Ovación

Por una cabeza

En un partido parejo, con altibajos futbolísticos importantes, Central venció 1-0 a Talleres con un testazo de Zampedri.

Sábado 18 de Agosto de 2018

Otro triunfo. Ni más ni menos. Será difícil encontrar hoy algún hincha de Central preocupado porque el equipo entra en baches importantes, que le cuesta con la pelota en los pies, que muestra poco pero que gana. Es imposible no dimensionar el triunfo de anoche ante Talleres desde el sostén de los números. Dos jugados, dos ganados. Poco para ofrecer en contra de lo que hoy este equipo del Patón Bauza esta logrando. Por la mínima y con una pelota parada el canalla metió el segundo grito en la Superliga, es líder en soledad, al menos hasta hoy. Un arranque con pocas luces futbolísticas, pero con una enorme luminaria desde el semblante.

   Era de esperar que Central planteara un partido de trámite lento, dejando de lado el vértigo que seguro muy pocas veces tendrá, pero seguramente no estaba en los planes que Talleres le manejara tanto y con tanta libertad la pelota en zona de tres cuartos, a espaldas de Gil y Ortigoza, que fue lo que sucedió. Y a partir de esas facilidades la T podía abrir la cancha y con desprendimientos de sus volantes, en especial del lado izquierdo del equipo canalla, donde Camacho funcionó siempre en una sintonía distinta a la que requería el trámite. De allí la explicación para algunas trepadas en soledad de Pochettino, pero sobre todo de Godoy. Central planteó un partido para complicar con jugadas y no con juego. Incluso en el primer tiempo dispuso de las mejores situaciones, al menos tuvo un par muy claras.

   Las mejores variantes en ofensiva en el inicio llegaron por el lado de un Carrizo punzante pero irresoluto. Lo demostró a los 3', cuando en lugar de pegarle un fierrazo al arco prefirió asistir a Zampedri. Fue lo primero y lo único en el arranque. Porque después la marcha que Talleres le puso al partido fue clave para poner a Central a remolque del juego. Porque el doble cinco canalla estaba lento y por las bandas las coberturas también brillaban por su ausencia. Igual, el local tuvo dos situaciones más o menos interesantes, con sendos remates desde afuera del área.

   Mientras, Central apostaba más a esas jugadas salvadoras que a la rotación, las combinaciones y todas aquellas cosas que hacen al juego no sólo un poco más vistoso sino efectivo. Así aparecieron la habilitación de Ortigoza para Zampedri (34') y el tiro libre de Gil desde la izquierda que Camacho peinó en el primer palo para que la pelota lamiera el palo derecho de Guido Herrera.

   Hasta ahí ya era un buen negocio, pero con lo que vino después la apuesta salió redonda por donde se la mire. Porque con un juego sin tutores la fórmula siguió siendo alguna aparición aislada. Sin que Gil, pero sobre todo Ortigoza, tomaran de una vez por todas las riendas del partido, el equipo iba y hacía lo que podía. Claro, en esas armas alternativas estaba la pelota parada que tan buenos réditos entregó en los últimos tiempos.

   Y así llegó la estocada de la noche. El córner de Gil terminó en la cabeza de Zampedri y el destino del balón fue la red. De manera escueta, quizá inmerecida, Central logró ponerse en ventaja y lo que vino fue un plan especial, de reagrupe, sacrificio, esfuerzo y esperar que pudiera aparecer alguna instancia para rematar el pleito, aunque sin el más mínimo atisbo de desesperación.

   Un cabezazo de Ruben a quemarropa que se fue alto, un par de contras desperdiciadas por Lioi y un mano a mano de Lovera fueron los puntos salientes de un Central que tuvo todo para liquidarlo, pero que sufrió hasta el final un partido en el que le faltaron luces para convencer, pero tuvo mucha cabeza para creer que de esta manera le alcanza para ganar, mientras espera mejorar su cara.

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