugar como sea ante uno de los dos verdaderos peso pesado del fútbol nacional le terminó jugando en contra. Incluso decidió lanzar el penal sabiendo que tenía más para perder que ganar. En este aspecto hizo como cuando estaba Néstor Ortigoza, quien siempre fue el primero en dar la cara sin recurrir besarse el escudo para la foto y patear los penales en la Copa Argentina que terminó ganando Central de la mano de Edgardo Bauza. El mismo Patón que también sabe lo es que padecer los cuestionamientos de su propia sangre auriazul por más que ahora haya quedado en el bronce eterno. Pero el entrenador hasta cuando llegó fue duramente criticado por la gente y parte de la dirigencia canalla. De hecho, lo terminaron echando del club luego de haber salido campeón.
La realidad indica que Emiliano Vecchio seguirá jugando a la pelota. En Arroyito hasta junio seguro. Luego sí verá qué hará. Pero por ahora continuará siendo el jugador más talentoso que tiene el plantel, independientemente de que si pifia un pase o erra un penal. Hoy en día puede ser que lo acribillen algunos mortales. Pero cuando ya no esté muchos más lo van a extrañar, porque Central hace tiempo que no tiene un jugador en cancha con las características del 10.
El propio Vecchio, quien muchas veces encandila con su juego y en otras con algunas declaraciones o publicaciones que no deberían partir de una figura de su talla, en esta ocasión se puso al nivel de algunos hinchas y quedó embarrado. Ahora medita qué hará, si descansará o estará el sábado ante Godoy Cruz en el Gigante. Sobre todo porque Central debe volver al triunfo y seguir creciendo como equipo. Porque si hay una realidad es que Central necesita a Vecchio a pleno en todo sentido. Y el 10 lo sabe. ¿Jugará?