Ovación

Un Chacho auténtico: “Puedo parecer loco, pero en realidad no lo soy”

El director técnico de Rosario Central piensa que la experiencia le dará el equilibrio necesario, pero no renuncia a la idea de que su equipo sea siempre protagonista.

Jueves 16 de Abril de 2015

¿Chacho, antes de comenzar tu ciclo como técnico pensabas en tener una racha tan favorable?
  —No, en el fútbol es muy difícil proyectar, por eso no nos apartamos del método, el futuro es el próximo partido.
  —¿Pero no estás contento?
  —Por supuesto que sí, pero sólo pensamos en Estudiantes, no vamos más allá.
  —¿Qué te falta para tener el equilibrio necesario como entrenador?
  —Seguramente por mi carácter aprenderé a manejar muchas más situaciones como las que tuve el otro día. Realmente me di cuenta tarde que estaba gritando un gol adentro de la cancha, pero bueno, iré mejorando. También rescato que a pesar de cómo siento el fútbol y con la intensidad con que lo vivo, nunca he dejado de ver y analizar cómo se iba dando el partido, o de las posibilidades que tenía de meter una variante o prever lo que podía pasar. Desde el lado de técnico me quedo tranquilo y la experiencia me dará ese equilibrio. Obvio que no modificará mi forma de vivirlo, pero sí evitar que no me sucedan cosas como la del otro día ante los sanjuaninos.
  En ese momento, Eduardo Coudet hace una pausa. Como si la calma de Arroyo Seco lo sedara del todo. Pero no. Ahí nomás arranca con un tono más elevado y sentencia: “Tampoco maté a nadie, eh. Era el partido que más tranquilo estaba dirigiendo, pero bueno, en la única jugada que tuvieron nos empataron. Y entonces eso te genera una sensación de impotencia que me llevó a la expulsión y luego a encontrarme festejando un gol en la cancha sin darme cuenta del error. Ya está. Lo voy a corregir, pero entre todos también debemos sacarle dramatismo al juego”.
  —¿Esto pasa porque el jugador aún vive en vos?
  —No, eso no. Ya no pienso como jugador. Pienso en un ciento por ciento como entrenador. No tengo dudas, tomo las decisiones que creo son las correctas, me puedo equivocar pero también busco corregir. Me preparé para esto, estuve casi cuatro años preparándome para dirigir, y si acepté el desafío es porque estoy en condiciones, más tratándose de Central. Soy así, sanguíneo, lo vivo, y veo que el plantel también comparte la responsabilidad de edificar un cambio sustancial. Puedo parecer un loco, pero no lo soy. Además no tengo inconvenientes en pedir disculpas cuando me equivoco. Yo acepto mis errores y aprendo de ellos. Y también sé que los mismos se hacen más visibles o no según el resultado.
  —Tu forma de vincularte con los jugadores es directa y frontal, a tal punto que la televisión muchas veces te descubrió hasta insultando como si fueras compañero de tus dirigidos...
  —Cuando veo imágenes como las del otro día entrando a la cancha después del gol me avergüenzo, pero no así en el trato con los jugadores porque tenemos una relación muy cercana. Yo pongo las pautas claras y de trabajo, soy exigente, tienen muy claro cómo trabajamos, y que siempre tienen que dar todo. Y lógicamente que ellos saben que los insultos forman parte del trato futbolístico, no desde lo agresivo. Si le digo corré la puta madre es porque es más fácil y futbolísticamente correcto que decirle señor tenga a bien desplazarse más rápido por el sector asignado. No es una puteada agresiva, es el vocabulario futbolero.
  —¿Tenés miedo a perder?
  —No tengo miedo, pero tampoco quiero que venga, porque ganar es una sana costumbre. Y muy linda. No estoy esperando perder, todo lo contrario, pero seguramente llegará, porque en un torneo de 30 fechas es muy factible, pero también sé que tendremos la actitud y rebeldía para reponernos, como ya lo mostró el equipo hasta ahora.
  —Si te preguntan a qué juega Central, ¿qué respondés?   —Intenta jugar bien al fútbol. Puede salir o no, pero hay una idea.
  —¿Cuál es esa idea?
  —La de ser protagonista en cada partido, y así sucesivamente, después el tiempo dirá. Hay un pensamiento con vocación ofensiva, y esto es sostenido por los jugadores.
  —¿Colman es el volante que más necesitan para jugar?
  —Sí, él es el jugador necesario para manejar los tiempos, porque tiene otro pie y otra cabeza. Pero bueno, justo cuando pensamos que lo ibamos a tener los 90 minutos vino la lesión con Temperley. Por eso lo llevamos de a poco porque es un futbolista que nos puede cambiar la historia de un partido como sucedió el otro día.
  —¿No necesitan una voz de mando en el fondo?
  —Hablan entre ellos, por ahí no se nota porque son de perfil bajo, pero hablan y se organizan. Hay una buena comunicación, por supuesto que en ese sentido sentimos la ausencia de Pablo Alvarez, por su carácter y experiencia, pero por suerte ya lo tenemos de vuelta en los entrenamientos. De todas maneras los resultados ayudaron porque el equipo está convencido de lo que hace.
  —¿Qué le falta para ser el equipo que querés que sea?
  —Trabajo. Vamos elaborando la flexibilidad de un equipo que se adapte a varios sistemas sin tener que hacer tantas modificaciones de jugadores. w
 

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