Ovación

Ruben, el padrino de la reacción que Central necesitaba

Dos goles de Marco fueron el contexto perfecto para la victoria que Central fue a buscar a Banfield. El canalla se puso de pie y se acercó a las copas

Jueves 16 de Septiembre de 2021

Frente a la necesidad de saberse vivo, Central estuvo a la altura. Porque aquellas urgencias que se metieron en el camino tras la derrota contra Boca al canalla no le quedaba otra que rehabilitarse para que las aspiraciones de clasificación a copas internacionales no decaigan. Ya desde ese lado los tres puntos logrados en cancha de Banfield merecen el rótulo de triunfazo y en el contexto aparecen dos goles de Marco Ruben, qué más pedir para el Kily y para este Central que en esas apariciones determinantes de su goleador encontró el desahogo que fue a buscar y que abrazó con la emoción propia de una victoria trabajosa, sufrida, con altibajos, pero con un desenlace acorde a las expectativas.

En todas las aristas posibles para encarar el análisis de lo que fue esta victoria revitalizante para Central es imposible pasar por alto la incidencia de ese jugador emblema como lo es este Marco Ruben, que con estas dos nuevas conquistas quedó a tres goles de Mario Kempes. Porque, es cierto, cualquier otro (u otros) que hubiera sido el encargado de anotar para gestar la victoria hubiera tenido el mismo valor, pero en este caso hay algo de valor agregado.

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Ruben recibe el saludo de sus compañeros, tras el primer gol.

Ruben recibe el saludo de sus compañeros, tras el primer gol.

Ruben es hoy ese jugador que todos los pibes toman como faro, como referencia. Ese jugador que parece decidido a meterse en el lote de los máximos artilleros de la historia, pero que lo hace con la naturalidad de alguien que vive el presente y lo otro (la estadística) lo mira de reojo, sabiendo que si llega, mejor.

Lo del 9 fue un típico partido de 9, sin movimientos ni desplazamientos estridentes, pero con una capacidad goleadora de aquellas. Porque de las tres que tuvo convirtió dos, lo que no es poco. Primero para ponerle el moño al remate de Gamba que tenía destino de red y después para agredir el espacio y poner la cabeza en esa gran jugada del pibe Marinelli.

Dos intervenciones letales, dos goles. Un marco excepcional para un partido que ameritaba una reacción de este estilo. Porque Central, que venía de un veranito importante en el que Boca le interpuso un nubarrón importante, no podía darse el lujo de dejar pasar el tren ni de dormirse en los laureles. Y será así hasta el final de la historia en esa búsqueda de un lugar en las copas internacionales del próximo año. En ese punto el festejo de anoche en el sur bonaerense también encontró rédito. Porque arrancó la fecha a 10 puntos de la Copa Sudamericana y a 11 de las Libertadores y la terminó a ocho de la primera.

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Marco, el héroe de la noche en el sur bonaerense.

Marco, el héroe de la noche en el sur bonaerense.

Hay errores de los que todavía no logra desembarazarse y que son un contrapeso importante y ventajas que no debiera dar. Porque no siempre el rival perdonará como lo hizo Banfield, no siempre Fatura Broun responderá como lo hizo y no siempre un delantero, en este caso Ruben, estará con todas las luces encendidas. Claro, hay otra parte de la historia que merece ser reconocida y que es, justamente, una de las banderas que este equipo del Kily intenta enarbolar cada vez que salta a la cancha: la intención de ir siempre para adelante.

Con esos defectos y esos errores, Central camina en busca de su destino, como puede, con ambivalencias, pero con una suculenta cuota de convencimiento.

Aquellos siete puntos sobre nueve posibles (empate con Newell’s y victorias ante Arsenal y Central Córdoba) parecieron el inicio de algo importante tras la eliminación de la copa. Pero llegó Boca, el traspié y la inmediata obligación, que se gestó con algo más de cuchillo entre los dientes que con sutilezas, pero que llegó y eso es lo que cuenta. El condimento: sin dudas los goles de un Ruben que fue quien apadrinó esos tres puntos que Central necesitaba como el agua. Para volver a festejar... para seguir creyendo.

Ruben quedó a tres del Matador Kempes

Marco Ruben achicó aún más la distancia con los máximos goleadores del club. Con los dos tantos de ayer en cancha de Banfield llegó a los 91 con la camiseta de Central y quedó a tres de Mario Alberto Kempes y a siete de Waldino Aguirre, que son los dos máximos artilleros en el profesionalismo. Este es un objetivo que Ruben persigue y de a poco va haciendo méritos para lograr ese segundo puesto. Apenas tres gritos lo separan del Matador. ¿Llegará?

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