Ovación

Por mi gran culpa

En un partido en el que debía achicar el margen de error porque estaba en juego el cargo del técnico, Central cometió equivocaciones que le costaron demasiado caras.

Domingo 29 de Abril de 2018

En situaciones límite, como la que tenía ayer Central frente a sí en el marco de la continuidad de Leonardo Fernández, es lógico intentar achicar el margen de error. Ahora, si las fallas se potencian no hay comportamiento futbolístico que alcance. En los yerros propios hay que buscar las grandes explicaciones de la derrota canalla que desembocó en el alejamiento del entrenador. Todo eso ayudado, claro está, por la apatía que exhibió el equipo a la hora de intentar la remontada. Central perdió porque Defensa y Justicia fue más física y futbolísticamente y también individual y colectivamente, pero los muchachos de Leo Fernández colaboraron demasiado para que el final fuera el peor. Primero fue Tobio quien se equivocó y la cosa terminó con el primer tanto del Halcón de Varela. Después fue Jeremías Ledesma el que metió la pata para que el local sentenciara la historia. Grosera maniobra del arquero, más allá de la responsabilidad que haya asumido Mauricio Martínez al final del encuentro (ver aparte).

Toda la táctica o estrategia del entrenador se hizo trizas en esas acciones. Tampoco es que si esas acciones no hubieran ocurrido Central hubiese obtenido un buen resultado. Pero colaboraron.

Sin que sea necesario un relato cronológico de lo ocurrido, la falla de Ledesma fue la más fuerte del partido, la que ofició de mazazo a las aspiraciones canallas. Porque en medio de un flaco partido, la diferencia era de apenas un solo gol y cuando eso ocurre un error en el arco de enfrente o hasta una pelota detenida pueden servir para meterle paridad al resultado.

No era sólo la diferencia de dos goles, era también el golpe anímico por excelencia lo que sufrió el equipo. Después de eso ya no hubo reservas ni futbolísticas ni anímicas.

Cuando Martínez jugó la pelota hacia atrás se vio que Ledesma iba a tener que exigirse para despejar, pero la resolución que intentó estuvo lejos de lo que la lógica indicaba. El despeje de primera nunca apareció y el enganche hacia la izquierda y posterior enganche terminó con la avivada de Bordagaray, quien apenas le robó la pelota definió sin mayores inconvenientes.

No es el primer error de Ledesma a la hora de jugar con los pies. De hecho en muchos otros partidos ya había dejado en claro las dificultades que se les presentan cuando intenta por esa vía. Otras veces un error así pudo haber pasado inadvertido. Ayer no. Porque el cargo de Leo Fernández, justamente el técnico que le dio el arco de la primera, estaba en juego. Es ese contexto lo que le puso algo más de pimienta a un error que de por sí no fue menor.

Pero no fue lo único de la desapacible tarde en Florencio Varela. Es que con un Defensa y Justicia con algo más de juego, pero sin generar demasiado peligro, fue Central el que empezó a servirle todo en bandeja. El pase de Ferrari hacia atrás para Tobio siguió con un movimiento demasiado lento del zaguero central en una zona en la que los riesgos deben ser minimizados. Por no despejar rápidamente el ex Boca se demoró y quien se aprovechó de la situación fue Bordagaray, que tuvo que ser derribado en el borde del área. Iban apenas seis minutos de juego y el propio Central ya entregaba falencias propias y claras señales de debilidad.

Leo Fernández no perdió el puesto de DT sólo por el partido de ayer. Pero el resultado adverso y esas formas que también estaban bajo la lupa minaron un poco más la situación. Ayer, más que nunca, el propio Central hizo su propia colaboración. Se equivocó cuando menos debía hacerlo y el costo fue caro.

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