Newell's

Una jugada lo dejó sin nada

El gol del Morro García marcó el quiebre del partido porque a partir de eso el equipo no pudo cambiar la historia.

Martes 28 de Agosto de 2018

Newell's lo perdió antes del golazo del Morro García. Cuando no supo ponerse en ventaja porque Fértoli resolvió mal de entrada, en el momento en el que le faltó potencia de definidor y porque el Negro Figueroa eligió los caminos incorrectos hacia el gol. Fue entre los 2 y 12 minutos. Y como en el fútbol muchas veces con una jugada alcanza... claro, si termina en dominios de un goleador como el Morro y tiene continuidad en la red.

Es cierto que la Lepra no perdió uno a cero. Pero, se sabe, le cuesta horrores recuperarse. Y ni hablar de visitante. Encima, ese golazo llegó cuando la noche ya caía en Mendoza, como si fuera un presagio de lo que podía venirse para un Newell's que hasta ahí no merecía el castigo.

Sin embargo, el equipo mendocino les dejó a los leprosos chances de revertir lo que sucedía. Había sido más. Y después del cachetazo del Morro, que le pegó como venía a una pelota que no esperaba, que le cayó como regalo, que fue lo que le sirvió Newell's con una mala y apresurada salida de Sills que dejó en los pies de Andrada en lugar de los de Bernardello, quien, de paso, está lejísimo de ser importante para este equipo.

Y falló después también. Porque el Rayo Fértoli fue un rayo misterioso sin luz ni desequilibrio por derecha. Porque Leal ni se pareció a la Pantera que entusiasmaba a los hinchas, más allá de la insistencia para descontar en el cierre del partido. A Newell's le faltaron siempre cinco pa'l peso.

El tema era encontrar esa moneda para alcanzar el equilibrio en el resultado. Pero los bolsillos leprosos no tienen. Tenían casi controladas las cosas para no volver a sufrir porque Godoy Cruz le dejaba lugar para hacerlo, no mucho, pero podía encontrar los espacios que no supo aprovechar.

Pero... siempre un pero de visitante. Leal definió muy mal tras un pase muy bueno de Rivero y en la siguiente jugada del córner desde la esquina izquierda mendocina cayó la pelota para el gran salto de Cardona e Ibáñez la tuvo que ir a buscar al fondo del arco otra vez (63').

Quedaba media hora pero si a Newell's le cuesta levantar un gol... ni hablar dos.

Entró Formica al toque (pareció muy tarde, debió hacerlo en el entretiempo), ya estaba Oviedo queriendo hacerse lugar (aún sin lograrlo) y seguía igual el irreconocible Leal. Tanto que no se explica el cabezazo que desperdició a los 68' tras buen centro de Rotondi. Ni que tuviera que definir dos veces para descontar a los 82'. Le faltó sacarse la mufa, aunque tal vez haya sido para lo que vendrá, que será igual o más duro.

Y el cierre con la pelota rondando más el área local fue un signo de que el Tomba lo dejó venir a Newell's sabiéndose ganador, confiando en su poderío de local y la condición inversa de su rival de turno. El resultado le dio la razón. Quizás la adrenalina del juego pareció complicarlo, pero la realidad es que sólo una pelota fortuita podría quitarle el nuevo triunfo que sumó a costa de un equipo rojinegro que tiene un presente oscuro por el fondo de la tabla.


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