Newell's resurgió con Frank Kudelka y la imagen que dejó el equipo en su despedida del Apertura deja un mensaje esperanzador para la dura tarea que tendrá en la segunda mitad del año. Un semestre en el que se encontrará con la misión de completar la obra, que no es ni mas ni menos que seguir mejorando y que no exista ninguna clase de dudas sobre su permanencia en la primera división. El 1 a 1 conseguido frente a Vélez en Liniers representó un punto de enorme valía, numérica y simbólica, si se piensa que durante el torneo llegó a estar último en la tabla anual, en puesto de descenso.
La pesadilla que no dejó dormir a la Lepra durante buena parte del torneo se fue superando fecha tras fecha y, si bien todavía queda mucho por delante, el equipo terminó en alza, siendo competitivo, sin importar el que estaba enfrente.
Un cierre de torneo en el que estiró su invicto a 6 partidos, con 3 empates y 3 victorias (2 en condición de visitante). Resultados que le permitieron irse al receso arriba de Riestra, Aldosivi y Estudiantes de Río Cuarto, últimos en la tabla anual. Como para relajarse un poco, pero sin descuidarse de lo que vendrá.
Un primer tiempo que no gustó
Por momentos, Newell’s jugó a lo que pudo en el estadio Amalfitani. Ni un tiro al arco dispuso en el primer tiempo. Avanzó sin convicción, sin sorpresas y sin variantes. La lentitud para resolver lo hizo previsible y fácil presa de Vélez. Pero lo que nuevamente apareció fue la actitud.
Durante esa etapa, el rendimiento ofensivo de ambos resultó tan flojo que la primera acción de riesgo fue esa pelota que Joaquín García se llevó por delante y salvó la estirada de Reinatti.
A partir de la reiteración cada vez mayor de toques fallidos del equipo local, la Lepra consiguió recuperar más adelante. Así controló la pelota mayor tiempo. Sin producir nada interesante. Insistió con la subida de Méndez. El resto no apareció.
A partir de la media hora, Newell’s se desinfló y Vélez logró adelantarse, sin saber por donde arrimarse. Hasta que Quirós encontró un hueco, se animó por el costado sin que Mazzantti lo persiguiera. Metió el centro, Godoy la pegó con pifia y Reinatti llegó con lo justo para desviarla al tiro de esquina.
Frank Kudelka metió mano en el vestuario
El juego de ataque de Newell’s fue inexistente y Kudelka entendió que era necesario un cambio para el segundo tiempo. Metió a Gómez Mattar y el Colo Ramírez por Guch y Cóccaro, ambos de muy flojo partido.
No fue por una virtud sino por un defecto de Mammana que Newell’s estuvo cerca de la apertura apenas se reanudó el partido. El zaguero local cabeceó corto hacia atrás y se la regaló a Luciano Herrera. El delantero no aprovechó y se la dio mansamente a las manos de Montero.
De inmediato hubo otra llegada rojinegra. Mazzantti encabezó un ataque y la cedió para Ramírez. Desde la misma posición del gol que le señaló a Instituto, el uruguayo la cruzó, pero lo hizo suave y poco esquinado y Montero detuvo sin problemas.
Lo que se perdió la Lepra, lo hizo el Fortín. Al menos en esa pelota que Valdés cruzó al segundo palo y Monzón cabeceó al gol.
Rápido el gol del Colo Ramírez
Antes de que Vélez pudiera manejar el desarrollo con la diferencia mínima en el marcador, Newell’s empató. Mazzantti lo vio a Ramírez solo por el medio y el uruguayo la mandó al fondo del arco. Tercer partido que el Colo grita un gol.
Vélez no daba seguridad atrás y Newell’s lo podía aprovechar. Rodrigo Herrera ocupaba con criterio los espacios, quitaba y la cedía rápido. Gómez Mattar le daba circulación al equipo. Pero no conectaba adelante y los intentos se diluían.
Pero todavía habría más y el Colo Ramírez volvió a meterla de un tiro de esquina. El tanto se anuló por la intervención del VAR.
Hubiese sido un enorme premio para Newell's los tres puntos. No importa que no lo haya conseguido. Este equipo está vivo y terminó mucho mejor de lo que jugo durante medio torneo. A descansar y trabajar por un futuro mejor.