La enfermedad de Parkinson (EP) es un trastorno neurodegenerativo crónico y progresivo del sistema nervioso central. Se caracteriza por la degeneración progresiva de neuronas dopaminérgicas en una región profunda del cerebro denominada sustancia negra. Esta pérdida genera una deficiencia de dopamina, un neurotransmisor fundamental para el control fino de los movimientos y la postura, lo que se traduce clínicamente en temblor, rigidez, lentitud de movimientos (bradicinesia) y alteraciones del equilibrio.
La afección fue descrita por primera vez en 1817 por el médico británico James Parkinson en su obra "Un ensayo sobre la parálisis agitante". Hoy, según estimaciones epidemiológicas, se calcula que unas 100.000 personas conviven con la enfermedad en Argentina. A nivel mundial, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el Parkinson afecta a 1 de cada 100 personas mayores de 60 años.
El diagnóstico: una evaluación clínica
A pesar de los avances tecnológicos, el diagnóstico de Parkinson sigue siendo fundamentalmente clínico. Se basa en la evaluación detallada de neurólogos o profesionales capacitados, quienes analizan la historia clínica y realizan un examen neurológico para identificar los signos cardinales del parkinsonismo. No existe una única prueba de laboratorio o imagen que confirme la enfermedad; estos estudios se utilizan principalmente para descartar otras causas.
Sobre el abordaje terapéutico, el Dr. Mauricio Chamorro, médico neurólogo y especialista en Parkinson y movimientos anormales de GO NEURO, centro especializado de Grupo Oroño, dice: "Aunque en la actualidad no existe cura para la enfermedad de Parkinson, existen múltiples tratamientos que pueden mejorar los síntomas y la calidad de vida de los pacientes de manera significativa".
Tratamientos para mejorar la calidad de vida
"Si bien el estándar de oro sigue siendo la terapia farmacológica —con la levodopa como el fármaco más eficaz—, la medicina moderna entiende que el abordaje debe ser interdisciplinario" destaca el Dr. Chamorro y explica que la Terapia farmacológica permite que la dopamina llegue al cerebro y reduce efectos adversos. En tanto, la Rehabilitación a través de fisioterapia, terapia ocupacional y logopedia son esenciales para mantener la funcionalidad física, el equilibrio y la independencia del paciente.
Cuando los síntomas motores ya no se controlan satisfactoriamente con medicación oral, cobran relevancia los procedimientos de alta complejidad. "En estos casos, se consideran terapias avanzadas que pueden ofrecer beneficios significativos", señala el Dr. Chamorro. Entre ellas se destacan:
Estimulación Cerebral Profunda (DBS): procedimiento neuroquirúrgico que implica la implantación de electrodos en núcleos profundos del cerebro para modular la actividad cerebral anómala y reducir temblores o rigidez.
Bombas de infusión continua: sistemas que administran fármacos de forma constante para evitar las fluctuaciones típicas de la absorción oral.
El éxito de estos tratamientos depende de la integración de equipos altamente capacitados. En Rosario y la región, este respaldo institucional es fundamental. Al respecto, el especialista de GO NEURO subraya: "Contamos con una unidad de Cirugía Funcional (DBS) con experiencia y un equipo multidisciplinario especializado, tanto para la evaluación de pacientes candidatos a tratamientos avanzados como para su rehabilitación integral".
De esta manera, la tecnología y la especialización médica se combinan con un objetivo claro: que el diagnóstico de Parkinson no detenga el proyecto de vida de la persona, sino que abra un camino de cuidado y bienestar centrado en el paciente.