Newell’s no estuvo a la altura de lo que se jugaba. A cuatro fechas del cierre de la fase clasificatoria de la Copa de la Liga, era impostergable una victoria para asegurarse una continuidad en el top cuatro de la zona B, una vez que finalice la fecha, para poder aguardar lo que se le viene con mayor expectativa. Por el contario, apenas igualó 0 a 0 en el Coloso ante un Platense que estuvo preocupado exclusivamente por defender en su visita al Parque. Lo más alarmante fue el pobre desempeño de la Lepra con un anemia futbolística que lo condenó a lograr un punto flaco que le puede costar muy caro.
Querer no es sinónimo de poder, esta es la síntesis de lo que fue Newell's durante todo el partido. Se la pasó orientado hacia adelante con escasos recursos. Dependió en exceso de la proyección de Armando Méndez para arrimarse al arco rival. Ese ímpetu del lateral uruguayo se contrapuso con la liviandad general.
Con la Lepra previsible en cada avance, Platense lo esperó con una línea de cinco atrás y tres por delante para bloquear la zona de inicio del juego del local, y Newell’s además le favoreció la tarea con un traslado lento y anunciado.
La falta de Ever Banega, suspendido por dos fechas, se sintió sobremanera. Faltó el creativo, el que hiciera jugar a los demás.
Y si con la presencia del mediocampista igual el DT antes advirtió que el equipo estaba perdiendo juego, qué decir frente a Platense que no estuvo Banega y sin que haya en la cancha ningún futbolista que sobresalga por su manejo.
Ni Esteban Fernández ni Guillermo Balzi fueron considerados para sustituir a Banega. Tampoco el pibe Misael Jaime.
En cambio el elegido fue Jeremías Pérez Tica, ubicado de mediapunta y rotando en todo momento. Y no resultó una solución.
La exclusión de Franco Díaz, entendible por su flojo desempeño, pero con mayor ductilidad que su reemplazante, el combativo Julián Fernández, tampoco le dio un salto de calidad.
Y eso que Pérez Tica tuvo el gol de la apertura a los dos minutos en el amanecer del cotejo. Pero la desaprovechó. Méndez se lanzó por derecha, la defensa del calamar se descuidó y Pérez Tica mandó el cabezazo por encima del travesaño a muy corta distancia. El delantero falló de arriba.
Y no fue el único, Angelo Martino envió luego un centro por alto y Panchito González conectó mal libre de marcas.
Encima fueron pocos los aciertos de la Lepra en ataque, que resultó impreciso en el disparo final. Como le pasó a Schor, que ingresó de frente al arco y la tiró al medio donde estaba parado Cozzani. No es casualidad que el Colo Ramírez sea tan imprescindible.
Pero en esta ocasión el nueve lució apagado, irresoluto a la hora de desprenderse del balón y en la única que dispuso la erró.
Del otro lado de la cancha, en el arco de Macagno pasó bastante poco. La visita se ocupó de saltar el medio con envíos por arriba para Pellegrino, complicado de marcar sobre todo para Glavinovich.
De todos modos el visitante arriesgó muy poco, recién en la última parte del primer tiempo, con Newell’s confundido, adelantó un poco las líneas.
Newell’s salió a jugar la segunda etapa sin mostrar nada nuevo. Progresando a partir de la voluntad, pero con una alarmante falta de ideas. No creó nada de nada.
Lo sucedido previamente no fue considerado por Larriera para mover el banco en el descanso.
Pero a los 53’ se decidió y sacó a los irresolutos Schor y Pérez Tica por Aguirre y Balzi. La Lepra siguió igual sin rumbo.
La ansiedad llevó al local a caer en imprecisiones. Malos pases. El nerviosismo se trasladó desde adentro hacia afuera de la cancha. La impotencia para quebrar a un adversario guarecido en su campo exasperaba a todo los hinchas.
Newell’s dependía de una jugada, de un acierto. Balzi alertó con un zurdazo de media distancia. En otra Aguirre metió un potente tiro que el arquero visitante sacó por sobre el travesaño. De inmediato Ramírez lo perdió con una volea. No habría ninguna más para el rojinegro.
May, Franco Díaz y Calderara fueron entrando desde el banco oportunamente para intentar una reacción del equipo, que en la última media hora tuvo más determinación, pero siempre sin ideas.
Así Newell’s pasó de la esperanza a la frustración, ya que sumó muy poco para dar un salto de calidad. La chance de clasificar está intacta, pero se complicó solo. Y debe esperar a los otros resultados en el avance de la fecha. Flaco por donde se lo mire.