El pasado 21 de junio, Carlos Tevez fue presentado como DT de Central, justo un mes exacto antes del clásico que ganó el canalla el jueves en el Gigante de Arroyito, por 1 a 0 con el gran cabezazo de Alejo Veliz. Cuando desembarcó el Apache el fútbol del club estaba por el piso, en un 2022 que arrancó con el Kily González en el banco, después con el experimento de Leandro Somoza y enseguida un breve interinato de Germán Rivarola. Ya con Carlitos, desde el día 1 la historia fue otra. Llegó sin declaraciones grandilocuentes, desde el llano, sin refuerzos rimbombantes y lleno de humildad y hambre de gloria. Ingresó a un mundo nuevo para él y sin más trámite se enfocó en el trabajo. Así trazó claramente un antes y un después en todo sentido, en la motivación de los jugadores, en el compromiso con una nueva idea de juego y por sobre todas las cosas paró en la cancha un equipo competitivo, que salió del “modo” perdedor que lo martirizaba. Con Tevez asoman los primeros rayos de sol en Central, luego de meses de nubarrones, tormentas y alerta meteorológico.

























