Hay un nuevo Newell’s en todo sentido. Hay un equipo que toma considerable distancia en su estilo de juego al que cumplió una gran campaña con Fernando Gamboa. Una comisión directiva que se ubica en las antípodas con la manera que condujo Eduardo López durante 14 años el club. Un entrenador que busca no tocar demasiado lo que estaba bien, pero que paulatinamente ya instaló su prédica. También se nota un espíritu renovado en el hincha, que ayer explotó hasta el paroxismo para gritar a viva voz lo que hace casi dos meses votó en las urnas. Nada será igual en la vida rojinegra a partir de ahora. Por eso se entiende el rugido estremecedor que retumbó en cada rincón del Coloso. Fue la fiesta de los sentidos. Este 3 a 0 en el debut del Clausura ante Gimnasia (LP) encandila lo suficiente para hacerles la vista gorda a otras cuestiones de fondo y forma que aún están enquistadas en la institución del período anterior.




























