Cada 23 de junio el deporte mundial festeja el Día Olímpico, en el que se conmemora la fundación del Comité Olímpico Internacional y del Movimiento Olímpico moderno por parte del varón Pierre de Coubertín, en París, en 1894. A poco de comenzar los Juegos Olímpicos de París 2024, este domingo por la mañana, en el marco de la calle recreativa en bulevar Oroño y el río, se llevó a cabo dicha celebración en Rosario, con la presencia del presidente del Comité Olímpico Argentino (COA), Mario Moccia, autoridades locales, provinciales, miembros de la Asociación Deportistas Olímpicos de Santa Fe (ADO) y ex deportistas olímpicos y paralímpicos, entre otros.
“Revalorizar al deporte en este aniversario del Día Olímpico nos permite no solo marcar lo competitivo sino también todos los otros aspectos que tienen que ver con el deporte”, destacó Moccia en sus palabras.
Basándose en los tres pilares de “moverse”, “aprender” y “descubrir”, el Día Olímpico promueve la celebración del deporte, la actividad física y la salud e inspira a todas las personas a ser activas independientemente de la edad, el género, el origen social o la capacidad deportiva.
Luego de los discursos de rigor, uno de los momentos más emotivos de la jornada fue cuando les entregaron la distinción OLY a atletas que representaron al país en los Juegos Olímpicos de Roma 1960, Tokio 1964 y México 1968.
El primer reconocimiento fue para Jorge Somlay, quien tiene el privilegio de ser el olímpico argentino más joven de la historia ya que compitió cuando apenas tenía 13 años y 358 días siendo el timonel del dos remos que tripulaban Osvaldo Cavagnaro y Mario Maire.
Luego, fue el turno del esgrimista Adolfo Bisellach, de los nadadores Ricardo Morello, Alfredo Bourdillón, Susana Procopio, Adriana Comolli, y el timonel Rolando Locatelli.
Fueron reconocidos pero no asistieron, el futbolista Néstor Manfredi y la nadadora Patricia Sentous. También hubo un recordatorio especial para Guillermo Germán Segurado, recientemente fallecido.
Pasado el mediodía, la actividad se trasladó al Museo del Deporte, lugar que, como afirmó el propio Moccia, “fue reconocido por el Comité Olímpico Internacional en la red mundial de museos del deporte y del cual podamos soñar juntos para que sea el futuro museo del deporte olímpico argentino y que funcione aquí, en Rosario, Santa Fe”.
Un poco de historia del Día Olímpico
Hace exactamente 100 años, en París 1924, se produjo la primera participación de Argentina en los Juegos Olímpicos. Desde entonces, Rosario hizo su aporte en casi todas las citas ya que los rosarinos solamente estuvieron ausentes en Melbourne 1956 y Moscú 1980.
Debido a la programación del evento en París 1924, Federico Brewster fue el primer rosarino en participar de una cita olímpica. Luis Brunetto, en tanto, fue el primero que ganó una medalla, al cosechar una presea de plata en salto triple. La primera de Oro, la ganó Juan Carlos Zabala cuatro años después, tras ganar el maratón en Los Angeles 1932.
El esgrimista Manuel Torrente fue el único atleta rosarino que participó de los Juegos Olímpicos antes y después de la Segunda Guerra Mundial ya que dijo presente en Berlín, en 1936 y también en Londres, en 1948.
Precisamente para esos juegos de post guerra, Argentina mandó a la capital británica la delegación más numerosa de su historia y también se registró, con 18 atletas, el mayor número de rosarinos en un Juego Olímpico.
La presencia rosarina femenina recién apareció en México 1968, los Juegos del Poder Negro. Las damas que en ese momento representaron a la ciudad fueron Adriana Comolli, Susana Procopio y Patricia Sentous.
Gastón García, Luciana Aymar y Cecilia Carranza Saroli son los atletas locales con mayores presencias en los Juegos Olímpicos con cuatro. En el caso de García, sumó una quinta pero como entrenador.
Las últimas medallas de oro cosechadas por rosarinos fueron en Río 2016. Manuel Brunet, integrante del seleccionado argentino de hockey sobre césped y Cecilia Carranza Saroli, en dupla con Santiago Lange en clase Nacra 17 en vela, son sobre quienes recae tamaña distinción.
Pero si de distinción se trata, no hay nada que enorgullezca más a un atleta que portar la bandera de su país en la ceremonia inaugural. El primero en tener ese honor fue Juan Carlos Zabala, en Berlín 1936. Los otros que hicieron flamear la celeste y blanca frente a una delegación argentina son Hugo Aberastegui, en Montreal 1976, Luciana Aymar, en Londres 2012 y Cecilia Carranza Saroli, en Tokio 2021.
En cuanto a los deportes, remo es la disciplina que más atletas aportó con 43 remeros, en su gran mayoría del Club Regatas Rosario, que no por casualidad se lo conoce como “la Cuna de los Olímpicos”.
El fútbol, en tanto, es el deporte que más medallas de cosechó: dos preseas de Oro (Atenas 2004, con César Delgado, Leandro Fernández, Luciano Figueroa, Cristian González, Gabriel Heinze y Mauro Rosales; y Beijing 2008, con Ezequiel Garay, Ever Banega, Luciano Monzón, Lionel Messi, Ezequiel Lavezzi y Angel Di María) y dos de Plata (Amsterdam 1928 con Octavio Díaz; y Atlanta 1996 con José Chamot, Norberto Sensini, Pablo Paz y Marcelo Delgado).
Hasta París 2024, Héctor Acosta fue el único representante en ciclismo (Roma 1960 y Tokio 1964), las hermanas Etel y Sofía Sánchez en nado sincronizado (Londres 2012 y Río 2016); Nicolás Capogrosso en vóley de playa (Tokio 2021) y Gustavo Canut en pelota paleta (Barcelona 1992).